Estudio histórico-artístico de las ermitas del Casar de Cáceres
Se
ha dicho que si queremos conocer la vida, cultura y costumbres de un pueblo
tendremos que aproximarnos a la forma de entender y practicar su religión. Por
otra parte, la historia no se entiende hoy como una relación de datos, fechas,
grandes acontecimientos, etc.; hay que ir más allá y profundizar en la vida,
creencias y sentimientos de sus habitantes. Ofrecemos un estudio científico
(documental), histórico-artístico dedicado al culto religioso en las ermitas de
la población cacereña del Casar de Cáceres. Es un trabajo de las ermitas,
oratorios, capillas que aborda muchos de los aspectos de la sociedad de
nuestros mayores a la vez que nos ayuda a comprender mejor la nuestra. Esa
sociedad estamental de designación divina, caracterizada por una fuerte organización
gremial, con una economía predominantemente agraria de escasos intercambios,
sometida constantemente a las inclemencias del tiempo, donde se desarrolló una
cultura fuertemente impregnada de elementos religiosos, fue la causa de que se
crearan muchos de los recintos sagrados que en su obra nos muestran estos dos
investigadores. Las continuas crisis de producción agraria, las frecuentes
epidemias, las constantes guerras favorecieron la situación y ayudaron a que se
establecieran votos ante una imagen generalmente especializada, que obligaban a
toda la población y a sus descendientes durante siglos, pero también a que
surgieran con cierta frecuencia mecenas agradecidos a una determinada
advocación, o a que se crearan cofradías que se verían en la necesidad de
construir aposentos adecuados donde recoger sus efigies veneradas. Las
cofradías desempeñaron un papel fundamental en este proceso, imprimiendo un
gran empuje a la cristianización de la sociedad al hermanarse todos los
cofrades y desempeñar un papel esencialmente asistencial de ayuda a los
enfermos, socorrer a las viudas y huérfanos, distribuir limosnas, enterrar a
sus muertos y, sobre todo, celebrar con gran regocijo y esplendor el día de la
fiesta de su devoción.
Es
un estudio que se limita a lo histórico y antropológico e incluso
hagiográfico de cada una de las devociones, que se amplía con datos
arqueológicos y artísticos tanto de los diferentes edificios, como de las
distintas imágenes, retablos u objetos sagrados que albergan, para darnos una
visión más global de los hechos. Y donde los amantes del arte sacro pueden
encontrar un completo estudio de la estructura, características y decoración de
cada uno de esos lugares a lo largo de su historia. El trabajo va acompañado
además de notas a pie de página y fuentes documentales, fruto del trabajo de
investigación de los autores, así como un gran número de fotografías que nos
facilitan la comprensión.
La
población del Casar de Cáceres se localiza entre los 39º 33’44’’ de latitud
norte y los 6º 25’03’’ de longitud oeste. Detenerse a la comarca funcional de
Cáceres de la que dista 10 km. La tensión del término municipal es de 130,29
km². El casco urbano está situado 365 m de altitud y rodeado por formas del
relieve en el que destaca la penillanura con formas onduladas de escasa
pendiente, siendo el punto más elevado el Pico del Águila con 434 m. El clima
es del tipo mediterráneo subtropical con veranos muy calurosos e inviernos
suaves, dando lugar a una vegetación característica del bosque de encinas y
matorral compuesto por jara, romero, tomillo, retama.
Los restos más antiguos que se han
localizado en su término municipal corresponden a la Edad de Bronce,
localizándose en la zona conocida como La Jara un castro, donde se encontró una
estela funeraria, entre otros restos. De la época romana destaca la construcción
de la Vía de la Plata. También se ha localizado salpicadas en el terreno varias
tumbas antropomorfas altomedievales.
En 1291, Sancho IV de Castilla concedió a
Casar un privilegio para cultivar la tierra, conservándose en el archivo
municipal la ratificación de Carlos IV.[] Tras la caída del Antiguo Régimen
en la localidad se constituyó en municipio constitucional en la región de
Extremadura, quedando integrado desde 1834 en el Partido Judicial de Cáceres.
ERMITA DE SAN BARTOLOME
La
ermita se ubica al Este de la población, en la calle del Santo Es una
construcción de mampostería revestida en algunos paramentos con enfoscado
aplantillado y la utilización de granito en pilares del interior de la ermita y
en las dos portadas. Su arquitectura responde, como al resto de ermitas del
Casar de Cáceres, a modelos populares, aunque ha sufrido numerosas
remodelaciones.
En
la fachada lateral tiene una puerta rectangular, adintelada, de cantería, en
cuyo dintel se puede leer literalmente del Evangelio de San Juan: “NATANAEL LE
CONTESTO MAESTRO. TU ERES EL HIJO DE DIOS (Jn 1,49)[1]. El nombre de Natanael significa Don de Dios,
la explicación de encontrarnos con este texto en un templo de San Bartolomé
radica en que Natanael es también llamado Bartolomé, oriundo de Caná de Galilea
y Felipe se lo presenta a Jesús, predicó el Evangelio en Arabia y Armenia,
donde murió mártir. En una de las fachadas hay un azulejo talaverano con la representación
de San Bartolomé con su atributo o cuchillo en la mano y el demonio a sus pies
al que tiene sujeto con una cadena.
Se
accede al interior por una puerta en arco de medio punto dovelada, de cantería,
rematada en un óculo y una espadaña popular. Una parte de la fachada principal
está enfoscada y presenta un zócalo de piedra que además de su función
ornamental, tienen excelentes aptitudes como barrera contra la humedad. Por
ambas cualidades funcionan bien tanto en muros exteriores como en el interior
de la casa.
En
el interior hay una sola nave, con suelo de terrazo, dividida en cinco tramos,
realizada en mampostería y pilares de cantería. La nave se cubre con techumbre
a dos vertientes, y los tramos de la capilla mayor con bóveda de cuarto de
esfera irregular y cañón con lunetos. La construcción es de tipo popular, del
siglo XVII[2]. En el lado del Evangelio se
conserva una imagen popular de la Virgen del Prado, copia de la que se
encuentra en la ermita de su nombre, es una escultura de vestir del siglo XIX.
También existen otras esculturas modernas como La Piedad o La Entrada de Jesús
en Jerusalén, característica imagen de serie que encontramos por numerosos
lugares de la geografía española y que procesiona en Domingo de Ramos, obra del
año 1946 de la casa Bayroda de Casabó de Olot (Gerona) y fue diseñado por el
imaginero catalán Jaime Martrús i Riera.
