Aportaciones artísticas
del pintor Lucas Holguín
El presente texto
aborda la figura del pintor cacereño Lucas Holguín, un artista activo a
mediados del siglo XVI cuya biografía resulta fragmentaria y escasamente
documentada. A partir de investigaciones realizadas principalmente por Tomás
Pulido y Pulido y otros autores, así como de documentación notarial y
eclesiástica conservada en archivos locales, se reconstruye parcialmente su
trayectoria vital y profesional, destacando su papel dentro del panorama
artístico extremeño del Renacimiento.
Las referencias
biográficas sobre Lucas Holguín son muy limitadas. No se han localizado ni su
partida de bautismo ni la de matrimonio de sus padres en el Archivo Diocesano
de Coria-Cáceres. Sin embargo, aparecen menciones documentales que permiten
situarlo con cierta precisión en Cáceres durante la primera mitad del siglo
XVI. En 1545, un Lucas Holguín figura como testigo en una escritura de venta,
lo que indica que era un adulto plenamente integrado en la vida jurídica y
social de la villa.
Tomás Pulido sugiere
que Holguín pudo haber trabajado como amanuense de escribanos, dada su
frecuente presencia como testigo en documentos notariales y la vinculación de
su familia con este oficio. De hecho, se conoce a otro Lucas Holguín que
ejerció como escribano en Arroyo de la Luz hacia 1600, lo que refuerza la
hipótesis de una tradición familiar ligada a la escritura y a la
administración.
En cuanto a su
filiación, se sabe que su madre fue Isabel Martín, esposa de Francisco Martín,
carpintero fallecido en 1552. No obstante, no puede afirmarse con certeza que
Francisco Martín fuera el padre biológico del pintor, ya que Lucas conservó el
apellido Holguín, lo que sugiere la posibilidad de un matrimonio previo de su
madre. En 1552, Lucas aparece otorgando una escritura de obligación junto a
Hernando Ximénez como fiador.
Según Pulido, Lucas
Holguín estuvo casado con Ana de Valverde, quien es mencionada como su viuda en
el testamento de doña Beatriz de Figueroa, fechado en 1590, donde se le deja
una manda de 2.000 maravedíes “por el amor que le tengo”. Lucas Holguín habría
fallecido en 1563.
Lucas Holguín aparece
con frecuencia como testigo en distintos poderes notariales entre 1558 y 1561,
lo que confirma su presencia activa en la vida urbana de Cáceres. Entre estos
documentos destaca un poder relacionado con el cobro de dineros procedentes de
Indias y otro otorgado por presos de la cárcel local para apelar ante la
Chancillería de Granada.
Un episodio relevante
de su vida fue el conflicto judicial iniciado en 1561 por el clérigo Francisco
Blázquez, quien acusó a Holguín de haber entrado armado en su casa con
intención de matarlo. El proceso llegó a la Chancillería de Granada, donde,
según Pulido, el pintor perdió la querella, lo que arroja luz sobre un aspecto
conflictivo y poco conocido de su biografía.
Actividad
artística en Cáceres
La actividad artística
de Lucas Holguín se desarrolló principalmente en Cáceres y su entorno, donde
trabajó como pintor de retablos, murales y elementos decorativos religiosos.
En la iglesia de Santa
María la Mayor de Cáceres, aparecen en 1546 cuentas de fábrica en las que se le
pagan pequeñas cantidades por trabajos pictóricos. Asimismo, en 1550 actuó como
testigo en la almoneda organizada para las obras del altar mayor y la
colocación del retablo principal, lo que evidencia su integración en los
círculos artísticos locales.
Una de sus
intervenciones más significativas en la ciudad fue la decoración pictórica de
la Puerta Nueva, hoy conocida como Arco de la Estrella. En 1547, por encargo
del corregidor Antonio Vázquez de Cepeda, Lucas Holguín pintó al fresco la
capilla situada en dicha puerta, realizando un complejo programa iconográfico
dedicado a Nuestra Señora de la Antigua, con un cielo estrellado, ángeles
coronando a la Virgen, San Jorge, Santiago Matamoros y diversos elementos
heráldicos. Por este trabajo cobró 4.500 maravedíes y dos fanegas de trigo,
colaborando con otro pintor local llamado Lesmes.
Aunque esta obra
desapareció tras la remodelación del arco en el siglo XVIII, su descripción
documental permite valorar la importancia del encargo y la relevancia pública
del pintor en la Cáceres del Quinientos.
Obras
en Sierra de Fuentes
En Sierra de Fuentes,
Lucas Holguín desarrolló una notable actividad. En 1552 contrató la pintura,
dorado y estofado de la escultura de San Miguel del hospital homónimo, así como
la decoración de la caja que contenía la imagen. La escultura ya existía desde
al menos 1545, según una visita episcopal, pero fue intervenida por Holguín
siete años después.
El Hospital de San
Miguel formaba parte de una red de hospitales vinculados a la Orden de
Santiago, con funciones asistenciales y devocionales. En la ermita se conservan
los escudos de las familias Ulloa y Golfín, benefactoras del conjunto.
Posteriormente, en
1556, Holguín pintó el Sagrario y la alacena del tabernáculo en la iglesia
parroquial de Sierra de Fuentes. Estas pinturas quedaron ocultas en 1572 con la
colocación de un nuevo retablo mayor renacentista.
La
ermita de Nuestra Señora del Salor (Torrequemada)
La obra más importante
atribuida con certeza a Lucas Holguín fue la pintura del retablo de la ermita
de Nuestra Señora del Salor, situada cerca de Torrequemada. Este retablo, hoy
desaparecido, fue tallado por el entallador cacereño Francisco de Santillana, y
su ejecución se prolongó entre 1557 y 1559.
La ermita del Salor es
un edificio de origen gótico-mudéjar, con importantes pinturas murales de los
siglos XIV y XV. Algunos autores atribuyeron erróneamente estas pinturas a
Lucas Holguín, pero la investigación aclara que su intervención se limitó al
retablo renacentista, documentado mediante dos escrituras notariales de 1557.
La relevancia del
santuario se ve reforzada por su vinculación a una antigua cofradía de
caballeros fundada en 1345 y por la continuidad del culto mariano a lo largo de
los siglos, aunque la imagen original de la Virgen fue sustituida
posteriormente por otra de vestir.
Participación
en el retablo de Arroyo de la Luz
Finalmente, se
documenta la participación de Lucas Holguín en el retablo mayor de Arroyo de la
Luz, una de las obras más destacadas del Renacimiento extremeño. Según las
cuentas de fábrica, Holguín intervino en tareas de dorado, estofado y pintura,
junto a otros pintores locales y sevillanos.
El retablo fue diseñado
por Alonso Hipólito entre 1548 y 1556, mientras que las pinturas principales
corresponden a Luis de Morales en la década de 1560, y el dorado final fue
realizado por Pedro de Aguirre en 1567. La presencia de Lucas Holguín en este
proyecto confirma su integración en obras de gran envergadura y su colaboración
con algunos de los artistas más relevantes del momento.
Lucas Holguín fue un
pintor activo y reconocido en la Cáceres del siglo XVI, cuya figura, aunque
poco documentada, se perfila como la de un artesano cualificado al servicio de
instituciones religiosas y civiles. Su obra, en gran parte desaparecida, tuvo
especial relevancia en la decoración de retablos, hospitales y espacios urbanos
emblemáticos. Gracias a la documentación conservada y a los estudios de Tomás
Pulido y otros investigadores, es posible valorar hoy su aportación al
patrimonio artístico extremeño y situarlo dentro del contexto del Renacimiento
español periférico.









.jpg)
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario