sábado, 7 de febrero de 2026

 

Trujillo y la reivindicación provincial de Plasencia en 1935:  Análisis histórico, económico y cultural de un panfleto político en la Extremadura de la Segunda República

 

En junio de 1935, en el contexto convulso de la Segunda República española, la ciudad de Trujillo fue escenario de la publicación de un panfleto de carácter político y territorial en el que se expresaba el deseo de desligarse de la provincia de Cáceres para integrarse en una hipotética provincia articulada en torno a la ciudad de Plasencia. El documento exaltaba las virtudes económicas, culturales y estratégicas de Plasencia, presentada como la ciudad más rica y próspera de Extremadura, con capacidad sobrada para ejercer la tutela administrativa y moral de la región. El presente artículo analiza dicho panfleto desde una perspectiva histórica y académica, atendiendo a su contexto político, a la retórica empleada, a la construcción simbólica de Plasencia y a las tensiones territoriales existentes en la Extremadura del primer tercio del siglo XX.

 

Palabras clave: Segunda República, Extremadura, Plasencia, Trujillo, provincialismo, discurso político, historia regional.

 

1. Introducción

 

La organización territorial de España ha sido, históricamente, una fuente constante de tensiones, debates y reivindicaciones. Durante la Segunda República (1931–1936), estas tensiones adquirieron una intensidad renovada, al calor de los procesos de reforma administrativa, descentralización y redefinición del Estado. En este contexto, numerosas ciudades y comarcas expresaron aspiraciones de mayor autonomía, reorganización provincial o reequilibrio del poder regional.

El panfleto publicado en Trujillo en junio de 1935 constituye un ejemplo singular de estas dinámicas. En él se defendía la conveniencia de abandonar la adscripción a la provincia de Cáceres y vincularse a Plasencia, ciudad que era presentada como el verdadero motor económico, cultural y moral de Extremadura. El texto no solo proponía un cambio administrativo, sino que elaboraba una narrativa de prosperidad, fertilidad y modernidad en torno a Plasencia, en contraste implícito con la capital cacereña.

 

Este artículo tiene como objetivo analizar el contenido y el significado de dicho panfleto, atendiendo tanto a sus argumentos explícitos como a los supuestos ideológicos que lo sustentan.

 

2. Contexto histórico y político de Extremadura en 1935

 

En 1935, Extremadura se encontraba inmersa en profundas desigualdades sociales y económicas. Predominaba una estructura agraria latifundista, con altos niveles de pobreza rural, conflictividad social y emigración. La Segunda República había despertado grandes expectativas de reforma, especialmente a través de la legislación agraria, aunque su aplicación fue irregular y conflictiva.

Desde el punto de vista administrativo, Extremadura se hallaba dividida en las provincias de Cáceres y Badajoz, una división que muchos consideraban artificial y poco funcional. Dentro de la provincia de Cáceres coexistían realidades muy distintas, tanto en términos económicos como culturales, lo que favoreció el surgimiento de discursos críticos con la capitalidad cacereña.

Plasencia, situada estratégicamente en el norte de la región, aparecía como un polo de desarrollo alternativo, con una economía agraria diversificada, una intensa vida cultural y una red de comunicaciones superior a la de muchas ciudades extremeñas.

 

3. El panfleto de Trujillo: naturaleza y finalidad

El panfleto publicado en Trujillo en junio de 1935 debe entenderse como un texto de carácter político-propagandístico, destinado a influir en la opinión pública local y regional. Su finalidad principal era legitimar la aspiración de Trujillo a integrarse en una provincia articulada en torno a Plasencia, cuestionando la autoridad administrativa y simbólica de Cáceres.

El documento emplea una retórica enfática, basada en la exaltación de las virtudes de Plasencia y en la apelación a criterios de prosperidad, cultura y modernidad. No se trata únicamente de una reivindicación administrativa, sino de una propuesta de reorganización regional sustentada en una determinada concepción del progreso.