En
el presbiterio, alrededor de la cúpula podemos leer la siguiente frase:
«Congregavit nos in unum Christi Amor» (Vida fraternal en comunidad)[3]. En la hornacina del retablo mayor está
la imagen de San Bartolomé, obra del escultor Tomás de la Huerta, fechada el 8
diciembre en de 1607[4], por el precio de 240 reales que recibió el
escultor en dos plazos[5]. La imagen se nos ofrece en posición frontal,
estática, viste túnica y manto, con el brazo derecho levantado teniendo su mano
el cuchillo que simboliza el instrumento con el que fue degollado en su
martirio, y con la mano izquierda soporta un libro y una cadena de hierro con
la que sujeta al demonio, que se encuentra bajo sus pies[6]. Es una escultura muy expresiva, como ha
querido manifestar el artista en el rostro del santo. En el presbiterio, en un
lateral hay dos imágenes del Crucificado y la Magdalena orando, son modernas
(de hacia 1950) y una copia bien conseguida del cuadro que pintara José de
Ribera en 1639 “El martirio de San Felipe” (Museo del Prado), donación del
artista casareño Pedro Rego Redondo a María Patrón Rey.
ERMITA DE SAN BENITO Y SAN BLAS
Está
situada en las proximidades del centro urbano, es una sencilla edificación de
mampostería encalada y con sillería en las esquinas y contrafuertes, ha sido
muy remozada al cerrarse el culto en la ermita de San Blas y unificar en esta
otra ermita ambas advocaciones, como nos manifiestan los dos azulejos
talaveranos de la fábrica S. Timoneda situados en la fachada principal y en la
cabecera con las representaciones de ambos santos. La fachada se abre en tres
arcos de medio punto sobre columnas de granito que acceden a un pórtico con
suelo de baldosas y cubierta de cañón, y a la puerta de entrada a la
ermita con arco de medio punto de cantería. Cubierta rematada en una espadaña
popular, encalada, con tres pináculos.
En
su interior presenta una nave dividida en dos tramos y presbiterio rectangular.
La nave se cubre con bóveda de cañón y la capilla mayor con bóveda vaída. La
fábrica es de estilo popular; la nave puede darse en los años finales del siglo
XVI, y la capilla mayor en los inicios del siglo XVIII, en el exterior, lado de
la Epístola, muy cercano al presbiterio, reza la siguiente inscripción: 1719
Mº. En 1794 don Gregorio Sánchez de Dios escribe sobre la ermita de San
Benito: “A distancia de media legua y medio cuarto, a la mano derecha,
distante cosa de 300 pasos del camino que va de este lugar al de Santiago del
Campo, están dos ermitas, distante una de otra unos 60 pasos, en una dehesa de
diferentes caballeros de Cáceres, las que antes de dar el rey esta dehesa eran
del pueblo, y hoy se mantiene en posesión de ellas, la una con el título de San
Benito Abad y la otra con el de María Santísima de Almonte. Se considera que
este título es por estar cuarto y medio distante del río Almonte. La efigie de
María Santísima es antiquísima, como la obra de la ermita. La de San Benito es
más moderna”[7].
En
el presbiterio hay un retablo mayor de estilo rococó, del 1760, de un cuerpo
con cuatro columnas estriadas decoradas con rocallas; en los Intercolumnios,
imágenes de San Benito, un crucificado moderno y San Blas; en el remate, una
pintura con representación de la imposición de la casulla a San Ildefonso, de
finales del siglo XVIII.
Aquí
se trasladó desde la ermita de San Blas la imagen moderna de Ntra. Sra. de
Almonte (réplica realizada en 1999) de la imagen gótica del siglo XIV, se nos
ofrece la Virgen María en pie, sostenida en una peana y sujetando al Niño Jesús
con su brazo izquierdo, representando a la Odegetria bizantina
como conductora de su Hijo que adopta una actitud bendiciendo con la mano
derecha y con la izquierda porta el libro de la divina sabiduría. La Virgen
tiene en la mano derecha una fruta esférica, típico de la imaginería medieval.
ERMITA DE SAN BLAS (Antigua)
La
que fuera antigua ermita de San Blas se encuentra a 4 km al norte del Casar de
Cáceres. El escritor Martín Gil, que vivió durante varios años en esta
localidad, documenta esta ermita en los inicios del siglo XVI, según el Libro
de Cofradías que actualmente se conserva en el Archivo Diocesano de Cáceres[8]. Pero, la ermita es muy más antigua, fue una
iglesia mozárabe de una sola nave abovedada y con un solo ábside en herradura
coronada por bóveda, con cabecera exterior curva. En planta el ábside
posee forma de herradura y remate en casquete hemiesférico. La nave estaría
cubierta por una bóveda de cañón sustentada en los muros[9].
Además,
el edificio presenta restauraciones de la época medieval, que consistieron en
completarlo que faltaba de la bóveda del ábside, cubrir la nave con una
techumbre a dos aguas que iba sustentada por un arco reforzado con
contrafuertes exteriores. En el siglo XVI se añadiría la sacristía y se
realizarían otro tipo de construcciones adosadas como habitaciones auxiliares.
Todos los muros están cubiertos por una capa de enlucido que ocultan las
distintas remodelaciones llevadas a cabo en el tiempo.
En
la actualidad nos encontramos ante lo que fue una fábrica eclesial y que ahora
es destinada a usos particulares. Gracias a los estudios de Martín Gil y la
descripción y fotografías que realizó en el año 1933 podemos hacernos una idea
de cómo fue la antigua ermita. Construcción de mampostería de nave única que se
cubría con madera y ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de
esfera. La capilla mayor tenía un retablo de los inicios del siglo XVII,
desaparecido, que se estructuraba en predela y un cuerpo con dos columnas de
capitel corintio y ático con un óleo sobre tabla. Existían en este retablo seis
tablas pintadas al óleo o las representaciones de santos y, en el centro, una
hornacina avenerada con la imagen de Nuestra Señora del Almonte[10]. Es interesante el estudio de esta
escultura, desaparecida, se nos ofrece la Virgen María en pie, sostenida en una
peana y sujetando al Niño Jesús con su brazo izquierdo, representando a
la Odegetria bizantina como conductora de su Hijo que adopta
una actitud bendiciendo con la mano derecha y con la izquierda porta el libro
de la divina sabiduría. La Virgen tiene en la mano derecha una fruta esférica,
típico de la imaginería medieval. Estamos ante una obra gótica de la primera
mitad del siglo XIV[11]. Actualmente, existe una réplica en madera
policromada realizada en 1999 (actualmente se encuentra en el muro del
Evangelio de la ermita de San Benito y San Blas), trasladadas a esta ermita
cuando se cerró al culto.
