Diego
García de Paredes en la Literatura
La figura de Diego
García de Paredes, conocido popularmente como el “Sansón Extremeño”, ocupa un
lugar destacado dentro de la tradición militar e histórica española del
tránsito entre la Edad Media y la Edad Moderna. Su nombre aparece vinculado
tanto a hechos documentados de carácter bélico como a un conjunto de relatos
legendarios que, con el paso del tiempo, han contribuido a forjar una imagen
heroica situada a medio camino entre la realidad histórica y la recreación
literaria. El presente estudio tiene como objetivo analizar su figura desde una
perspectiva académica, atendiendo a su contexto histórico, a las fuentes
cronísticas que lo mencionan y al proceso mediante el cual algunas de sus
hazañas fueron incorporadas a la literatura, especialmente a través de Don Quijote de la Mancha de Miguel de
Cervantes.
Este análisis permite
reflexionar, además, sobre un fenómeno recurrente en la historiografía: la
progresiva difuminación de los límites entre historia y mito, especialmente
cuando se trata de personajes de fuerte carga simbólica y nacional.
Diego García de Paredes
nació en Trujillo en el año 1466, en el seno de una familia vinculada al
estamento militar y a la administración local. Fue hijo del capitán y
magistrado Sancho de Paredes y de Juana de Torres, su segunda esposa. La ciudad
de Trujillo, durante los siglos XV y XVI, fue cuna de destacados militares y
conquistadores, lo que favoreció un entorno social propicio para la formación
de hombres de armas destinados al servicio de la Corona.
García de Paredes
desarrolló su carrera militar en un momento de profundas transformaciones
políticas y militares en la Península Ibérica y en el ámbito europeo. Participó
activamente en las campañas del Reino de Granada, culminadas en 1492, y más
tarde en las guerras de Italia, especialmente en el Reino de Nápoles. En este
escenario se puso al servicio tanto del papa Alejandro VI como de Gonzalo
Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, quien, según las crónicas, mostró un
alto aprecio por la extraordinaria fuerza física, el valor y la disciplina de
García de Paredes.
La fama de Diego García
de Paredes se consolidó durante las campañas italianas, donde su desempeño fue
considerado ejemplar. Las fuentes destacan no solo su fortaleza física -que dio
origen a su sobrenombre-, sino también su resistencia, capacidad de combate y
lealtad. Estas cualidades lo convirtieron en un soldado admirado por sus
contemporáneos y en un personaje digno de ser recordado por la tradición
histórica.
Murió en el año 1530 en
la ciudad de Bolonia. Quince años después de su fallecimiento, su hijo mayor
legítimo ordenó el traslado de los restos mortales de su padre a Trujillo.
Estos fueron depositados en una capilla de la iglesia de Santa María la Mayor,
donde permanecen hasta la actualidad, reforzando el vínculo entre el personaje
histórico y su ciudad natal.
El conocimiento
histórico que poseemos sobre Diego García de Paredes procede fundamentalmente
de crónicas militares del siglo XVI. Entre ellas destaca la Crónica del Gran Capitán, que recoge una
breve síntesis de su vida y de sus principales hechos de armas. Resulta
especialmente relevante que esta semblanza fuera escrita por el propio García
de Paredes poco antes de su muerte, en forma de carta dirigida a su hijo
Sancho, lo que confiere al texto un valor testimonial singular.
La edición más conocida
de esta crónica es la publicada en Alcalá de Henares en 1584, aunque existen
versiones anteriores, como la de Zaragoza de 1559. A estas se suma la Historia del Gran Capitán, publicada en
1527 por Hernán Pérez del Pulgar, así como la obra manuscrita de Francisco de
Herrera sobre Gonzalo Fernández de Córdoba. Todas ellas conforman un corpus
historiográfico que sirvió de base para la difusión de la figura del Sansón
Extremeño.
