El
castillo de Portezuelo
Es una de las mayores fortalezas de nuestra región,
construido sobre un promontorio rocoso. Defendía un desfiladero abrupto,
abierto entre dos montañas, por el que pasaba la vía Dalmacia, de gran
importancia estratégica, porque era camino de reserva para unir los pasos
meridionales de la Transierra con las tierras de Ciudad Rodrigo y Salamanca.
El castillo, ubicado en una posición dominante y
estratégicamente para aquellos tiempos de un valor incalculable, es de triple
reducto, y está flanqueado al exterior por torres redondas, es la seña de identidad del municipio, conocido
popularmente como castillo de Marmionda,
nombre que se debe a una princesa mora, hija del señor del castillo y entorno a
la que gira una leyenda según la cual la fortaleza tenía un alcaide
famoso en toda la zona, más que por sus éxitos guerreros, por su bella, hija,
la hermosa Marmionda, enamorada de un capitán cristiano que guerreaba contra
las tropas de su padre. Correspondida en su amor por el capitán cristiano, los
enamorados elucubran la manera de pasar la vida juntos, hasta que un mal día,
durante una batalla, Marmionda cree ver, desde sus habitaciones, como su
amado cae muerto a los pies del cerro, y no pudiendo soportar el dolor,
se arroja por los ventanales de su aposento, con tal fuerza que su
cuerpo, rodando, va a caer junto a la roca donde yace su amado. Pero el
caballero no está muerto, solo inconsciente, así que cuando recobra el sentido
se encuentra a sus pies el cadáver de la bella Marmionda. Al darse
cuenta de la crueldad del destino, el capitán se atraviesa con su propia espada
y muere junto a su amada, mezclándose la sangre de ambos en un arroyo carmesí.
El castillo está situado sobre un cerro que dominaba el
desfiladero por donde pasaba la antigua calzada romana de la Dalmacia, ramal de
la vía de la Plata. Vía que une la Sierra de Gata con la Vía de la Plata.Esta calzada “(...) era la senda utilizada por los reyes de León en sus incursiones
para reconquistar las plazas de Medina Cauria, Al-Kántara y Al-Cáceres, y más
tarde para enlazar las tierras leonesas con la importante fortaleza reedificada
por los templarios junto a la vieja Túrmulus, cuyas ruinas evocadoras se alzan
sobre un cerrillo en la ribera derecha del Pater Tagus, junto al puente de Alconétar,
en uno de los escasos sitios favorables para cruzar el escabroso y difícil río
en la provincia de Cáceres”.
Los orígenes del castillo
hemos de buscarlos en la ocupación musulmana de la Península Ibérica, muy
reformado por la Orden de Alcántara. El cerro del castillo se inicia en el llamado Puerto Negro, por
donde pasa el arroyo del Castillo y la carretera a Ciudad Rodrigo. Es un tajo
alto, estrecho y formado por cuarcitas verticales. Por la parte septentrional
tiene un suelo de cantos sueltos, depósito de derrubios donde se han encontrado
piezas con restos fosilíferos de cruzianas, concretamente huellas de reptación de trilobites en los fondos
marinos del Paleozoico. Por la parte meridional las cuarcitas próximas
al castillo tienen rumbo norte 74° oeste y buzamiento sur 70°. Estas cuarcitas
se prolongan hacia el este en estratos normales, presentando de pronto un punto
donde aparecen cortadas transversalmente según sistema de fisuras finas,
numerosas y paralelas.
El castillo se encuentra actualmente en muy
mal estado de conservación, fruto de los numerosos asaltos que ha sufrido a lo
largo de su historia, desde que fue construido por los musulmanes, descartado
definitivamente por Alfonso IX de León en el año 1213 y los muchos avatares que
ha sufrido hasta nuestros días.
Las primeras referencias documentales
que hemos encontrado corresponden al año 877, no hay referencia alguna
anterior, en el cual ya se cita dicho castillo[i],
por lo tanto consideramos que fue construido en esa época, respondiendo a una
estructura cuadrangular. La fortaleza sirvió durante gran parte de la Alta Edad
Media como defensa contra la expansión cristiana y como una de las principales
defensas de la ciudad de Coria, aunque tras la definitiva conquista cristiana
siguió teniendo una función similar. Según avanzaba o retrocedía la reconquista
fue ocupada tanto por cristianos como por árabes. Portezuelo pasó a manos cristianas por
primera vez cuando en el año 914 Ordoño II se introdujo en tierras de moros
arrasando todo lo que encontraba a su paso por la vía de Dalmacia[ii]. En el año 997,
Almanzor cruzó el puente de Alconétar, tomó Coria y llegó hasta Santiago de
Compostela. En esta gesta debió conquistar Portezuelo.