ERMITA DE LOS MARTIRES
Situada
junto al cementerio de la población, en la Avda. Ejido de Abajo, actúa como
capilla del mismo. Es una construcción de mampostería del siglo XVI[12], con importantes remodelaciones acometidas
en el siglo XVIII, la última reforma tuvo lugar en el año 2012. La brigada de
obras del Ayuntamiento se encargó de darle una capa de pintura a la fachada.
Se
accede al interior de la ermita mediante una puerta en arco de medio
punto, que se abre en el hastial de los pies y va precedida por un pórtico con
tres arcos rebajados, que fue construido a finales del siglo XVI, según los
mandamientos ordenados por el licenciado Lorenzo González en la visita del año
1597, donde se hace referencia su construcción y a los costes del mismo entre
1740 maravedíes que dejó María Hernández “para hazer un portal delante de la
puerta mayor con dos pilares”[13]. la cofradía potenció la
devoción a la Virgen del Consuelo, imagen titular que preside el altar mayor, a
los mártires San Fabián y San Sebastián, que también reciben culto en la
ermita.
El
interior de la ermita consta de una nave rectangular dividida en dos tramos, y
capilla mayor de testero plano, los arcos de separación son de medio punto, y
la cubierta se dispone a dos aguas. Destacando el presbiterio mediante un
simple escalón y mayor elevación de la cubierta.
En
el lado del Evangelio se conserva un óleo sobre lienzo, con la representación
de San Marcos, excesivamente retocado en el año 1968 por A. L. Barrera. En el
presbiterio hay un púlpito con soporte de columna granítica, de carácter
popular y datación incierta; el antepecho es moderno. El altar mayor lo remata
un espléndido ventanal con vidrieras contemporáneas polícromas con la
representación de Cristo Resucitado, que permiten la entrada de luz al
interior.
El
retablo mayor es obra moderna procedente de los talleres de Escultura Religiosa
Tena de Valencia. Preside el retablo una imagen de vestir de la Virgen del
Consuelo, con cara y manos talladas, obra popular del siglo XVIII. A ambos
lados del retablo mayor están las imágenes de los santos mártires Fabián y
Sebastián. En la visita del año 1578 un mandamiento refiere lo siguiente: “otro
si mandó al mayordomo que al presente es de la dicha ermita haga azer vna
imagen de San Fabián de bulto que sea buena e la haga entera e los dos o tres
pedazos de santos que están en ella sea atento que conviene de adeçenzar que lo
cumpla dentro de tres meses con pena de dos ducados y se renuebe San Sebastián
y ambos se pongan en la caxa del retablo”[14]. La imagen de San Fabián es obra del siglo
XVI, del entallador Juan de Santillana[15], aparece representado con los atributos
episcopales: alba, capa pluvial, mitra, báculo y la actitud de bendecir.
En
lo que se refiere a la imagen de San Sebastián la primera noticia documental
que tenemos es el mandamiento anteriormente citado con fecha 1578. Aunque la
imagen actual sustituyó a otra anterior –que se encontraba en deplorable estado
de conservación- según consta en la Visita del 27 abril del año 1605, el
visitador, fray Martín de Vivanco ordena lo siguiente: “Otro si por quanto
en la hermita de San Sebastián está el santo muy indecente y disfugurado,
mandó su merced al mayordomo que al ora presente es de la dicha ermita haga vn
San Sebastián de el alcançe que la dicha hermita tiene e si algo faltare lo
preste la hermita de señor Santiago y lo cumplan los dichos mayordomos so pena
de dos ducados”[16]. La imagen de San Sebastián que se nos
ofrece como un joven adolescente, semidesnudo, atado un árbol y erizado de
flechas, fue realizada en el primer decenio del siglo XVII por Pedro de la
Quadra Rios, según constatamos en los pagos que se realizaron[17].
En
el lado de la Epístola se conserva un óleo sobre lienzo con la representación
de Dios Padre y las Ánimas del Purgatorio, de finales del siglo XVIII. Mucho ha
destacado en el Casar de Cáceres la Cofradía de Animas, institución secular, es
la expresión de la necesidad de purificación del alma en la tierra[18]. La cofradía data del siglo XVI, según
testamento fechado en el año 1500 por el cual se legan bienes pecuniarios para
misas de la Cofradía de Animas del Purgatorio[19]. La Cofradía está constituida por los
mayordomos y los diputados, si bien todos los vecinos son candidatos a
conformar la forman datos anuales. La componen dos mayordomos y ocho diputados.
Las condiciones exigidas a los miembros de la cofradía son pocas y sencillas,
basta con estar casado y residir en la localidad. Al término del mandato se
eligen los próximos mayordomos y diputados. Los actos en el año celebra la
cofradía son los siguientes: la Ronda de Reyes, Misas de difuntos, Reparto de
la Bolla y la Mesa del Ramo. Todos ellos se han mantenido a lo largo de los
siglos como obligaciones importantes, aunque algunos han modificado su esencia[20].
El
resto de bienes muebles que posee la ermita corresponden a una Inmaculada de
Olot, en el Altar Mayor, una imagen de Ntra. Sra. de la Candelaria, Patrona de
Canarias, sin mérito artístico alguno, así como varios cuadros contemporáneos
donados por devotos hace algunos años con las representaciones de los Mártires,
así como un cuadro- litografía popular de principios del siglo XX con la
representación de San Antonio con el Niño.
El día 26 de enero se celebra la fiesta de
los Santos Mártires en su ermita. Esta congregación religiosa y popular que se
organiza en torno a la ermita tiene como alicientes los aperitivos que se
ofrecen al público asistente patatera, tortas de Arroyo de la Luz y roscas de
anís a la venta, y la tradicional mesa de ofrendas con una puja donde se
sucederán las delicias de la tierra: dulces artesanos, buenos vinos y embutidos
ibéricos. A media mañana se celebra una misa de campaña y, posteriormente,
algunas actuaciones folclóricas. Generalmente, todo lo que se recauda va
destinado a fines sociales caritativos.