Miguel de Cervantes
Saavedra, en el capítulo XXXII de la primera parte de Don Quijote de la Mancha (1605), hace referencia indirecta a Diego
García de Paredes al mencionar la Historia
del Gran Capitán. Aunque Cervantes no relata de forma detallada las gestas
del soldado trujillano, su inclusión en el universo cultural del Quijote contribuyó de manera decisiva a
su proyección literaria.
Es probable que
Cervantes tuviera acceso a alguna de las ediciones de la Crónica del Gran Capitán, posiblemente la de 1584. A partir de
estas lecturas, el escritor incorporó a su relato una serie de hazañas
atribuidas a García de Paredes, algunas de las cuales no aparecen en el sumario
autobiográfico del propio soldado.
Entre estas destacan
dos episodios especialmente llamativos: la supuesta capacidad de detener con un
solo dedo la rueda de un molino en pleno funcionamiento y la defensa de un
puente armado únicamente con un montante, impidiendo el avance de un ejército
enemigo. Estos relatos, de evidente carácter hiperbólico, se inscriben en la
tradición literaria de la exageración heroica.
Diversos autores
posteriores han señalado que algunas de las hazañas atribuidas a Diego García
de Paredes podrían corresponder en realidad a otros personajes históricos.
Diego Hurtado de Mendoza, por ejemplo, relaciona ciertas proezas con un soldado
llamado Céspedes, natural de Ciudad Real, conocido igualmente por su
extraordinaria fuerza y fallecido en Granada en 1569. Esta superposición de
figuras evidencia cómo la tradición oral y literaria tendía a concentrar gestas
excepcionales en personajes ya prestigiosos.
Asimismo, Lope de Vega
destacó en sus escritos la fuerza del Sansón Extremeño, contribuyendo a
reforzar su imagen mítica. En cuanto al episodio de la defensa del puente, este
aparece recogido en el libro II, capítulo CVI, de la Crónica Anónima del Gran Capitán. El puente en cuestión se situaba
sobre el río Garellano; sin embargo, las propias fuentes indican que los
franceses no intentaron cruzarlo, lo que relativiza el carácter épico del
episodio.
Cervantes, además,
parece haber vinculado a García de Paredes con la célebre hazaña del romano
Horacio Cocles, quien defendió un puente frente al ejército de Porsena y
posteriormente se arrojó al río Tíber para salvar su vida. Esta asociación
literaria pudo surgir de la combinación de diferentes relatos: por un lado, la
tradición clásica; por otro, un episodio cronístico según el cual García de
Paredes, al cruzar un puente, se arrojó al agua junto a quienes lo escoltaban,
logrando así recuperar su libertad.
Estos ejemplos ilustran
de manera clara cómo la historia puede verse alterada por la interpretación subjetiva
de los cronistas y escritores. La frontera entre realidad y fantasía resulta,
en ocasiones, permeable, especialmente cuando los relatos responden a intereses
narrativos, ideológicos o simbólicos. Sin embargo, el reconocimiento de estas
exageraciones no implica una desvalorización del personaje histórico.
Por el contrario,
incluso prescindiendo de los elementos legendarios, la biografía de Diego
García de Paredes refleja una trayectoria militar sobresaliente, marcada por la
valentía, la disciplina y la lealtad. Sus hechos documentados bastan para
justificar la fama que alcanzó en vida y la admiración que despertó entre sus
contemporáneos.
Diego García de Paredes
constituye un ejemplo paradigmático de cómo un personaje histórico puede
transformarse, con el paso del tiempo, en una figura mítica. La combinación de
fuentes cronísticas, recreaciones literarias y tradiciones orales dio lugar a
una imagen heroica que trascendió la realidad documentada. No obstante, un
análisis crítico de las fuentes permite distinguir entre los hechos
comprobables y las exageraciones simbólicas.
Lejos de disminuir su
relevancia, esta revisión historiográfica contribuye a situar al Sansón
Extremeño en su justa dimensión: como uno de los militares más destacados de su
tiempo y como uno de los extremeños más reconocidos a nivel internacional. Su
vida y su legado constituyen un testimonio valioso tanto para la historia
militar española como para el estudio de los procesos de construcción del héroe
en la literatura y la historiografía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario