Las capillas callejeras de Trujillo
Las representaciones a Nuestra Señora, estaban reservadas para el escudo de la ciudad, repartidos en puertas de acceso a la villa, bóvedas de las iglesias, etc.
El escudo de
armas de la ciudad fue confirmado por el rey Fernando III, según la venerable
leyenda que nos cuenta que la Virgen auxilió a las tropas cristianas en la
conquista definitiva acaecida el 25 de enero del año 1232. En el escudo de
armas aparece: "En campo de plata
una imagen de Ntra. Sra. de la Victoria, puesta encima de la muralla almenada
de dos torres, todo de gules y mazonado de plata".
Como ya hemos
indicado, Ntra. Sra. de la Asunción, titular de la iglesia de Santa María,
sería la imagen que recibiría culto y sería la más venerada hasta la fecha
citada. Tuvo muchas alhajas y ricos vestidos como se desprende del Inventario
realizado en 1729[1]. Esta imagen
desapareció en 1809. Su lugar en el retablo le vino a ocupar una imagen de
Ntra. Sra., actual titular de la parroquia, obra del escultor Modesto Pastor,
natural de Valencia[2].En un Libro de
Cuentas de la parroquia podemos leer: "Es
tradición que en la invasión francesa del presente siglo desapareció la imagen
de Ntra. Sra. de la Asunción, patrona de la iglesia de Santa María; llevándose
los preciosos vestidos de su uso al extranjero, algunos se pudieron rescatar.
El camarín quedó sin imagen, cuya falta se suplió en el año mil ochocientos
diez y siete por el Sr. Marqués de Santa Marta que donó un magnífico lienzo a
la iglesia, representando el misterio de la Asunción de Ntra. Sra., se colocó
en el centro del retablo mayor desde lo alto del tabernáculo hasta cubrir el
escudo final de aquel ocultando por sus dimensiones, el camarín y siete cuadros
más del retablo. En mil ochocientos ochenta y dos se trasladó este lienzo y hoy
está colocado en la nave del baptisterio frente a la ventana grande de Mediodía[3] y puesta en el camarín una imagen de talla que
representa dicho misterio estando la Virgen sentada sobre una nube, subida por
dos mancebos preciosos, circuida de rayos dorados en grupo de unos dos metros y
treinta centímetros de altura, por uno y doce de ancho, es obra del escultor de
Valencia del Cid don Modesto Pastor, encargada por el cura párroco de esta
iglesia y costeada por los fondos de la fábrica, siendo su coste nueve mil
reales. Llegó esta imagen a Trujillo a últimos de abril de 1882; estuvo, hasta
su traslado en procesión, en la casa del presbítero don Agustín Solís, en la
calle Nueva, quien había concebido el pensamiento de traer esta imagen en el
tiempo que fue ecónomo de esta parroquia"[4].
En un recorrido
por las calles trujillanas nos vamos a detener a contemplar algunas de las
capillas callejeras que aún existen en Trujillo, aquellas que recibieron las
oraciones de los fieles transeúntes.
De las siete
puertas que abrían la cerca de murallas, mirando hacia la ciudad, existieron
varias capillas que albergaron una imagen titular. Por ejemplo, en el arco de
Santiago hubo una imagen de Santiago Matamoros, en la puerta de las Palomitas o
San Juan, una imagen de San Juan que dio nombre a la puerta y que fue realizada
por Jerónimo González en el año 1554; y, en la del Triunfo, una capillita que
albergaba una imagen pictórica de la Virgen de la Victoria, que había ejecutado
el pintor Muriel Solano en 1575, acorde con la tradición de que allí se
apareció la Virgen a los ejércitos cristianos en la reconquista de la villa. En
la actualidad, hay una escultura de la Virgen de la Victoria, moderna.
También quedan
las capillas callejeras emplazadas que el Cañón de la Cárcel donde hubo una
pintura de la Virgen de la Victoria ejecutada en 1575 por Muriel Solano[5], calle de Afuera donde se
dio culto a una imagen de Nuestra Señora de mármol que actualmente conserva la
familia que vive en la casa en cuya fachada está la hornacina (la que está en
la hornacina es una copia) o la capilla que hubo en la calle de Sillería, de la
que no queda rastro alguno. Retablos callejeros que unían la plaza mayor con la
villa.