ERMITA
DE SAN JERONIMO
Situada
en un descampado próxima al Casar de Cáceres[21], situada en la carretera que conduce a la
población de Arroyo de la Luz, perteneciente a la jurisdicción de la Parroquia
del Beato Espínola de Cáceres. Edificio rematado con contrafuertes que se
levantan en sus cuatro esquinas, una pequeña espadaña y paredes encaladas. Es
una sencilla construcción de mampostería encalada, con una nave dividida en dos
tramos cubiertas con bóvedas de aristas y cabecera rectangular cubierta con
bóveda de aristas, presentando al exterior una estructura a dos aguas. En
el muro de la Epístola hay una pequeña habitación que cumple las funciones de
sacristía, cubierta con bóveda de aristas y una ventana en arco de medio punto
que permite la entrada de luz. La puerta de entrada se sitúa los pies,
adintelada y enmarcada por un arco de medio punto; sobre el mismo lienzo, una
espadaña popular. Es una obra del siglo XVIII, se ha conservado muy bien
gracias al esmero de la familia González Calzada.
En
el interior, en el muro del Evangelio, hay dos imágenes modernas de la Virgen
de Fátima y Santa Rita, de hacia 1916; y en el muro de la Epístola una pila de
agua bendita de una pieza del siglo XVIII, de granito; por encima de ella, hay
una pequeña imagen de San Antonio con el Niño sobre una peana, de escaso valor
artístico y un Crucificado pintado sobre una cruz, interesante obra artística
del siglo XVIII.
Hemos
de destacar un óleo sobre lienzo que representa a San Jerónimo en un lateral
del altar mayor; el santo aparece representado en el momento en que le
sorprende una poderosa luz que entendemos es el momento de la llegada del ángel
que, con el sonido de su trompeta, lo distrae de sus oraciones. Su figura ocupa
toda la escena de cuerpo entero, arrodillado, con sus atributos. Detrás suyo
asoma la cabeza del león[22] y en las manos sostiene una cruz y en
la diestra una piedra con la cual aparece en algunas otras escenas golpeándose
el pecho. Hay una calavera bajo el tronco en el que se apoya el santo, y el
capelo o sombrero cardenalicio, símbolos iconográficos tradicionalmente
vinculados a San Jerónimo, cuyo cuerpo desnudo le cubre parcialmente con
una tela de intenso color rojo, formada por amplísimos pliegues que le
proporcionan un considerable volumen. Concretamente en el torso el contraste de
luces y sombras consiguen representar un cuerpo envejecido con gran realismo.
Es
un lienzo inédito, consiguiendo el arista anónimo una composición correcta y un
dibujo flexible y equilibrado, en una escena característica de las
representaciones de artistas la escuela castellana, ubicada en un paisaje
boscoso dado que el capelo aparece anudado al tronco de un árbol en el ángulo
derecho inferior, y San Jerónimo aparece con la mirada fija, casi en éxtasis,
arrodillado encima de ramajes. El lienzo no está firmado ni fechado,
consideramos que se trata de una obra de los inicios del siglo XIX, en mal
estado de conservación.
Preside
el presbiterio un retablo mayor retablo rococó, de un cuerpo y tres
calles con dos columnas estriadas y rocallas y remate en frontón, restaurado en
el año 2006 por el Taller de Restauraciones “Gótico”, con una hornacina central
entre dos columnas estriadas que alberga la imagen de San Jerónimo, de discreto
valor artístico. A ambos lados de la imagen de San Jerónimo, hay un Corazón de
Jesús y una imagen de la Virgen del Carmen, de los Talleres de Olot (Gerona),
de la primera mitad del siglo XX.
ERMITA DE SAN FRANCISCO
Próxima
al Casar de Cáceres, perteneciente a la jurisdicción de la Parroquia de San
Juan de Cáceres, está en el lugar conocido como “Las Viñas de la Mata” a 5 kms.
del Casar de Cáceres. Es una construcción posiblemente del siglo XVII, avalada
por la fecha que figura en una inscripción de la fachada principal, junto a la
puerta de acceso a la ermita: “1724”, y al otro lado, hay un mural de
azulejos que representa la Estigmatización de San Francisco, fechado en
la parte inferior izquierda: “1743”.
Es
una construcción de mampostería con la mayor parte de los paramentos encalados.
A la ermita se accede por un pórtico construido en el año 1940 y que nuevamente
ha sido reformado recientemente. Una puerta en arco de medio punto de cantería
permite el acceso al interior, rematada por una espadaña popular y toda la
fábrica eclesial está coronada en sus frentes y laterales con pináculos,
coronando la altura de la cúpula semiesférica al exterior un pináculo que
remata la techumbre de la cubierta de teja árabe. Sencillas ventanas
cuadrangulares permiten la entrada de luz al interior de la ermita.
En
el interior presenta nave única con cúpula semiesférica rebajada en la capilla
mayor, y bóveda de cañón con lunetos en los tramos de la nave.
Tiene
un solo altar presidido por una imagen de San Francisco de escaso valor
artístico del siglo XVIII, la antigua desapareció a finales del siglo XIX.
Existieron en esta ermita algunos frescos, como una pintura que representaba a
San Francisco, desapareció en una de las restauraciones llevadas a cabo en la
ermita, fue sustituida por el mosaico de azulejos citado anteriormente,
fechado en el año 1743.
ERMITA DE NTRA. SRA. DEL PRADO
Se
encuentra en un descampado denominado “Viñas de la Jara” a 8 km de la
localidad, donde existen algunas tumbas altomedievales antropomorfas excavadas
en la roca correspondientes al siglo VII d. C.
El
edificio cuenta con un pórtico con arcos de medio punto sobre columnas de
granito que soportan bóvedas de aristas de ladrillo, circundando la cabecera,
el costado de la epístola y el hastial de los pies. En el pórtico luce un
azulejo talaverano con la imagen de la Virgen, recordando el día de su
Coronación Canónica, 1988 y el nombre de la familia Tovar Patrón que
regaló dicho azulejo a la ermita. Los primeros testimonios documentales
corresponden al año 1524[23].
La
ermita tiene una nave dividida en dos tramos con un coro alto a los pies y
cubierta con bóveda de cañón con lunetos, y presbiterio cerrado con interesante
bóveda de terceletes en cuya clave está el escudo policromado de los Golfines,
mecenas que ayudarían económicamente a la construcción del presbiterio en los
años finales del siglo XV[24]. Un camarín cubierto con cúpula semiesférica
con pechinas, obra del siglo XVIII, concretamente en el año 1788[25], dándole entrada por la sacristía vieja y
que se ha embellecido recientemente con columnas de mármol y cuatro de las
mujeres fuertes pintadas por el pintor Ortiz de Badajoz en las pechinas del
camarín, de las existentes en el Real Monasterio de Guadalupe: Rut[26], Jael[27], Judit[28] y Esther[29], donación de la familia Pérez López en el
año 1992, con marquetería realizada a mano en Rabat (Marruecos). En el año 1721
se realizó una importante obra en el portal de la ermita. Y una visita que hace
a la ermita el obispo don Juan José García Álvaro en el año 1758, ordena que se
quiten del altar los Milagros y se pongan en las paredes de la capilla[30].
Pueden
distinguirse varios momentos constructivos que van desde el más antiguo en el
presbiterio de finales del siglo XV, la nave es de los años finales del siglo
XVII y el camarín del siglo XVIII. El presbítero Benito Boxoyo considera que la
propia población tuvo su lugar de origen “…en el sitio que hoy están las
viñas de Santa María del Prado, en que hay una hermosa iglesia dedicada a
nuestra Señora y acaso sería la parroquia del antiguo pueblo, que parece
haberse reedificado por los años 1500, según consta de un recibo de cierta
limosna, que dejó para esta obra don Alonso Golfín y pagó su hijo el camarero
Sancho de Paredes, cuyas armas están en la clave y crucero de la capilla mayor”[31].
En
el lado del Evangelio se conserva un óleo sobre lienzo con la representación de
San Juan Evangelista escribiendo el Apocalipsis, del siglo XVIII, con un marco
de rocallas, se nos presenta el evangelista de cuerpo entero con un paisaje de
fondo, identificado por el simbólico iconográfico como es el águila que se le
acerca con un tintero en el pico, el evangelista fija su mirada ante la
aparición de la Virgen, en el extremo izquierdo del cuadro, obra del pintor
Nicolás Antonio José Hidalgo, natural de Villanueva de la Serena; y otro óleo
con la Adoración de los Pastores, obra también realizada por el pintor
Nicolás Antonio José Hidalgo, siendo restaurados en el siglo XVIII por su
sobrino Ignacio José Hidalgo Gallardo, tal y como consta en una inscripción existente
en el óleo de la Adoración de los Pastores: “Ygnacio Joseph a Renovado esta
Hobra De Su Maestro este año de 1766. Son naturales de Villanueva de la
Serena”. Cuadros que llevan marco de rocallas ejecutados por Vicente
Barbadillo y el dorado por Antonio Bernal y Quirós. El cuadro muestra una
estudiada composición triangular, las claras tonalidades en las carnaciones del
Niño y los pañales en que está envuelto resaltan sobre el conjunto en que
predominan los tonos cálidos. Es evidente la inspiración sevillana en esta
composición[32]. En el camarín un Niño Jesús
vestido, popular, del siglo XVIII.
En
el presbiterio hay una verja de hierro separando de la nave, del siglo XIX. Un
grupo de pinturas murales trasladadas a lienzo: Anunciación, Coronación de la
Virgen y Asunción, de finales del siglo XIX; Cristo predicando el sermón
de la montaña y Cristo predicando ante varios templos paganos, son obras del
año 1930; la representación de la Coronación de la Virgen está firmada por José
María López Rodillo. Es importante destacar que en la ermita se halla una
campañita con una inscripción singular: “Es parte de la que tocó por sí sola
el año de mil cuatrocientos cuarenta y cinco”. El púlpito de hierro se
realizó en el año 1788[33].
Retablo
mayor rococó en el ábside, de mediados del siglo XVIII, con un cuerpo rematado
con dos ángeles tocando trompetas; la decoración es de rocallas, fue dorado del
año 1777; en él, se encuentra un imagen vestida, aunque es de talla completa,
tiene rostrillo y corona de plata del siglo XVIII, piezas probablemente
salmantinas; la parte inferior del retablo, un imagen de vestir del Niño Jesús
del siglo XVIII. A los lados del retablo hay dos cuadros de Jesús predicando en
el monte y San Pablo en el Areópago de Atenas. En la hornacina principal del
retablo mayor se encuentra una vetusta imagen de la Virgen de los años iniciales
del siglo XIV. Es una talla completa a la que se tiene gran devoción bajo la
advocación de Santa María del Prado. Consiste en una escultura en madera
labrada con tronco y cabeza que recibió una importante reforma en el siglo
XVIII, convirtiendo claramente en a la imagen en una especie de maniquí,
con los brazos y las manos movibles, según el asiento que pudo comprobar el
profesor García Mogollón en el Libro de Cuentas de la Cofradía de Nuestra Sra.
del Prado[34]. Según este documento en el
año 1767 realiza importantes reparaciones el pintor oriundo de Villanueva de la
Serena, el citado Ignacio José Hidalgo. La parte inferior de la talla es uno de
los pocos vestigios que quedan de la primitiva talla, estamos de acuerdo con el
profesor García Mogollón que considera que no era una talla sedente sino que se
encontraba de pie y es posible que llevará a su hijo en el brazo izquierdo a la
manera de una Odegetria bizantina[35]. Fue coronada canónicamente el 15 de agosto
de 1988 por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Coria-Cáceres don Jesús Domínguez,
el promotor de la idea fue el párroco don Esteban Durán.
La
fiesta en honor a la Virgen se celebra el lunes de Pascua de Resurrección,
también llamada “Día de las Cruces”, celebrándose una importante romería a la
que acuden los vecinos de la localidad y de otros lugares cercanos. Se celebra
la Santa Misa y se saca a la Virgen en procesión. La Virgen se traslada todos
los años al pueblo en el mes de septiembre donde se celebra un novenario
solemne. En el año 1580 el visitador ordena al mayordomo de la Cofradía en el
lugar donde salen a recibir las cruces el día que van de romería, se haga una
cruz de piedra, en la forma que al cura de pareciere. Ya por estos años podemos
encontrar actas con las obligaciones propios del ermitaño como son la limpieza
de la ermita, el cuidado de los árboles del monte que la rodea, asistencia a
los sacerdotes que van a la ermita y la de agradar a las personas que acudan a
la ermita, pedir limosna con una tablilla en la que está la efigie de la Virgen
del Prado[36].