El castillo fue
reconquistado en 1167 por el rey Fernando II de León, pasando a manos de la
Orden del Temple. Volvió a ser recuperado por los árabes en el año 1196, tras
la victoria de Alarcos sobre Alfonso VIII, con el emir almohade Abu Jacob, y
rescatado definitivamente por las tropas cristianas del rey Alfonso IX de León en
el año 1212 y cedido a la Orden de Alcántara en detrimento de la Orden del
Temple, teniendo como consecuencia una continua disputa entre las dos órdenes
militares, ya que los Templarios fueron sus antiguos propietarios, hasta la desaparición de esta orden en 1310. Durante
estos años y conforme la frontera con los musulmanes se alejaba, mantuvo su
función defensiva pero, esta vez, contra las posibles incursiones del Reino de
Portugal. Fueron varios los asaltos y asedios que sufrió este castillo y por
tales motivos la Orden de Alcántara comenzó su reconstrucción a partir del
siglo XIV, ya que la orden alcantarina constituyó aquí una encomienda, con sede
en este castillo, añadiendo paulatinamente construcciones de tipo doméstico,
residencial y administrativo. Un dato interesante es la celebración en este
castillo del capítulo de la Orden de Alcántara que celebró el último maestre de
la misma don Juan de Zúñiga a finales del siglo XV.
Los comendadores del castillo en los
siglos XIV y XV fueron: Fray Gonzalo Roco, Esteban Martínez, Bernardo Alonso
Pantoja, Diego Rodríguez, Martín González, Diego Fernández. En el siglo XV:
fray Alvar Gómez, Juan de Soto,
Gutiérrez de Sotomayor (maestre de la Orden), Andrés López del Castillo,
Fernando Carrillo, fray Gutierre de Solís, conde de Coria; Gómez Suárez de
Moscoso.
Durante el siglo XVI el estado del
castillo llegó a rozar la ruina. El 2 de abril de 1548 se le encargó a Pedro de
Ybarra que realizase las obras, siendo rematadas por Alonso Hidalgo. Todas
estas obras se llevaron a cabo siendo comendador de Portezuelo don Fadrique
Enríquez y donde aparecen de una manera tanto directa como indirecta otros
maestros de obras, de canterías o de albañilerías. Dichas reformas se hicieron
para adaptar la fortaleza a las nuevos métodos defensivos y a las armas de
fuego. Gracias a las encomiendas durante la baja Edad Media y hasta su abandono
en la segunda mitad del siglo XVII, disfrutó de gran riqueza. En el siglo XVI,
además de don Fadrique Enríquez de Guzmán, fueron comendadores: Domingo
Fernández de Velasco, conde de Haro. Durante el siglo XVII, el marqués del
Freno y don Luis de Velasco; y en el siglo XVIII, el marqués de Salas, duque de
Montealegre. no habiendo referencias de ningún otro más. el castillo estuvo
habitado hasta el siglo XVII, segun reza en un documento del archivo
parroquial, fechado en el año 1617, segun comunicación al alcaide de la
fortaleza que ha sido nombrado visitador de la iglesia de la Villa don Felipe
de Trejo Carvajal, señor de las Corchuelas y del castillo de Monfragüe. Al
comendador de Portezuelo le correspondía la provisión de curato en la villa del
Pedroso, y en El Arquillo.
El castillo, en su forma primitiva, fue el
que construyeron los árabes a modo de alcazaba con grandes muros coronados por
almenas y sin la torre de homenaje, tal y como era costumbre en la arquitectura
morisca. Fue una vez que la fortaleza estuvo definitivamente en manos
cristianas, bajo el control de la Orden Militar de Alcántara, iniciándose el
programa de reformas que llevaría al edificio hasta su aspecto actual. El
Castillo de Portezuelo está cimentado sobre altas y ariscas rocas de pizarra lo
que aporta gran solidez al Castillo y explica que su trazado primitivo no
necesitara para su defensa de recintos perimetrales, muros de excesivo espesor,
ni torres en las esquinas.
La configuración de la fortaleza se basa en
un recinto fortificado irregular, cuyos muros no están perfectamente alineados
y están coronados por almenas, dentro de los cuales se agrupaban en torno a un
patio central las distintas estancias para alojar las caballerías, los
bastimentos y la guarnición. En el subsuelo del patio se sitúa un aljibe
cubierto con bóveda de cañón. Las dos torres que presenta el baluarte se
realizaron en tiempos de la Orden de Alcántara: la llamada torre del Homenaje,
en el ángulo noreste, y la torre del ángulo noroeste. La primera en ser
realizada fue la torre del Homenaje, datada por el profesor Navareño Mateos a
finales del siglo XIII o comienzos del XIV, la cual fue reparada a mediados del
siglo XVI. La otra torre, enmarcada en el ángulo noroeste como ya hemos dicho,
se realizó a mediados del siglo XVI sobre una torre anterior. Las condiciones
de la obra las ejecutó Pedro de Ybarra.