Hemos de
mencionar la hornacina practicada en la Puerta del Triunfo, arco apuntado, donde se venera una imagen de piedra de la
Virgen de la Victoria, ejecutada en 1960 por el cantero trujillano Antonio
Serván y donada por el sacerdote don Manuel Rubio Cercas. Puerta por la que
según una leyenda venerable entraron las tropas cristianas en la reconquista
definitiva de 1233. Los escudos de los Bejaranos, Altamirano y Añascos campean
en el Arco en su muro interior y, en el paramento exterior, el escudo de los
Reyes Católicos con el águila tenante de San Juan (la puerta fue restaurada a
finales del siglo XV). El gobierno de la ciudad
y su tierra se confía en un principio a los Altamiranos, Bejaranos y Añascos,
que recibirían privilegios de población y señorío sobre casa-solar con
importantes rentas y tierras en el territorio[6].
La distribución de los cargos es una recompensa por parte de la corona a las
más importantes familias que participaron en la reconquista. El concejo estaría
formado por dos alcaldes y dos alguaciles durante un período bianual, después
serán los regimientos en un total de ocho regidores y una duración de cuatro
años. A principios del siglo XVI[7],
el gobierno municipal se encuentra detentado por caballeros que, divididos en
los tres linajes citados, controlan y acaparan los cargos concejiles. Los
regidores, a quienes se confía el gobierno de la ciudad y su tierra, son
elegidos de entre una serie de familias y adquieren unas posibilidades de
enriquecimiento y control que proporciona el poder, distribución entre los
linajes que se extiende igualmente a cargos menores que integran el gobierno
local: fieles, mayordomos, procuradores, etcétera[8].
1.- La Virgen del Reposo
La capilla de la Virgen del Reposo se
encuentra en el ábside de la iglesia que se alza majestuosa en la Plaza Mayor.
Ostenta el nombre del santo obispo de Tours.
Próxima a dos torres vigías (el
Castillejo y otra en el camino de Fontalba), y en el inicio de la calle
Ballesteros (el gremio de fabricación de ballestas). Aquí se encontraba ya un
primer centro de un dinamismo social. El lugar, cercano a los arrabales de
Huertas y Belén, donde habitaba una población netamente agraria-ganadera, sería
el más adecuado para obtener una asistencia importante de los campesinos, a
quienes interesaba vivamente los temas tratados en aquel concejo, y no nos
extraña que esta práctica no fuera del todo novedosa, sino consecuente con una
tradición de origen árabe.
Este primitivo
núcleo urbano, mercado-iglesia, junto al que pronto se añadirían las Casas
Consistoriales, será el epicentro virtual de una ciudad, que desde aquí y
siguiendo los caminos se expandiera por irradiación.
La primera
noticia sobre construcciones en la primitiva
plaza del mercado, luego Plaza Mayor, data del 18 de mayo de 1353. Aquel
día se reúnen el Concejo cerca de la iglesia de San Martín "para tratar
del amojonamiento del Berrocal que en este año hizo González Fernández
Añasco"[9]. Al igual que ocurriera en la Edad Media con la iglesia
de Santiago Apóstol, la de San Martín fue durante cierto tiempo el lugar donde
se reunía el Concejo de Trujillo.
En un documento de 1526, se indica que se había
iniciado la construcción de una cabecera más amplia para cuya fábrica se
solicita subvención pública: "que
por estar en la plaza desa Cibdad corre a ella muchas gentes, los dichos
parroquianos movidos por caridad y celo de servir a Nuestro Señor, acordaron
juntamente con al dicho cura, beneficiados e clérigos, la obra de la dicha
capilla mayor de la Iglesia, y con las limosnas que para ello dieron, se
comenzó a labrar y está comenzada aquélla..."[10]. En 1529 aún no se había terminado la obra por lo
que se reitera la petición de ayuda al Concejo argumentando "...que dicha Iglesia es de las
principales de la dicha Cibdad y que por estar en la plaza todos los forasteros
y la mayor parte de los vecinos desaCibdad van a oir misa a dicha Iglesia y que
por esta causa tiene necesidad de se reedificar acrecentar para que el culto
divino se pudiese celebrar con la reverencia y acatamiento debido y porque es muy pobre...".