 

4. Plasencia como ciudad fértil y productiva

Uno de los ejes centrales del panfleto es la descripción de Plasencia como una ciudad asentada en una tierra extraordinariamente fértil. Las vegas del Jerte y del Ambroz son presentadas como espacios de abundancia agrícola, capaces de generar riqueza sostenida y bienestar colectivo.

El discurso insiste en la variedad y calidad de los productos agrícolas, destacando la capacidad de estas tierras para sostener una economía próspera. Esta exaltación de la fertilidad no es meramente descriptiva, sino simbólica: la tierra fértil se convierte en metáfora de un territorio con futuro, frente a otros espacios percibidos como estancados.

 

5. La ciudad más rica y próspera de Extremadura

El panfleto no duda en calificar a Plasencia como la ciudad más rica y próspera de Extremadura. Esta afirmación responde menos a una medición económica precisa que a una construcción discursiva orientada a legitimar su liderazgo regional.

La prosperidad de Plasencia se asocia a su dinamismo comercial, a la actividad de sus mercados y a su capacidad para atraer intercambios económicos. En el imaginario del panfleto, Plasencia aparece como una ciudad moderna, activa y abierta, en contraste con una visión implícitamente más burocrática o inmovilista de Cáceres.

 

6. La capacidad tutelar de Plasencia sobre Extremadura

Un elemento especialmente significativo del texto es la idea de que a Plasencia “le sobran títulos” para asumir la tutela de Extremadura. Este concepto de tutela remite a una visión jerárquica del territorio, en la que ciertas ciudades están llamadas a guiar y organizar el desarrollo regional.

El panfleto atribuye a Plasencia una madurez económica, cultural y moral que la capacitaría para desempeñar ese papel rector. Esta idea se inserta en una tradición decimonónica de pensamiento regionalista, en la que las ciudades líderes actúan como focos civilizadores.

 

7. Centros de cultura y vida intelectual

Otro de los pilares argumentativos del panfleto es la existencia en Plasencia de acreditados centros de cultura. Se destaca la tradición educativa, la presencia de instituciones formativas y la vitalidad intelectual de la ciudad.

La cultura aparece aquí como un indicador fundamental de progreso. En la lógica del texto, una ciudad culta es una ciudad preparada para gobernar, administrar y orientar a un territorio más amplio. La exaltación cultural de Plasencia refuerza así su candidatura como capital regional alternativa.

 

8. Las vías de comunicación como símbolo de modernidad

 

El panfleto dedica especial atención a las vías de comunicación de Plasencia, ensalzadas “por medio mundo”. El ferrocarril, las carreteras y las rutas comerciales son presentadas como prueba irrefutable de su centralidad estratégica.

En un contexto histórico en el que las infraestructuras eran sinónimo de progreso, esta insistencia no resulta casual. Plasencia se construye discursivamente como un nodo de conexión entre regiones, capaz de articular flujos económicos y humanos.

 

9. Avenidas urbanas y exuberantes vegas

La descripción de las avenidas de Plasencia y de sus exuberantes vegas cumple una doble función. Por un lado, refuerza la imagen de modernidad urbana, con espacios amplios y ordenados. Por otro, subraya la armonía entre ciudad y campo, uno de los ideales del pensamiento regeneracionista español.

Las vegas aparecen como espacios de vida, abundancia y belleza natural, integradas en el proyecto urbano y económico de la ciudad.

 

10. Trujillo y la crítica implícita a Cáceres

Aunque el panfleto centra su atención en Plasencia, su trasfondo es una crítica implícita a la capitalidad de Cáceres. Sin atacarla frontalmente, el texto sugiere que Cáceres no cumple adecuadamente las funciones de liderazgo regional que Extremadura necesita.

La adhesión a Plasencia se presenta así como una alternativa racional, basada en criterios objetivos de prosperidad y capacidad organizativa.

 

11. Interpretación historiográfica del panfleto

Desde una perspectiva historiográfica, el panfleto puede interpretarse como una manifestación de provincialismo crítico, propio de una época de transición política. Refleja tensiones territoriales latentes y la búsqueda de modelos alternativos de organización regional.

