Los Pareaños de Malillo (Zorita)
Los Pareaños de Malillo están situados en el vértice de tres fincas: La Torre, el
Valle Judío y la Moheda, y a las orillas del Arroyo de Malillo. Las ruinas presentan
un estado deplorable. Nos encontramos ante las ruinas de un convento, una
cilla, huerto y cercas para la explotación agrícola-ganadera, perteneciente al
Monasterio de Guadalupe. En el Archivo Municipal de Trujillo se encuentra una
escritura de compromiso y sentencia otorgada en el pleito seguido entre la
ciudad de Trujillo y el Monasterio de Guadalupe sobre el deslinde y
amojonamiento de la Caballería Nueva en la dehesa Malillo[1].
A comienzos del siglo XVIII, la comunidad jerónima
poseía las siguientes granjas fuera de Guadalupe: Madrigalejo, El Rincón,
Valdepalacios, La Burguilla, La Vega, Becenuño y Malillo[2], concretamente el pago de medios diezmos se realizaba
al Cabildo de Plasencia[3]. La actividad agrícola era intermitente y esporádica.
En el Romance "El librillo de la Jambra", de un poeta popular y
recogido íntegramente por don Valeriano Gutiérrez Macías cuyo original se
encuentra depositado en la Real Academia Española de la Lengua, en el legado
que entregó don Rafael García-Plata[4], se hace referencia a un caso que ocurrió entre el
prior del convento de Malillo y un vecino de Zorita y que por su curiosidad, la
plasmación del pensamiento de un pueblo, unas tradiciones picarescas hondamente
arraigadas en Zorita y, por ende, en la vieja Extremadura, hemos incluido
íntegramente al final del capítulo. Además, en el estilo del lenguaje de los
personajes se recogen muchas palabras casi exclusivas de Zorita. Un romance
plenamente ubicado en Zorita.
Volviendo al tema que nos ocupa, el
convento de Malillo. Hay que tener en cuenta que el Monasterio de Guadalupe
comenzó su andadura a finales del siglo XIII, siendo inicialmente una pequeña
ermita, pobre y humilde, custodiada en sus primeros años por el sacerdote Pedro
García, a la que sustituyó la denominada segunda iglesia a finales del siglo
XIV. Alfonso XI, que le gustaba cazar por estas sierras, visitó Guadalupe en el
año 1335, contemplando el estado ruinoso de la primitiva ermita y comenzando
las gestiones para proceder a su restauración. Se designó al cardenal Pedro
Gómez Barroso como custodio, ocupándose de tal cometido desde 1335 hasta 1341.
En este tiempo se fundó en 1337 la Puebla y por orden de Alfonso XI comenzaron
a construir el Monasterio (año 1340)[5] solicitando y obteniendo para este lugar la creación
de un priorato secular y lo declaró de su real patronato. El priorato secular,
dotado con el señorío civil del prior sobre la Puebla, estuvo dirigido por
cuatro priores entre los años 1341 y 1389, finalizando éste con la entrega del
santuario a la Orden de San Jerónimo, que se mantuvieron en este lugar cuatro
siglos, hasta que la desamortización de 1835 puso fin a este periplo, pasando a
ser parroquia secular de la archidiócesis de Toledo, que regentaban sacerdotes
diocesano hasta la llegada de la Orden Franciscana en 1908, que es quien rige
desde entonces y hasta la actualidad el Monasterio y Santuario.
El convento y otras dependencias de los
Pareaños de Malillo debieron construirse en la primera mitad del siglo XVI,
localizando los primeros testimonios documentales en el siglo XVII[6].
El conjunto monacal jerónimo tiene grandes dimensiones, presumiblemente 1 ha,
que comprendería el propio convento, la huerta, y dos almacenes próximos al
convento, utilizándose uno como almacén de grano. No existen columnas,
conservándose algunos paramentos, escasas ventanas y una hornacina en el centro
del ábside rectangular de la iglesia conventual.
Se
accedía por una puerta en el lado Sur que aún conserva el hueco de la tranca,
se encontraría en el interior la portería, seguidamente en el lado Oeste
estaban las celdas que aún conservan las divisiones mediante muros de pizarra y
argamasa de barro, utilizándose escasamente el granito, ventanas cuadradas muy
pequeñas, estrechas hacia el exterior, su estrechamiento servía para evitar que
penetraran las distintas alimañas del campo, y al otro lado, el de profundis y
el refectorio.
De frente al pasillo de la entrada principal
(porque existió otra entrada Norte) estaba el claustro formando un cuadrado que
tenía –a disposición de las basas que aún se conservan como testigos de
pizarra- calculamos cuatro columnas por cada lado, no sabemos la tipología de
los arcos, posiblemente de medio punto. Próxima al claustro en dirección Oeste
estaba la sacristía pequeña y la capilla, de planta rectangular, conservando
aún una sencilla hornacina en arco de medio punto de ladrillo. En dirección
Este al claustro estaba la cocina –existe un pozo- y otras dependencias. El
huerto tenía grandes dimensiones y estaba cercado por muros de pizarra con
lajas cruzadas para mayor sujeción, aún conserva su magnífica entrada. Todo con
la máxima sencillez y materiales pobres para que en este tipo de edificios
resplandezca toda pobreza, aspereza y vileza. En estos cenobios el arte
grandioso brilla por su ausencia, la grandiosidad hay que buscarla en la
sencillez.
Los
jerónimos se mantuvieron en Malillo hasta el proceso desamortizador. En el
Archivo Histórico Nacional, consultamos un inventario de las causas sobre
dilapidaciones ocurridas en el extinguido Monasterio de Guadalupe al tiempo de
la exclaustración de los monjes en el que resaltamos el inventario general de
ganado, bienes y efectos de los caseríos de San Isidro, Rincón Malillo, Vega y
otros en averiguación de ocultaciones y dilapidaciones[7].
[1]
Archivo Municipal de Trujillo. Dada en Logrosán a 14 de abril del año 1568,
ante el escribano Damián Sánchez, Legajo 38, carpeta 2. Archivo Municipal de
Trujillo. Interrogatorio simple que la ciudad de Trujillo presentó en el pleito
que surgió con el Monasterio de Guadalupe sobre la propiedad de las dehesas
Caballería Nueva, Logrosanejo y la de Ballesteros, también llamada Malillo. A
14 de abril de 1568. Legajo 38, carpeta 3.
[2]
Información y justificación hecha en Malillo el 25 de enero de 1725 por Bartolomé
González Carrasco y testimonio sobre el costo de unas matas propiedad del
Monasterio de Guadalupe. Archivo Histórico Nacional, clero, legajo 1431-1º/36.
[3]
Archivo Histórico Nacional, clero, legajo 1431-2º/28.
[4]
Publicado en la Revista Alcántara.
[5]
Ms. Sobre la Fundación del Monasterio de Guadalupe. Archivo Histórico Nacional,
códice 101 B.
[6]
Archivo Histórico Nacional, códice 1118. Protocolizado por el escribano público
de la Puebla de Guadalupe, don Juan Fernández del Castillo, el 4 de julio de
1671, que legitiman Florián de Castrovida y Espinosa, Alonso Fernández Millán y
Pedro García Puerto, escribanos públicos de la Puebla de Guadalupe. Protocolo
de Títulos y escrituras del Monasterio de Guadalupe. Archivo Histórico
Nacional, Códice 1125 B, año 1679.
[7]
Archivo Histórico Nacional, clero, legajo 1431-2º/5. 11 de febrero de 1840.
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