En el siglo XVI se lleva a cabo las obras de
ampliación de la pequeña ermita de San Martín hasta convertirla en un
majestuoso templo. Al crecer el vecindario tras muros de la Villa, la ermita de
San Martín quedaba pequeña para atender a los actos litúrgicos ampliándose la
fábrica desde el ábside, en 1526, desapareciendo el cementerio que se
encontraba en las cercanías del templo[11]. Desde el año 1538 interviene en su fábrica el gran
maestro trujillano Sancho de Cabrera[12], interviniendo también en ella los canteros Diego
de Nodera, Juan de Fradua, Pedro Hernández y Pedro Vázquez, el día 2 de octubre
de 1540 se terminaba de cerrar la capilla mayor. En 1544 ya se inició la
construcción de la torre de las campanas, bajo la cual se situaba la capilla
bautismal[13]. Cabrera se ocupó de la fábrica el coro entre el 30
de enero y el 21 de octubre de 1553; consta que en distintas fechas trabajaban
en esta obra del coro, bajo la dirección de Cabrera, Alonso Becerra y su hijo
Francisco Becerra- al que ahora se llama "el moço"-, primera
referencia artística del que sería gran arquitecto americano[14].
En el ábside de la iglesia de San Martín de Tours se
encuentra una pequeña hornacina de la Virgen
del Reposo. Se trata de una capilla callejera, abierta a la plazuela,
paso obligado del camino de Castilla antes de acceder a la Plaza Mayor. Bajo un
arco conopial se alberga la hornacina, escoltada por dos columnas abalaustradas
que sustentan el entablamento y un frontón triangular de sencillo molduraje.
Sobre un pedestal de capitel corintio, en versión del siglo XVI, aparece la
Virgen coronada con el Niño desnudo. Viste la Virgen María túnica y manto,
inclinando suavemente la cabeza y posando sus pies sobre un serafín de alas
explayadas. El paramento exterior se anima con esgrafiados geométricos y temas
vegetales. El conjunto estaba guarnecido por un tejaroz corrido entre los dos
contrafuertes, conformando una capilla abierta. Esta capilla mariana estaba
guarnecida por un tejaroz corrido entre los dos contrafuertes de la iglesia,
conformando una capilla abierta. Presenta el frontal bellos esgrafiados con
trama romboidal y motivos geométricos y
vegetales entrelazados[15].
Es obra de 1566, según nos refiere un Acuerdo
capitular del 2 de abril, en que el concejo trujillano ordenaba la colocación
de una imagen de Nuestra Señora del Reposo. Obra realizada por el maestro Pedro
Hernández Tripa, autor de la cruz de la calle del Estudio (desaparecida), y
diseño de Sancho de Cabrera, que por aquellos años remataba las obras del
templo de San Martín. Pronto surgió la devoción a la Virgen del Reposo entre
los convecinos, de hecho, en 1569 en el testamento de Francisco de Sotomayor, una
de las cláusulas especificaba: “Item
mando que se eche un chapitel de madera forrado de hoja de lata en la imagen de
Nuestra Señora del Reposo que está a las espaldas de la capilla de Sant Martín
de tal manera que la ymajen no reçiba daño con el hostigo del agua y que se
pague lo que para ello fuere menester”.
Bibliografía
FERNÁNDEZ, fray Alonso: Historia y Anales de la ciudad y obispado de Plasencia. Cáceres,
1952.
SÁNCHEZ RUBIO, M. A: El
concejo de Trujillo y su alfoz en el tránsito de la Edad Media a la Edad
Moderna. Badajoz, 1993.
SANTA CRUZ, José de: Crónica
de la Provincia franciscana de San Miguel. Colección “Crónicas
Franciscanas de España”, núm. 19. Reproducción facsímil de la única
edición de 1671. Ed. Cisneros. Madrid, 1989.
SOLÍS RODRÍGUEZ, C.: "El arquitecto trujillano
Sancho de Cabrera". Actas del V
Congreso de Estudios Extremeños, 1976.
SOLÍS RODRÍGUEZ, C: "El arquitecto extremeño
Francisco Becerra: Su etapa extremeña". Revista de Estudios Extremeños.
Tomo XXXIX. Badajoz, 1973.