Más que una propuesta viable en términos administrativos, el texto debe entenderse como un ejercicio de afirmación identitaria y de crítica al statu quo.

El panfleto publicado en Trujillo en junio de 1935 constituye un documento de gran interés para comprender las dinámicas territoriales de la Extremadura republicana. A través de la exaltación de Plasencia como ciudad fértil, rica, culta y bien comunicada, el texto articula una propuesta de reorganización regional cargada de simbolismo.

Más allá de su eficacia política inmediata, el panfleto revela las aspiraciones, frustraciones y expectativas de una sociedad que buscaba en la reorganización territorial una vía para el progreso y la modernización. Su análisis permite profundizar en las complejas relaciones entre identidad local, desarrollo económico y poder administrativo en la España del primer tercio del siglo XX.




viernes, 6 de febrero de 2026

 

La muralla de Badajoz, la más larga de Europa

 

La muralla de Badajoz constituye el recinto fortificado continuo más extenso de Europa, con una longitud total de 6.541 metros, un sistema defensivo compuesto por 85 torres y un complejo entramado de baluartes, fosos, revellines y fuertes exteriores. Esta estructura monumental no solo representa un hito arquitectónico y militar, sino también un documento histórico vivo que condensa más de mil años de conflictos, intercambios culturales y transformaciones urbanas.

Desde una perspectiva científica, la muralla puede entenderse como un palimpsesto histórico, en el que cada época dejó su huella material sobre las anteriores. Desde su origen islámico en el siglo IX hasta su adaptación a la guerra moderna en los siglos XVII y XVIII, el recinto defensivo ha evolucionado al ritmo de los avances tecnológicos, las tensiones geopolíticas y las necesidades estratégicas de la frontera hispano-portuguesa. Desde una óptica periodística, la muralla sigue siendo hoy un elemento identitario de la ciudad, un espacio de memoria colectiva y un recurso patrimonial con proyección de futuro.

El origen de la muralla de Badajoz se remonta a la fundación de la ciudad en el año 875, cuando el muladí Ibn Marwan al-Yilliqi estableció una nueva medina en un enclave estratégico junto al río Guadiana. La primera fortificación tuvo un carácter eminentemente defensivo y se construyó con tapial, una técnica habitual en la arquitectura andalusí, basada en tierra compactada reforzada con cal y grava.

En este primer periodo se levantó la Alcazaba, núcleo originario del sistema defensivo y uno de los recintos islámicos más grandes de Europa. Su función no era únicamente militar, albergaba también espacios residenciales, administrativos y religiosos, actuando como centro de poder político y símbolo de autoridad. La muralla primitiva delimitó el crecimiento urbano inicial y condicionó de manera decisiva la morfología de la ciudad.

Tras la conquista cristiana de Badajoz en 1230, la muralla fue objeto de sucesivas reformas. La ciudad pasó a convertirse en un enclave estratégico de primer orden dentro del reino de Castilla, especialmente por su cercanía con Portugal. Esta nueva realidad geopolítica transformó a Badajoz en una ciudad-frontera, expuesta de manera recurrente a conflictos bélicos.

Durante la Baja Edad Media se reforzaron los lienzos, se elevaron torres y se reorganizaron las puertas de acceso. Sin embargo, la verdadera transformación del sistema defensivo se produciría siglos después, con la aparición de la artillería de pólvora, que volvió obsoletas las murallas medievales altas y delgadas.

Entre los siglos XVII y XVIII, Badajoz fue adaptada al sistema abaluartado, siguiendo los principios de la ingeniería militar moderna desarrollados en Europa. Este modelo, caracterizado por muros bajos y gruesos, baluartes angulados y defensas escalonadas, permitía resistir el impacto de la artillería y ofrecer fuego cruzado contra el enemigo.

En este contexto se construyeron elementos fundamentales como el Baluarte de San Pedro y el Baluarte de San Roque, ejemplos sobresalientes de fortificación moderna. A estos se suman revellines, contraguardias y fosos que convierten la muralla de Badajoz en un auténtico tratado de ingeniería militar al aire libre.

