martes, 2 de marzo de 2021

 

El patrimonio artístico de Deleitosa (Cáceres)

 

1.      La iglesia parroquial de San Juan Evangelista

 

La iglesia parroquial está dedicada a San Juan Evangelista, aunque no es su patrón, construida en varias fases, dos de las cuales son perfectamente reconocibles en el levantamiento de los tramos. Al morir don Diego Gómez de Almaraz, legó éste en su testamento fechado en 1417 el mayorazgo de Belvís, Almaraz y Deleitosa a su hija doña Isabel, junto con las dehesas y aldeas de Valdecañas, Huertas, Mesas de Ibor, La Parrilla, Valdehúncar, Las Casas, Ganchapajares, El Campillo, Las Cabezas, las heredades que poseía en Jaraíz, Albalat, Peraleda, Gargüera, Torremenga y Torrejón, además de otras propiedades muebles, inmuebles y ganados. También legaba don Diego Gómez de Almaraz  cincuenta maravedíes para la obra de la iglesia de San Juan de Deleitosa.

Por tanto, corresponde al siglo XV una primera fase la construcción del templo, destacando la fachada de los pies con arco carpanel enmarcado en alfiz y decoración de tracería gótica. A ambos lados de la puerta hay dos inscripciones pertenecientes a una tumba fragmentada procedente del interior de la iglesia: “HE SV HIIO/ FALLESCIO/ EL PADRE A 8/ DE NOVIEN/BRE DE 1563 I EL HIIO A 3 DE NOVIENBRE/DEL 1560/ ESTAN EN ESTA SEPULTURA Y /SUS HEREDEROS”. En esta fachada se conservan los restos de una inscripción hebrea.

En el Interrogatorio de la Real Audiencia se especifica que “En esta villa no ay cementerio alguno, ni nezesidad de hazerle por tener mucha extension la iglesia parroquial para dar sepultura a los cuerpos”.

La mayor parte del edificio corresponde al siglo XVI.  Es un edificio realizado fundamentalmente a base de mampostería, sillería y ladrillo. La torre es de mampostería, sillares y ladrillo, va unida al lienzo sur de la capilla mayor; consta de tres cuerpos cuadrados, con vanos de medio punto para las campanas, a las que se accede mediante una escalera de caracol con núcleo situada a la izquierda de la capilla del Cristo del Desamparo.

La nave, de grandes dimensiones y cubierta de crucería, así como las capillas laterales con bóvedas de crucería con terceletes y combados que corresponden a la ampliación que se realiza en el siglo XVI. Las puertas laterales, de arco de medio punto y pilastras cajeadas pertenecen a los años finales de esta última centuria. Es importante destacar en los años finales de los 80 en el siglo XX se realizaron importantes reformas en la iglesia pues amenazaba ruina inminente. Según leemos en un panel en la entrada del templo: “ESTA IGLESIA HA SIDO RESTAURADA POR APROBACIÓN DE LA CORPORACIÓN MUNICIPAL EN LA LEGISLATURA 1983-1987 SIENDO ALCALDE-PRESIDENTE DON JOSÉ SÁNCHEZ SOLÍS Y SUBVENCIONADA POR EL MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS Y URBANISMO, EXCMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE CÁCERES, EXCMO. AYUNTAMIENTO DE DELEITOSA, APORTACIONES DE VECINOS, OTROS, SIENDO CURA-PÁRROCO DON DOMINGO MORALES NIETO”.

Los accesos al edificio se abren a los pies en ambos costados; la puerta de los pies es la más antigua, de tipología gótica, con arco carpanel encuadrado por alfiz y finos baquetones con pequeñas basas y capiteles poligonales de lados cóncavos. Posteriores a la principal son las puertas de la Epístola y el Evangelio, ambas de idéntica factura; se abren en arco de medio punto, con molduración cajeada en las pilastras y en la rosca del arco; en la clave sobresale una ménsula glifada, y cierra la estructura una cornisa de elegante vuelo. En la fachada del Evangelio destaca un reloj de sol incrustado en un lateral para buscar la orientación sur, las líneas horarias, inscritas en un cuadrado, están comprendidas entre las VI de la mañana y las VI de la tarde, y en el exterior del mismo los números horarios escritos en caracteres romanos. Se ha perdido el gnomon construido en pletina de hierro en forma de escuadra, que se apoyaba en dos puntos. En la zona superior se dibujan unas volutas y la fecha de su construcción. En el centro una media luna rodea el polo del reloj de sol.