TENA FERNÁNDEZ, J: Trujillo,
histórico y monumental. Gráficas Alicante, 1967.
[1]Libro de Inventario y Rentas de
Santa María, 1729. Archivo parroquial de Santa María.
[2]Libro de Cuentas, 1852-1889. Archivo
parroquial de Santa María, fols. 53 y 53 vº.
[3]En la actualidad ha sido restaurado
(abril, 1992) por el equipo de restauración madrileño de don Javier Bacariza,
está colocado en el crucero de la iglesia de San Francisco de Trujillo, filial
de Santa María.
[4]Libro de Cuentas de Fábrica,
1852-1889. Archivo parroquial de Santa María de Trujillo, fol. 53 vº.
[5] También pintó y doró la imagen de San
Gregorio para las Casas Consistoriales que realizara Juanes de la Fuente en
1582. Libramiento, 6 diciembre de 1582: “
en este día se mandaron librar a Juanes de la Fuente, diez ducados para la fechura de una imagen de San Gregorio que
fizo para la sala del Ayuntamiento”. Archivo Municipal de Trujillo. “El 6 mayo de 1583 mandaron librar a Muriel
Solano, pintor, 14 ducados porque pintó y duró la imagen de San Gregorio para
la capilla del Ayuntamiento”. Libramiento. Archivo Municipal de Trujillo.
[6] FERNÁNDEZ, 1952, 356.
[7] Es importante
destacar que en algunos documentos existentes en el Archivo Municipal, fechados
en el siglo XV, se hace ya referencia a la “plaça
del arraval”. Por lo que atañe al
desarrollo urbanístico, las Casas Consistoriales desde el año 1428 ya estaban
situadas en "la Facera de la plaza",
en tiempos de los monarcas católicos se van a reformar por indicación de la
Reina Isabel I. En 1485, trabajaban en ellas el maestro Juan Martínez Tostado
el viejo. En documentos de finales del siglo XV se hace referencia a la iglesia
parroquial de San Martín, situada en la “hazera
de la plaça della” lugar en el que “se
reunía el conçejo a canpana tañida so el portal de la yglesia de sant Martin de
la dicha çinbdad”. Carta de poder del concejo de Trujillo a Diego Alonso de
Tapia y Álvaro de Loaisa, regidores, para que, junto con los representantes del
monasterio de Guadalupe, solucionen y lleguen a un acuerdo sobre los diferentes
pleitos y debates que tienen ambos sobre tierras y ganados en Madrigalejo (10
octubre de 1488). Archivo Municipal de Trujillo, legajo 3. 1, fols. 210
r- 211 v; Real Provisión del príncipe don Juan al corregidor de Trujillo para
que le envíe la información que éste recabe sobre el derecho que pretenden
tener Juan de Chaves y Juan de Vargas a elegir los alcaldes de la Hermandad (5
julio de 1496). Archivo Municipal de Trujillo, legajo 3. 1, fols. 38v- 39v.
[8] SÁNCHEZ RUBIO, 1993, 105.
[9] Archivo Municipal de Trujillo, legajo
5, documento 1.
[10] Archivo Municipal de Trujillo,
Acuerdos, número 18, 1525-1526, fols. 86-87 vº.
[11] Fueron necesarias por parte del
Ayuntamiento la compra de algunas casas Véase el importante trabajo de SOLÍS
RODRÍGUEZ, 1976, 143.
[12] Sería una importantísima obra para el
maestro, avecindado en sus proximidades y quedando constancia en su Testamento
de su voluntad de ser enterrado en la citada iglesia. Testamento de Sancho de
Cabrera, 31 de mayo de 1574. Archivo de Protocolos de Trujillo. Francisco de
Villatoro, 1574, legajo 19, fols. 334-336. En Apéndice documental. Documento 1.
[13] Véase documento 5. Apéndice
documental.
[14] Archivo de
Parroquial de San Martín, Libro de Cuentas de Fábrica (1538-1590). Gasto de la
obra del coro, 1553. Véase el trabajo de SOLIS RODRIGUEZ, 1973, 22.
[15] Según el profesor Sanz Fernández,
esgrafiados de compleja trama de clara ascendencia gótico-mudéjar. SANZ
FERNÁNDEZ, 165.2011.




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