lunes, 15 de diciembre de 2025

 

Aportaciones artísticas del pintor Lucas Holguín

 

El presente texto aborda la figura del pintor cacereño Lucas Holguín, un artista activo a mediados del siglo XVI cuya biografía resulta fragmentaria y escasamente documentada. A partir de investigaciones realizadas principalmente por Tomás Pulido y Pulido y otros autores, así como de documentación notarial y eclesiástica conservada en archivos locales, se reconstruye parcialmente su trayectoria vital y profesional, destacando su papel dentro del panorama artístico extremeño del Renacimiento.

Las referencias biográficas sobre Lucas Holguín son muy limitadas. No se han localizado ni su partida de bautismo ni la de matrimonio de sus padres en el Archivo Diocesano de Coria-Cáceres. Sin embargo, aparecen menciones documentales que permiten situarlo con cierta precisión en Cáceres durante la primera mitad del siglo XVI. En 1545, un Lucas Holguín figura como testigo en una escritura de venta, lo que indica que era un adulto plenamente integrado en la vida jurídica y social de la villa.

Tomás Pulido sugiere que Holguín pudo haber trabajado como amanuense de escribanos, dada su frecuente presencia como testigo en documentos notariales y la vinculación de su familia con este oficio. De hecho, se conoce a otro Lucas Holguín que ejerció como escribano en Arroyo de la Luz hacia 1600, lo que refuerza la hipótesis de una tradición familiar ligada a la escritura y a la administración.

En cuanto a su filiación, se sabe que su madre fue Isabel Martín, esposa de Francisco Martín, carpintero fallecido en 1552. No obstante, no puede afirmarse con certeza que Francisco Martín fuera el padre biológico del pintor, ya que Lucas conservó el apellido Holguín, lo que sugiere la posibilidad de un matrimonio previo de su madre. En 1552, Lucas aparece otorgando una escritura de obligación junto a Hernando Ximénez como fiador.

Según Pulido, Lucas Holguín estuvo casado con Ana de Valverde, quien es mencionada como su viuda en el testamento de doña Beatriz de Figueroa, fechado en 1590, donde se le deja una manda de 2.000 maravedíes “por el amor que le tengo”. Lucas Holguín habría fallecido en 1563.

Lucas Holguín aparece con frecuencia como testigo en distintos poderes notariales entre 1558 y 1561, lo que confirma su presencia activa en la vida urbana de Cáceres. Entre estos documentos destaca un poder relacionado con el cobro de dineros procedentes de Indias y otro otorgado por presos de la cárcel local para apelar ante la Chancillería de Granada.

Un episodio relevante de su vida fue el conflicto judicial iniciado en 1561 por el clérigo Francisco Blázquez, quien acusó a Holguín de haber entrado armado en su casa con intención de matarlo. El proceso llegó a la Chancillería de Granada, donde, según Pulido, el pintor perdió la querella, lo que arroja luz sobre un aspecto conflictivo y poco conocido de su biografía.

 

Actividad artística en Cáceres

 

La actividad artística de Lucas Holguín se desarrolló principalmente en Cáceres y su entorno, donde trabajó como pintor de retablos, murales y elementos decorativos religiosos.

En la iglesia de Santa María la Mayor de Cáceres, aparecen en 1546 cuentas de fábrica en las que se le pagan pequeñas cantidades por trabajos pictóricos. Asimismo, en 1550 actuó como testigo en la almoneda organizada para las obras del altar mayor y la colocación del retablo principal, lo que evidencia su integración en los círculos artísticos locales.

Una de sus intervenciones más significativas en la ciudad fue la decoración pictórica de la Puerta Nueva, hoy conocida como Arco de la Estrella. En 1547, por encargo del corregidor Antonio Vázquez de Cepeda, Lucas Holguín pintó al fresco la capilla situada en dicha puerta, realizando un complejo programa iconográfico dedicado a Nuestra Señora de la Antigua, con un cielo estrellado, ángeles coronando a la Virgen, San Jorge, Santiago Matamoros y diversos elementos heráldicos. Por este trabajo cobró 4.500 maravedíes y dos fanegas de trigo, colaborando con otro pintor local llamado Lesmes.

Aunque esta obra desapareció tras la remodelación del arco en el siglo XVIII, su descripción documental permite valorar la importancia del encargo y la relevancia pública del pintor en la Cáceres del Quinientos.

Obras en Sierra de Fuentes

En Sierra de Fuentes, Lucas Holguín desarrolló una notable actividad. En 1552 contrató la pintura, dorado y estofado de la escultura de San Miguel del hospital homónimo, así como la decoración de la caja que contenía la imagen. La escultura ya existía desde al menos 1545, según una visita episcopal, pero fue intervenida por Holguín siete años después.

El Hospital de San Miguel formaba parte de una red de hospitales vinculados a la Orden de Santiago, con funciones asistenciales y devocionales. En la ermita se conservan los escudos de las familias Ulloa y Golfín, benefactoras del conjunto.

Posteriormente, en 1556, Holguín pintó el Sagrario y la alacena del tabernáculo en la iglesia parroquial de Sierra de Fuentes. Estas pinturas quedaron ocultas en 1572 con la colocación de un nuevo retablo mayor renacentista.

 




La ermita de Nuestra Señora del Salor (Torrequemada)

La obra más importante atribuida con certeza a Lucas Holguín fue la pintura del retablo de la ermita de Nuestra Señora del Salor, situada cerca de Torrequemada. Este retablo, hoy desaparecido, fue tallado por el entallador cacereño Francisco de Santillana, y su ejecución se prolongó entre 1557 y 1559.

La ermita del Salor es un edificio de origen gótico-mudéjar, con importantes pinturas murales de los siglos XIV y XV. Algunos autores atribuyeron erróneamente estas pinturas a Lucas Holguín, pero la investigación aclara que su intervención se limitó al retablo renacentista, documentado mediante dos escrituras notariales de 1557.

La relevancia del santuario se ve reforzada por su vinculación a una antigua cofradía de caballeros fundada en 1345 y por la continuidad del culto mariano a lo largo de los siglos, aunque la imagen original de la Virgen fue sustituida posteriormente por otra de vestir.

 










Participación en el retablo de Arroyo de la Luz

Finalmente, se documenta la participación de Lucas Holguín en el retablo mayor de Arroyo de la Luz, una de las obras más destacadas del Renacimiento extremeño. Según las cuentas de fábrica, Holguín intervino en tareas de dorado, estofado y pintura, junto a otros pintores locales y sevillanos.

El retablo fue diseñado por Alonso Hipólito entre 1548 y 1556, mientras que las pinturas principales corresponden a Luis de Morales en la década de 1560, y el dorado final fue realizado por Pedro de Aguirre en 1567. La presencia de Lucas Holguín en este proyecto confirma su integración en obras de gran envergadura y su colaboración con algunos de los artistas más relevantes del momento.

Lucas Holguín fue un pintor activo y reconocido en la Cáceres del siglo XVI, cuya figura, aunque poco documentada, se perfila como la de un artesano cualificado al servicio de instituciones religiosas y civiles. Su obra, en gran parte desaparecida, tuvo especial relevancia en la decoración de retablos, hospitales y espacios urbanos emblemáticos. Gracias a la documentación conservada y a los estudios de Tomás Pulido y otros investigadores, es posible valorar hoy su aportación al patrimonio artístico extremeño y situarlo dentro del contexto del Renacimiento español periférico.

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