Las partes más antiguas del edificio eclesial son las del hastial de occidente y la estructura mural de la capilla mayor, correspondientes al siglo XV. A mediados del siglo XVI se inició una amplia transformación que como testimonio destacan las capillas laterales. De finales del siglo XVI son las dos portadas laterales.

A los pies del templo, bajo el coro se sitúa la capilla bautismal que se cubre con bóveda de aristas. Arco toral, bajones, así como la apertura de las capillas, son de medio punto.  En esta zona se encuentra la subida al coro, en el proyecto inicial no se realizó, aunque se ven los apoyos de los arcos, el iban a sostener, el actual ha sido ejecutado en las obras realizadas en los años 80. Bajo el coro se conserva una hermosa y artística pila bautismal granítica del siglo XVI, se encuentra en un espacio eclesial restaurado en los años 80 del siglo XX. La pila está decorada con relieves de temas florales en medio relieve distribuida en dos registros; en uno de sus lados, y ocupando la altura de los dos registros, gran Cruz con espirales en los extremos de sus brazos y, a su lado, escudo con las cinco llagas franciscanas; es una pila esférica sobre podio prismático moldurado.

En el lado de la Epístola se abre una capilla con un retablo barroco de madera dorada, con columnas compuestas ornamentadas con follaje y angelotes, sobre las que apoya un palio con representación en relieve de Dios Padre. En el centro del retablo, el Cristo del Desamparo y símbolos pasionistas entre cartelas con hojarascas. Es un crucificado en madera policromada, de notables dimensiones, en buen estado de conservación; tiene tres clavos, ojos de cristal y boca entreabierta, alzando el rostro hacia el cielo, cabellos de mechones individualizados que se rizan en sinuosos arabescos, barba muy corta que no desfigura la perfecta silueta del rostro; paño de pureza atado al lado izquierdo con gran vuelo en la caída, del que cuelgan pliegues verticales a lo largo del muslo, y recogido por cordón, subrayando la sensación de ser el test del conjunto, animado sabiamente por una ligera contraposición de los miembros y una leve torsión. Es una obra de hacia 1647. Cristo presenta una expresión angustiada en el rostro y la abundancia de reguero de sangre confieren a la figura un patetismo inexcusable cuando se trata de representar la agonía del Redentor.

En lo referente al Cristo del Desamparo, circula en la población un milagro que nos cuenta que el 9 de marzo de 1949 había sequía, se sacó la imagen del Cristo del Desamparo para pedir agua, y comenzó a llover torrencialmente durante la procesión. En el pueblo hay una leyenda que cuentan los ancianos: que en la sierra se encuentran 7 puertas que permiten el acceso a túneles, aunque solamente se conoce una de ellas en la Sierra de la Breña. También se dice que esos túneles se utilizaron durante la Guerra Civil para huir de las tropas de Franco. En el lado de la Epístola se encuentra la entrada a la  sacristía.

En el lado del Evangelio una capilla con la Virgen del Rosario, de mediano tamaño, de vestir, con manos y cara en madera policromada y ojos de cristal; es una obra popular del siglo XVIII. Imagen y madera policromada de Santa Rita; la santa porta un crucifijo en la mano izquierda, es obra de mediano tamaño, presenta el manto abierto y los pliegues angulosos y movidos. La Santa viste el hábito agustino de la orden en la que ingresó tras enviudar y perder a sus hijos. El entrecejo ligeramente fruncido y la boca abierta conforman una ligera expresión de dolor, el que le produciría la espina clavada en la frente, desprendida milagrosamente de un crucifijo ante el que rezaba y al que pedía que le hiciera partícipe de su Pasión. El giro del cuerpo de la Santa y la inclinación de su cabeza están condicionados, pues, por su atributo más significativo, el crucifijo que sostiene con su mano derecha y hacia el que dirige su mirada.  El giro del torso imprime un cierto movimiento/a los pliegues del hábito, desde la cintura hacia abajo. Mayor dinamismo posee el velo, que parece aletear sobre los hombros de la monja, callado por el artista con una virtuosa delgadez que simula el paño, al igual que las amplísimas bocamangas que cuelgan. La importancia de éstas como medio expresivo se potencia por el gesto de la Santa al separar sus brazos del cuerpo, el izquierdo en función del crucifijo y el derecho para mostrar su sorpresa ante el prodigio, obra de hacia 1754. A ambos lados de la santa, se conservan dos Niños, datables en el siglo XVIII.