Así
elogia don Gregorio Sánchez de Dios este paraje donde se encuentra la ermita de
la Virgen del Prado, en 1794: “A legua y media de distancia de este pueblo –se
refiere al Casar de Cáceres- y en su término hacia el poniente, en el
sitio que llaman de La Jara (donde hay vestigios de haber habido población, y
en las excavaciones que hacen los dueños de aquellas heredades para laborear
sus viñas, se encuentran monedas muy antiguas) se venera en su ermita, muy
decente, la imagen de María Santísima con el título del Prado, a la que los
pueblos inmediatos tienen grande devoción, y éste en sus afliciones la trae en
procesión a la parroquia, para conseguir por su intercesión los divinos
beneficios. El expresado sitio de La Jara en la primavera es un jardín natural
muy delicioso por la abundancia y diversidad de flores, principalmente rosas,
de las que se proveen los boticarios de Cáceres, Alcántara, Brozas…”[37].
Todo
comenzó, según una venerable tradición, en un hecho acaecido en el año 1173.
Cáceres fue conquistada a los árabes en 1171, pero a continuación fue
recuperada por éstos. Las fuerzas cristianas fueron rehaciendo sede de la
derrota y presentaron batalla a las musulmanas en los parajes en que se levanta
la ermita. El capitán de estas mesnadas era el fundador de la Orden Militar de
Santiago entonces se conocían como los hermanos “fratres” de Cáceres y que eran
mitad monjes, mitad guerreros. La leyenda empieza cuando viéndose en situación
apurada don Pedro Fernández Hurtado de Fuenteencalada, que así se llamaba,
invocó a la Virgen “ten tu día”, que le sonrió desde una nube y descendió a
tierra en forma de aldeana que prometió de agua de una fuente próxima a un
ejército que había soportado durante un día a un enemigo aguerrido y al calor
sofocante de la tierra extremeña.
A
través de los libros de la Cofradía hay bastantes inventarios. De tal modo que
puede saberse lo que ha pertenecido a la Virgen del Prado a lo largo de
historia. Podemos poner un ejemplo, al final del Tomo Primero del Inventario
del año 1652, anotamos literalmente:
La
escritura de un censo de 20 ducados.
Dos
ovejas.
Un
cáliz de plata con patena, labrado.
Un
cáliz con patena de plata y estaño. Los dos tienen caja de madera.
Dos
amitos.
Tres
misales.
Una
casulla de tafetán, color colorada.
Un
paño de mano para los sacerdotes.
Una
camisa para el altar.
Dos
candeleros pequeños de altar.
Cuatro
vinajeras, dos de barro y dos de cobre.
Un
vestido de raso blanco con rosas amarillas y manto azul.
Dos
pares de manteles para el altar mayor.
Una
taza de estaño.
Una
capa de damasco colorado con ramos guarnecidos de galones.
Una
saya de tafetán con mantilla azul.
Tres
vestidos de lana con flores. Una manta de tafetán. Unos cuerpos: tres vestidos
de tafetán, unos cuerpos de damasco.
Una
camisa labrada con seda negra.
Un
coletillo y mangas.
Diez
tocados.
Un
rosario de cuentas de aguamarina, labrado. Otro medio rosario de lo mismo.
Un
paño labrado con seda verde y colorada para el altar.
Un
frontal de damasco.
Un
ara, dos pares de corporales, tres tafetanes. Dos pares de corporales. Un raso
de damasco verde que tiene el señor San Juan vestido.
Unas
toallas.
Lámpara
de aljofar con vidrieras.
Un
arca.
Una
vara para las fiestas.
Un
facistol. Unas andas. Una bula de pergamino de los ejercicios de la Cofradía[38].
ERMITA DE SANTIAGO
Próxima
a la ermita de Santiago, situada al final de la calle Larga, enclavada en la
Vía de la Plata (comunicaba Emérita Augusta con Asturica), hay un miliario, que
podemos encontrarnos con varios desde la casa del Berrueto, por el camino del
mismo nombre hasta las casas de la Perala. La Vía cruza el Éjido de Casar de
Cáceres hacia la ermita de Santiago y, por el Camino de las Barcas, alcanza la
siguiente mansio: Turmulus, situada a XX M.P. de Castra Caecilia,
en el llamado Vado de Alconetar, punto de paso obligado de todas las vías de
comunicación N-S y viceversa del oeste peninsular. La mansio Turmulus se
ubicó en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte, sobre un castro prerromano
y, en época medieval, los templarios levantaron un hermoso castillo cuya torre
del homenaje apenas es visible sobre las aguas del actual embalse de Alcántara.
También, se encuentra la ermita de Santiago ubicada en la Cañada Real “La
Soriana Occidental”, única vía pecuaria en el Casar de Cáceres. Esta ermita
situada en el Camino de Santiago era antiguo lugar de parada y albergue de
peregrinos y transeúntes.
Es
una construcción de sillería, mampostería y sillarejo. Sobre el presbiterio se
levanta una sencilla espadaña de reciente construcción, de un cuerpo y un vano,
en sustitución de la primitiva que estaba realizada en ladrillo. La puerta de
acceso se sitúa en el lienzo de la Epístola, con vano de medio punto y
decoración de tipología gótica en los capiteles. Aunque ha sido remodelada con
el paso del tiempo todavía se conservan la entrada lateral, la capilla
principal así como su nave perteneciente a su primera etapa. En la ermita
existe una maqueta, realizada por el vecino de la localidad don Erasmo Barrera,
que reproduce fielmente cómo era originalmente.
La
ermita se encontraba en gran parte derruida, llegando a un acuerdo entre la
iglesia y el Ayuntamiento para proceder a su reconstrucción en el año 1963
y la construcción de la carretera a su paso por la ermita, se quitó un
pórtico formado por cinco arcos de medio punto, al central se accedía por unas
escalinatas y comunicaba directamente con la puerta lateral de entrada, que
también se abría en arco de medio punto. La fachada principal también tenía un
pórtico, continuación del anterior, que se abría con cuatro arcos de medio
punto y acceso mediante escaleras al arco central que comunicaba directamente
con la puerta principal de acceso a la ermita. Fueron también eliminados
también los arcos que formaban el pórtico y solamente queda en la fachada la
puerta en arco de medio punto de cantería arquitrabado ligeramente apuntado,
rematado con un óculo y fachada de mampostería encalada y estucada, habiéndose
eliminado también la espadaña que remataba la cubierta, realizándose una
moderna, que ha sido ubicada en la fachada lateral. Si exceptuamos los
distintos volúmenes que forman la ermita, en lo referente a los cerramientos de
las cubiertas, el resto de la fábrica eclesial ha sido muy reformado, perdiendo
la ermita la singularidad de su antigüedad y las características que definen al
resto de ermitas de la tierra de Cáceres, formadas por un pórtico de entrada
con cubiertas a base de bóvedas de aristas o techumbre de madera, una
peculiaridad que las hace singulares al resto de ermitas existentes en otros
puntos de la geografía cacereña.