Un elemento clave del sistema defensivo fue el Fuerte de San Cristóbal, situado en una colina al norte de la ciudad. Su función era dominar visual y artilleramente el entorno, evitando que el enemigo pudiera establecer posiciones elevadas desde las que bombardear el recinto principal. Este fuerte exterior demuestra la concepción global del sistema defensivo, que trascendía la muralla urbana propiamente dicha.

Uno de los episodios más trágicos y decisivos en la historia de la muralla tuvo lugar durante la Guerra de la Independencia Española. La noche del 6 de abril de 1812, las tropas británicas comandadas por el duque de Wellington lanzaron un asalto frontal contra las defensas francesas de Badajoz.

El ataque fue extremadamente violento. Se estima que entre 800 y 1.500 soldados británicos murieron en pocas horas, muchos de ellos abatidos en los fosos o en las brechas abiertas en la muralla. La magnitud de la masacre convirtió el asedio de Badajoz en uno de los episodios más sangrientos de la guerra peninsular.

Los cuerpos de los soldados fueron enterrados de manera apresurada en fosas comunes dentro del propio foso de la muralla. Como gesto de recuerdo, se incrustaron proyectiles de cañón en uno de los lienzos, formando la fecha del asalto. Este singular memorial permaneció visible durante más de un siglo, integrándose en el paisaje urbano como testimonio silencioso de la tragedia.

 

Pérdida y recuperación de la memoria histórica

 

En 1914, coincidiendo con el estallido de la Primera Guerra Mundial y la consiguiente escasez de materiales metálicos, los proyectiles incrustados en la muralla fueron retirados y vendidos al peso. Este acto, motivado por razones económicas, supuso una pérdida simbólica significativa del patrimonio histórico y de la memoria colectiva.

No fue hasta 2012, con motivo del bicentenario del asedio, cuando los proyectiles fueron restituidos en un gesto consciente de recuperación de la memoria histórica. Esta acción refleja de manera ejemplar la relación de la ciudad de Badajoz con su muralla: una relación marcada por el respeto al pasado, pero también por la voluntad de reinterpretarlo y preservarlo para las generaciones futuras.

 

Puertas, urbanismo y conexión con la ciudad contemporánea

 

La muralla de Badajoz cuenta con diez puertas históricas, entre las que destaca la emblemática Puerta de Palmas, situada junto al puente más antiguo de la ciudad sobre el río Guadiana. Estas puertas no solo cumplían una función defensiva y de control, sino que estructuraban el crecimiento urbano y regulaban el tránsito de personas y mercancías.

Lejos de convertirse en un obstáculo, la muralla ha facilitado históricamente el diálogo entre el casco antiguo y las áreas de expansión urbana. Hoy, estos accesos actúan como elementos simbólicos que conectan pasado y presente, integrando la fortificación en la vida cotidiana de la ciudad.

Actualmente, la muralla de Badajoz conserva aproximadamente el 80 % de sus torres, lo que la sitúa en un estado de conservación excepcional en comparación con otros recintos europeos. Su valor patrimonial es múltiple: histórico, arquitectónico, arqueológico y paisajístico.

Desde un punto de vista científico, la muralla es un laboratorio para el estudio de la evolución de las técnicas defensivas. Desde una perspectiva social, es un espacio de memoria y de identidad colectiva. Y desde el ámbito periodístico y cultural, representa una oportunidad para el desarrollo del turismo sostenible y la divulgación histórica rigurosa.

La muralla de Badajoz no es únicamente la más larga de Europa: es también una de las más complejas, mejor conservadas y cargadas de significado histórico. A lo largo de más de mil años ha sido testigo de conquistas, asedios, innovaciones técnicas y transformaciones urbanas. Su presencia sigue moldeando la ciudad, recordando que el pasado no es una reliquia inmóvil, sino una estructura viva que dialoga constantemente con el presente y proyecta su sombra hacia el futuro.