En el Altar mayor se conserva una talla de Jesús crucificado, en madera policromada. Estamos ante una talla de Cristo en cruz de gajos, con una anatomía de formas suaves y redondeadas, presentando un rostro sereno dentro de la corriente naturalista de influencia francesa. Tiene los brazos extendidos, casi en la horizontal, con las manos abiertas. Presenta un tórax algo señalado, así como las costillas, pero de marcadas formas redondeadas, lo que se llama un modelado blando. La cabeza está algo inclinada hacia el hombro derecho. El cabello se dispone en mechones que caen sobre los hombros, pegados a la cabeza a modo de casquete, y barba corta y rizada, con la boca entreabierta y los ojos abiertos. Los pies se fijan con un solo clavo, cruzando la pierna derecha sobre la izquierda, quedando el pie interior en vertical y el exterior rotando sobre el anterior. Las piernas son cortas y algo voluminosas. Se cubre con un amplio y caído perizoma, que cubre la rodilla izquierda, sujetándose con un gran lazo en el lado derecho. Es una obra de gran serenidad, en la que dominan los rasgos naturalistas y suaves. Fue restaurado en los años 80 del siglo XX. Todas las características comentadas parecen indicarnos que se trata de una obra de la segunda mitad del siglo XIV, muy relacionada con los Crucifijos vallisoletanos góticos.

A ambos lados del Altar Mayor hay dos cuadros al óleo con temas florales que obsequiaron a la parroquia en agosto del año 1995 – según reza en el cuadro- los Sres. Don José Barambones y doña María Consuelo Izquierdo.

Escultura en madera policromada de San Antonio de Padua, con un libro en la mano izquierda sobre el que apoya al Niño Jesús; ropajes desplegados angulosos, es una obra de la segunda mitad del siglo XVII.

Escultura de San Juan Evangelista, madera policromada, ojos de cristal. Porta Cáliz y tiene a sus pies el águila de Patmos, obra del siglo XVIII. El templo posee otras imágenes más modernas como un Sagrado Corazón o la Inmaculada, obra de los Talleres de Olot (1910).

En la sacristía se conserva una talla popular de Jesús crucificado, en madera policromada y pequeño tamaño, con tres clavos.

En el norte del casco urbano existió un castillo medieval. Se encuentra prácticamente desaparecido. Hacia el año 1351 se inició la construcción del castillo que terminaría don Blasco Gómez de Almaraz que falleció en las luchas con la dinastía de los Monroy. En la segunda mitad del siglo XV, durante las luchas entre los partidarios de doña Juana la Beltraneja y los de doña Isabel I, Trujillo era leal a doña Isabel pero Deleitosa cayó en poder de los partidarios de doña Juana, sin necesidad de lucha ya que era propia de don Rodrigo de Monroy, un partidario del rey de Portugal que defendía el derecho a la corona de “La Beltraneja”. Apenas queda parte de una pared original que casi no se distingue, a pesar de ello está bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

 

2.- El Hospital

 