En
su interior tiene una nave dividida en dos tramos y presbiterio recto. La nave
separa sus tramos mediante arcos apuntados sobre pilares adosados, cubriéndose
con estructura dos aguas; la capilla mayor se cubre con cúpula semiesférica
sobre pechinas. La capilla mayor ha recibido una restauración en el año 2008[39], según nuestro criterio nada afortunada, no
conservando ninguna de las pinturas al fresco que decoraban totalmente los
muros, cúpula y pechinas del presbiterio, los restauradores se han limitado a
encalar todo el espacio y solamente lo han decorado con los anagramas, en dos
óvalos situados en las pechinas, con la Cruz de Santiago o JHS (Jesús
Hominum Salvator) con el corazón sangrante. Un lamentable proceso de
destrucción de las pinturas originales de la ermita.
Aunque
es una obra de carácter popular, podemos fechar la ermita en los años finales
del siglo XV y la cabecera del siglo XVIII. En el presbiterio se conserva una
imagen de Santiago Apóstol a caballo, es una talla de madera, popular del siglo
XVIII, excesivamente restaurada. En la ermita se conservan otras esculturas
como un Niño Jesús que sostiene en su mano izquierda la bola del mundo coronada
por una cruz, de finales del siglo XVIII, sobre un pedestal y bola posteriores.
La ermita tiene otras imágenes más modernas, como un San Miguel Arcángel en su
versión dramática combatiendo al diablo, en el lado de la Epístola y, al otro
lado, en el muro del Evangelio una Virgen de los años 50 del siglo XX.
Desde
hace nueve años cada 25 de julio, la imagen moderna de Santiago peregrino
(adquirida en el año 2004) sale en procesión por las calles más próximas
a su ermita. No es un recorrido demasiado largo, ya que apenas discurre en
media hora, pero suficiente para que este santo siga atrayendo a los casareños
el día de su festividad.
Tras
la celebración del último día de novena, el Santo sale de su ermita. La imagen
es portada por decenas de personas durante todo el recorrido. La procesión
parte desde la ermita hacia la calle Santiago. Luego se prolonga hasta la plaza
del Ayuntamiento, y da la vuelta por la calle Larga Baja. Santiago despierta
gran devoción en casareños de mayor edad. Sin embargo, cada año se pueden ver a
grandes grupos de niños que no faltan a la cita acompañados de sus padres.
Santiago se despide de sus devotos el día 25 de julio cuando vuelve a cruzar la
puerta sobre los hombros de sus paisanos.
ERMITA DE LA SOLEDAD
Edificio
con cabecera de testero plano y nave rectangular distribuida en tres tramos,
íntegramente construida en mampostería. La puerta de ingreso, en arco de medio
punto, se hace a los pies y a ambos lados hay dos azulejos talaveranos modernos
con las representaciones de Ntra. Sra. de la Soledad y Jesús Nazareno. En el
interior, la única nave existente se cubre con bóveda de aristas y la capilla
mayor con bóveda de cuarto de esfera, que en su exterior está decorada con
esgrafiados con motivos figurativos, grifos y vegetales entrelazados que
rodea la parte superior del cerramiento del ábside en el exterior. Sobre la
nave se levantó una elemental espadaña de mampostería. El conjunto es una obra
popular del siglo XVII.
En
el presbiterio hay una verja de hierro separando la nave del presbiterio,
carece de detalles de estilo y de inscripciones, solamente en una cartela las
palabras abreviadas de SM (Santa María). En un retablo moderno
ornamentado con los símbolos pasionistas se venera a la imagen de la Virgen de
la Soledad, del siglo XVII.
Los
actos previos a la Semana Santa comienzan cada año con el traslado de las
imágenes a la parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Tal es el caso de la
Virgen de La Soledad, que sale de su ermita, acompañada de numerosos casareños
que cada año están presentes en este tradicional acto. Se celebra una misa, y
al término de la misma, los vecinos se aproximan hasta la ermita de la Ronda de
La Soledad. Allí acuden los devotos para portar a la imagen hasta la iglesia
parroquial. Tras los días festivos la Virgen de la Soledad regresa en la
procesión del Silencio a su ermita, despedida con saetas y el canto La
Salve.
Para
finalizar el estudio de las ermitas y capillas existentes en el Casar de
Cáceres hemos de incluir un pequeño oratorio que hubo en el extinguido Hospital
de San Juan de Letrán, actual consultorio de la Seguridad Social construido en
el solar del citado Hospital.
En
el testamento del Arcediano de Lima, don Rodrigo Pérez, firmado el 4 septiembre
de 1550, se dice literalmente: “Item mando que en un hospital, que está
en dicho pueblo del Casar, se acabe a costa de mis bienes y hacienda, seis
cámaras pequeñas y en cada una se ponga una cama, donde si algún pobre del
pueblo enfermo que no tenga con qué curarse de su enfermedad se quiera recoger
a curar, sea curado y servido hasta que comparezca y se puede ir a su casa. Y
que una de dichas cámaras sea para clérigos y frailes, que por allí pasen
caminantes y en las tres de ellas se aposenta en los pobres caminantes,
faltando enfermos que las ocupen del dicho pueblo.
Item mando que de los dichos mis bienes que envié a
Roma, lo que fuese necesario para traer las bulas al dicho hospital y se
alcancen de Su Santidad y de los cardenales, todas las indulgencias de San Juan
de Letrán de Roma.
Item mando en el dicho hospital se hará un altar, y se
ponga un retablo pequeño de la advocación del señor Sant Juan para que allí se
diga misa”.
De
lo que se deduce en el año 1550 ya existía un hospital que venía funcionando y
fue ampliado y dotado por don Rodrigo Pérez, donde mandó construir un oratorio
con su altar para celebrar misa. En algunos de los libros que existen en el
Ayuntamiento se asignan partidas para la asistencia de los enfermos, médicos
hipotecarios y el salario que cobraban por atender a los pacientes.
