domingo, 12 de julio de 2026

 











ERMITA DE SANTA LUCIA (CACERES)

 

 

La ermita se encuentra situada a 4 kms. de la capital, siguiendo un camino que sale desde Aldea Moret, depende de la parroquia de San Eugenio. Es un edificio popular de finales del siglo XV, esta típica ermita se encuentra en medio del campo. En  los siglos XVII y XVIII se da en este  lugar una gran actividad devocional,  como  lo  demuestran  las  numerosas  limosnas  ofrecidas  en  agradecimiento de  los milagros ocurridos con  relación a  las enfermedades propias de la vista, y que queda constancia en los libros de cuenta que han  llegado hasta nuestros días. Se acompaña de la vivienda del ermitaño, hoy usada de sacristia-almacén.

Según Corrales Gaitán, poca documentación se conserva de esta construcción, solamente el Libro de  Cuentas del período comprendido entre 1655 y 1868, y un Inventario de las cuentas y documentos, de la Visita del año 1703. Quedando constancia en ellos los numerosos arreglos y obras de restauración de todo el edificio, así como los gastos propios de la tradicional fiesta, con sus ofrendas y favores. También se hace referencia a los gastos propios de la colocación de su retablo en el año 1690.

Se accede al interior por una puerta que se encuentran los pies de la ermita, se abren arco de medio punto enmarcado por un alfiz y resguardado por un pórtico con arcos de medio punto sobre pilares cuadrados, apareciendo las enjutas de los arcos tres escudos nobiliarios en piedra de las familias Ovando, Mogollón y Pereros. Remata la ermita una sencilla espadaña. Adosada está la antigua dependencia donde vivían los ermitaños, hoy utilizada como sacristía.

La nave está dividida en tres tramos por arcos apuntados apoyados en anchos pilares achaflanado son de granito. la cabecera es poligonal, de bóveda ojival estrellada sobre ménsulas y con clave central, toda la cantería, destacando el ábside sobre el resto, y al exterior los contrafuertes: a diferencia de la nave, que se cubre con techumbre de madera a dos aguas.

En el presbiterio hay un retablo barroco de finales del siglo XVII, de un cuerpo como hornacina encuadrada por columnas salomónicas y ático; en la hornacina se conserva una imagen barroca de Santa Catalina; en el remate, una pintura sobre lienzo que representa a una Santa con la palma de martirio, del siglo XVII. Detrás  de  este  retablo se encontraron unas pinturas que representan distintos motivos de la Pasión, anónimas y fechadas en la segunda mitad del siglo XVI.

 

 

 

 




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