Se conservan las ruinas de un antiguo Hospital en la zona oeste de la Plaza de España. Sabemos de su existencia y funcionamiento desde el siglo XVI, aún se conserva el Libro de Cuentas del Hospital de la Concepción, 1579-1652 en el Archivo parroquial de la iglesia de San Juan Evangelista de Deleitosa. Por tanto, en la segunda mitad del siglo XVI se fundó este Hospital  con su ermita de la Concepción por don Juan García Rico, dotándose de cinco médicos que atendían a enfermos emigrantes de los alrededores y del pueblo. En este hospital fue atendido San Pedro de Alcántara en su última enfermedad antes de ser trasladado a Arenas de San Pedro donde falleció. Todavía finales del siglo XVIII el hospital estaba en plena actividad. En el Interrogatorio de don Tomás López, realizado el 10 de diciembre de 1785 (la obra original fue publicada en el año 1798), recogemos literalmente: “Se halla también un hospital que fundó y dotó Juan Garzía Rico, con su hermita de Concepción, en el que se recojen pobres emigrantes, y curan enfermos de el pueblo hasta donde alcanzan sus cortas rentas”. Incluso nos ofrece una relación de las enfermedades típicas que se tratan en dicho hospital: “…que más regularmente se padecen son terzianas por acaloramiento, que con el uso de dos o cuatro sangrías y algunos refrescos se remedian, los purgantes de toda casta cusan funestos efectos, algunos dolores pleuríticos en sujetos vinosos y por lo mismo poco peligrosos, siempre en las evacuaciones no aia retraso, … tres epidemias de tavardillo…, hidropesías, con esta agua no se contrahen tisis por caso raro y en fuerza de algún golpe en el pecho ethicas, acontecen algunas más solo en mugeres poco reflexivas y zelosas de su saluz,… párvulos fallezen en bastante número de aczidente varmiginos o de sarampión y viruelas,…”. Un hospital destinado a acoger a pobres y enfermos, con un aposento para alojar en él a los peregrinos que pasarán por el pueblo o a los sacerdotes y frailes. A finales del siglo XVIII sólo se acogían en él pobres transeúntes, la mayor parte de sus ventas se destinaban ayudar algún pobre necesitado natural de la población que presentaba grave enfermedad.

El patronato del hospital estaba en manos de las autoridades civiles y eclesiásticas de Deleitosa, los cuales nombraban mayordomo y las cuentas eran periódicamente revisadas por el visitador del obispado de Plasencia.

El edificio en el que se encontraba el hospital presentaba dos partes, el hospital propiamente dicho y una capilla. En el Libro de Cuentas (1579) aparece mencionada una imagen de la Virgen con el Niño que representaba a la Inmaculada Concepción, advocación del hospital, que poseía mantos, gargantillas, coronas y diademas. Existía en el hospital un portal de entrada con dos dormitorios, una cocina, un establo junto a ésta y un corral donde aún se conserva otro portal. La capilla comunicaba con una de las salas mediante una reja y por uno de sus lados limitaba con el corral. Las salas presentaban techumbre de viguería de madera a teja vana, con el tiempo se doblaron primero los aposentos de los pobres y más tarde la capilla. Según el Libro de Cuentas del Hospital de la Concepción, entre los años 1582 y 1590 se realizaron varias reformas en el hospital dirigidas a evitar los problemas de humedad, reforzando las paredes hará protegerlas de la lluvia, también hubo de rehacerse el corral del hospital porque se estaba cayendo, rehaciendo ser una portada, sustituyeron algunos cabrios, se doblaron los aposentos de los pobres y se arreglaron algunas paredes que estaban caídas.

En el segundo Libro de Cuentas del Hospital de la Concepción, 1653-1721 de nuevo encontramos datos sobre obras de mantenimiento en el hospital: arreglar los tejados, las paredes y sustituir vigas, obras realizadas en el año 1686, así como la reparación de una casa pequeña que comunicaba con el hospital en la que también se acogían pobres, obras realizadas por 146 reales pagados a don Alonso de Córdoba, vecino de Deleitosa. El hospital se mantenía con las rentas que producían sus propiedades, consistentes en un alcacer, que a finales del siglo XVI rentaba más de 30.000 maravedíes anuales, y varios censos cuyo valor se aproximaban a los 1000 maravedíes. También recibían limosnas de la condesa de Oropesa y de los habitantes de los pueblos comarcanos.

 

3.- La ermita de la Virgen de la Breña

Ha desaparecido la antigua ermita de Nuestra Señora de la Breña, cuya imagen titular, una talla barroca de la Inmaculada, se conserva en la ermita que en 1972 se construyó en sustitución de la anterior, según reza en un azulejo talaverano en la fachada: “EL PUEBLO DE DELEITOSA A NTRA. SRA. DE LA BREÑA EN SU 25 ANIVERSARIO DE LA RECONSTRUCCIÓN DE LA ERMITA. AÑO 1972 AL 1997.”. Es una sencilla construcción popular, que sustituyó a una edificación anterior de la que no quedan restos arquitectónicos. Presenta planta cuadrangular, con un zócalo de pizarra y altar mayor plano de pizarra, donde se venera la imagen de la Virgen de la Breña, una Inmaculada en madera policromada, de factura barroca del siglo XVIII, que se nos ofrece pisando la serpiente o dragón que es el símbolo del diablo, representada tal y como se narra su aparición en el Apocalipsis, capítulo 12, versículos 1-17: “Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. (...) 9. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo, el cual engaña á todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. (...) 13. Y cuando vio el dragón que él había sido arrojado á la tierra, persiguió á la mujer que había parido al hijo varón...”. La fiesta de la Virgen de la Breña es el 15 de agosto.