La fortaleza es una construcción de
planta en polígono irregular y oblongo (más largo que ancho), de triple muro de
fábrica de mampostería y argamasa, con muros rematados en almenas piramidales y
cuenta con dos cubos cilíndricos, la torre del homenaje y, en el frente
contrario, un cubo cilíndrico. El castillo se compone en la actualidad de tres
recintos que en el año 1544 ya se citan como barrera, adarve y alcázar. De la
primera barrera los restos son casi imperceptibles y se cree que nunca estuvo
acabada. En cuanto al adarve o segundo recinto, la parte mejor conservada es la
que mira al este, donde todavía se pueden apreciar el andén y los pretiles,
realizado todo en mampostería. En este segundo muro, en su parte noreste, debió
existir una puerta pues sus restos son patentes y que según el profesor
Navareño Mateos cree identificar con la denominada “puerta falsa” que aparece
en un documento. De igual manera, es en este segundo recinto donde se ubica la
denominada, por algunos documentos, como puerta Principal y hoy en día conocida
como la puerta del Sol, situada en su ángulo sureste y realizada por alarifes
mudéjares: Está realizada en
ladrillo, y contiene en su fachada exterior un arco apuntado, mientras que en
el interior tiene doble arco. El bajo corresponde al de la fachada de fuera,
mientras que el que alberga es de mayores dimensiones. El espacio comprendido
entre ambos está formado por fajas de ladrillo y mampostería. Es una de las
pocas obras que se encuentran en la región de estas características, correspondiente a las obras llevadas a cabo por la
Orden de Alcántara en el siglo XIV. El bajo corresponde al de la fachada de
fuera, mientras que el que alberga es de mayores dimensiones. El espacio
comprendido entre ambos está formado por fajas de ladrillo y mampostería. Es
una de las pocas obras que se encuentran en la región de estas características.
El castillo recibió una importante
restauración entre los años 1545 y 1553,por Gaspar López[iii],
según proyecto de Pedro de Ybarra, que redacta en 1548 las condiciones para
reparar la torre del homenaje y los muros, maestro mayor de las obras de la
Orden de Alcántara que continuará con las obras entre los años 1550 y 1565,
redactando las condiciones para reparar otros elementos defensivos como
almenas, antepechos, torre del homenaje y algunas garitas. La obra fue rematada por Alonso Hidalgo,
maestro de carpintería y albañilería, vecino de Alcántara, por un precio de
90.000 maravedís. Las obras fueron realizadas por Pedro Villega en nombre de
Alonso Hidalgo. Todas estas obras se llevaron a cabo siendo comendador de
Portezuelo don Fadrique Enríquez y donde aparecen de una manera tanto directa
como indirecta otros maestros de obras.
El 19 de septiembre de 1561, Hernando de Zárate,
mayordomo de la encomienda de Portezuelo, realizó una detallada descripción de
la fortaleza, lo que nos permite saber exactamente cual era su estado en esos
momentos. Estas descripciones eran realizadas por personas de la confianza del
comendador un tiempo antes de que los referidos comendadores tomaran posesión
de las encomiendas tal y como ordenaban las Definiciones de la orden.
La fortaleza se encuentra bajo la
protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949. Debido al mal estado de conservación de las
murallas, la barbacana y la puerta, el torreón cilíndrico macizo para la
defensa, se llevó a cabo una intervención arquitectónica dentro del Proyecto
"Alba Plata" entre los años 2000-2001, que consistió en la
consolidación de los muros, centrándose de una manera puntual en la coronación
de los mismos, en el paso de ronda y la consiguiente evacuación de las aguas
hacia el exterior. Así como la consolidación de las almenas, la base de los
muros y la reconstrucción de la torre del ángulo noroeste. Así como las
intervenciones realizadas en el castillo por Adesvalentre los años 2005 y 2006.
Desde el punto de vista arqueológico se ha
realizado una pequeña actuación consistente en varios sondeos. Uno de ellos se
ubicó en el patio de armas, adosado a la cara interna del muro norte del
castillo. La exhumación de una sencilla pavimentación en esta zona, induce a
pensar que pudiera conservarse este suelo en todo el patio de armas, cuyo
acceso desde el exterior, se realizaría a través del muro sur.
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