ERMITA DE SANTA LUCIA (CACERES)
La
ermita se encuentra situada a 4 kms. de la capital, siguiendo un camino que
sale desde Aldea Moret, depende de la parroquia de San Eugenio. Es un edificio
popular de finales del siglo XV, esta típica ermita se encuentra en medio del
campo. En los siglos XVII y XVIII se da en este lugar una gran
actividad devocional, como lo demuestran las
numerosas limosnas ofrecidas en agradecimiento de
los milagros ocurridos con relación a las enfermedades propias de
la vista, y que queda constancia en los libros de cuenta que han llegado
hasta nuestros días. Se acompaña de la vivienda del ermitaño, hoy usada de
sacristia-almacén.
Según
Corrales Gaitán, poca documentación se conserva de esta construcción, solamente
el Libro de Cuentas del período comprendido
entre 1655 y 1868, y un Inventario de las cuentas y documentos, de la Visita
del año 1703. Quedando constancia en ellos los numerosos arreglos y obras de
restauración de todo el edificio, así como los gastos propios de la tradicional
fiesta, con sus ofrendas y favores. También se hace referencia a los gastos
propios de la colocación de su retablo en el año 1690.
Se
accede al interior por una puerta que se encuentran los pies de la ermita, se
abren arco de medio punto enmarcado por un alfiz y resguardado por un pórtico
con arcos de medio punto sobre pilares cuadrados, apareciendo las enjutas de
los arcos tres escudos nobiliarios en piedra de las familias Ovando, Mogollón y
Pereros. Remata la ermita una sencilla espadaña. Adosada está la antigua dependencia
donde vivían los ermitaños, hoy utilizada como sacristía.
La
nave está dividida en tres tramos por arcos apuntados apoyados en anchos
pilares achaflanado son de granito. la cabecera es poligonal, de bóveda ojival
estrellada sobre ménsulas y con clave central, toda la cantería, destacando el
ábside sobre el resto, y al exterior los contrafuertes: a diferencia de la
nave, que se cubre con techumbre de madera a dos aguas.
En
el presbiterio hay un retablo barroco de finales del siglo XVII, de un cuerpo
como hornacina encuadrada por columnas salomónicas y ático; en la hornacina se
conserva una imagen barroca de Santa Catalina; en el remate, una pintura sobre
lienzo que representa a una Santa con la palma de martirio, del siglo XVII.
Detrás de este retablo se encontraron unas pinturas que
representan distintos motivos de la Pasión, anónimas y fechadas en la segunda
mitad del siglo XVI.





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