 

4.- Casa de los Duques de Frías

La Casa-Palacio que perteneció a los Duques de Frías aún se conserva en la Plaza de España, también se la conoce como la Casa de los Marqueses de Deleitosa. La tradición dice que la habitó San Pedro de Alcántara, conservando en la actualidad una arquería cegada y el dintel sobre la puerta con una inscripción relativa a la construcción del edificio.  Ha desaparecido el escudo nobiliario y sólo permanece en un dintel de la ventana la inscripción: “SE IZO ESTA/ AÑO 92”.

El Ducado de Frías es un título nobiliario español concedido por los Reyes Católicos el 20 de marzo de 1492 a Bernardino Fernández de Velasco y Mendoza, III Conde de Haro y Condestable de Castilla, hijo de Pedro Fernández de Velasco y Manrique de Lara y Mencía de Mendoza. En 1520 el Emperador Carlos V distinguió a los Duques de Frías con la dignidad de Grandes de España. La Familia de los Velasco fue uno de los más poderosos e influyentes linajes nobiliarios castellanos de la Baja Edad Media y de comienzos de la edad moderna. Su arraigo señorial se concentró en la zona de Soria, Burgos, Palencia, La Rioja, Zamora, Álava y oriente de Cantabria.

 

5.- El rollo jurisdiccional

 

En la Plaza, como símbolo de la jurisdicción, está el Rollo que es obra de finales del siglo XIV cuando consigue Deleitosa el título de Villa. El día  22 de abril del año 1370 don Enrique II concede los pueblos de Almaraz y Deleitosa a don Diego Gómez de Almaraz. Esta entrega fue ratificada en los seis años siguientes por don Enrique II, por don Juan I en el 1379 y el 20 de abril del año 1383, don Enrique III en 1391 y en 1404 y, por último, don Juan II en 1408 y  en 1409.  Años importantes para Deleitosa pues consigue el titulo de Villa, construyéndose el rollo como símbolo de jurisdicción o autonomía del lugar, es decir, su mérito de Villa.

Los rollos aparecen en su origen histórico vinculados al comienzo de los señoríos, y algunos de ellos fueron utilizados, como postes de castigo. A diferencia de las picotas, su fin era el de señalar la jurisdicción o autonomía de un lugar, es decir, su mérito de Villa. Por tanto, los rollos están vinculados al comienzo de los señoríos, que es una ordenación urbana y un sistema de explotación agraria de carácter rural, agrupado en torno a un señor titular y bajo su autoridad. Fue merced de los monarcas, el agradecimiento de la ayuda estratégica y militar prestada durante los enfrentamientos bélicos medievales, los que concedieron algunas poblaciones el privilegio de señorío y a su señor el derecho de jurisdicción sobre las tierras. Para simbolizar el ejercicio de este poder se levantaron los rollos. Las poblaciones dejaron de ser una posesión de realengo, convirtiéndose en un lugar de señorío, en una villa.

El rollo está elevado en la actual Plaza consistorial sobre tres gradas circulares de piedra, en cuyo centro se levanta una columna cilíndrica de cantería, con basa compuesta y capitel toscano, rematada en un pináculo piramidal sobresaliendo cuatro figuras de león, lugar de ajusticiamiento y picota de exposición pública de los pecadores y maleantes. Signo de Villa con jurisdicción propia correspondiente a los años finales del siglo XIV, convirtiéndose en uno de los monumentos de jurisdicción señorial más antiguos de Extremadura. Los blasones fueron destruidos en el año 1837, posiblemente corresponderían a don Diego Gómez de Almaraz, al cual le fue concedido por el rey Enrique II el derecho de imponer justicia. El rollo poseía una cruz de hierro forjado del siglo XVII, que ya ha desaparecido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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