Por
último, aunque dan testimonios orales de algunos vecinos. Incluso referencias
directas de la última “ hospitalera” doña Ascensión Lucas Gómez, gracias a la
cual sabemos que existían siete estancias y dos cocinas, una de ellas amplia
que servía también de comedor, la otra más pequeña, con la vivienda del
hospitalero, servían a una familia numerosísima de siete hijos. También está
malas letrinas para hacer las necesidades corporales. Un pozo era amplísimo, un
corral rodeado de poyos de cantería, donde se sentaban los pacientes y
peregrinos. Adosados al edificio principal estaban las cuadras, que tenían
acceso por la calle Macorrillas y una comunicación con el patio. Las letrinas
tenían la inclinación suficiente y el desagüe para qué echando agua por una
parte se recogieron la sociedad. El salón comedor el amplio y tenía lugar
especial para la impedimenta algunos visitantes enfermos. El fin principal era
atender a los peregrinos que iban a Santiago, a pie o a caballo.
ERMITA DE NTRA. SRA. DE LA ENCARNACIÓN
Situada
al sur de la población, en la carretera provincial CC-75. Es una construcción
popular de finales del siglo XIX, realizada en mampostería. Se accede por una
puerta con arco de medio punto que se encuentra a los pies, precedida por un
pórtico con similar arquería cerrado con verjas que fueron colocadas en el año
1996 (según reza en la propia verja principal) y por encima de esta fecha está
la paloma como símbolo para representar al Espíritu Santo y, también,
relacionándola con uno de los textos que aparecen en un azulejo de la fachada,
el símbolo de la paloma que vino sobre Jesús cuando fue bautizado fue la señal
que el Espíritu Santo descendió sobre el Único en el mundo en que no hubo
pecado. Jesús era totalmente limpio y con su perfección en el Espíritu Santo
trajo la salvación por gracia. El emblema de la paloma cómo símbolo del
Espíritu Santo sugiere limpieza, inocencia, integridad y todo lo que es
moralmente completo.
A
la fachada principal la rematan tres pináculos y una espadaña sobre la
cabecera, realizada mampostería. Toda la ermita en sus fachadas laterales y
trasera está encalada, excepto la fachada principal. También es característico
en esta ermita, como en ninguna otra de las estudiadas en este trabajo, la
numerosa presencia de cuadros en azulejo que adornan, quizá excesivamente, la
ermita en sus paredes exteriores. Concretamente, en la fachada principal hay
cinco cuadros en azulejería “La Veguilla” (Madrid), con frases relacionadas con
las meditaciones, los misterios y la devoción al Stmo. Rosario, para propagar
entre los fieles esta devoción y la utilizará como arma poderosa en contra de
los enemigos de la Fe. Frases como: “El bautismo de Jesús y las bodas de Caná,
la predicación del Reino, la visión del Salvador”; “ROSARIO. MEDITACION.
Caminante que has llegado a este lugar elevado, recorre en tu itinerario LOS
MISTERIOS DEL ROSARIO. Esta divina mansión se llama LA ENCARNACION porque Dios
se encarnaría en el seno de María: son los misterios GOZOSOS”; “Transfigurado y
glorioso, la institución de la Eucaristía constituyen todos juntos los
MISTERIOS LUMINOSOS”, “Después en los DOLOROSOS, piensa en Cristo que agotado
por el peso del pecado llega hasta quedar prendido de la Cruz, donde cosido
tiene el corazón María, viéndole como moría. Pero.. ¡Cristo resucita y a su
gloria nos invita! Y ya que Dios te ha llamado y el camino se ha acabado. ¡No
mires ya para el suelo, mira solo para el cielo ¡ Frases que están relacionadas
con los azulejos que recorren todas caras de la fachada de la ermita en
polícromas representaciones de las escenas de la Vida de la Virgen María y de
Jesús: La Asunción, La venida del Espíritu Santo, La Coronación de la
Virgen, Las bodas de Caná, El bautismo del Señor, La institución de la
Eucaristía, Jesús en el Huerto de los Olivos, la corona de espinas, La
flagelación, Jesús con la Cruz a Cuestas, La Resurrección, La Ascensión del
Señor, La Transfiguración, la Predicación del Reino.
En
el interior del pórtico, se abren en un lateral dos arcos de medio punto a modo
de hornacina que acogen de nuevo más representaciones en azulejería: Los
misterios gozosos del Santo Rosario. La Encarnación del Señor, la Visitación de
María a Isabel, el nacimiento del Hijo de Dios, la Presentación en el Templo y
el Niño perdido y hallado.
La
ermita en su interior consta de tres tramos, que antes de la restauración
estaban cubiertos con bóveda de arista, sustituida por un cerramiento de vigas
apoyados en arcos sobre pilares; y el correspondiente a la capilla mayor,
cubierno con cúpula semiesférica. En el lado del Evangelio se conserva un
púlpito de piedra con basa y soporte de granito y balaustrada de hierro, del
siglo XIX. En el presbiterio hay un retablo mayor de finales del siglo XIX, con
esculturas en madera policromada que representan la escena de la Anunciación
(la Virgen María con San Gabriel y la Paloma del Espíritu Santo), de los años
finales del siglo XIX. Hay un retablo sencillo con la imagen de San Juan, y
otro similar con la imagen de La Dolorosa, ambos del siglo XIX.
Pintura
mural en la cúpula, de finales del siglo XIX, en el centro, la Virgen rodeada
de las alegorías de las Letanías (rogativa o súplica que se hace a Dios con
cierto orden, invocando la Santísima Trinidad, y poniendo por medianeros a
Jesucristo, la Virgen y los Santos. Las letanías más antiguas después de las de
los Santos (año 595) son las de la Santísima Virgen. Llámanse lauretanas o de
Loreto, y fueron aprobadas por Sixto V en 1587).
La
ermita ha sido restaurada en el año 2012, bajo la iniciativa de los mayordomos
don Justino Espada y doña Soledad Izquierdo. En concreto se ha puesto un zócalo
de cartón yeso en el interior para evitar los incesantes problemas de humedad,
así como la incorporación de iluminación en la zona donde se ubican los bancos.
Se ha rematado con un friso de madera. Las paredes se caían cada vez que se
pintaban, había mucha humedad y se ha decidido arreglarlo, con buen acierto por
parte de los mayordomos, quienes han recibido muchas felicitaciones por parte
de los devotos. El retablo también se ha limpiado y barnizado, así como la
capilla, la cual ha sufrido una mejora considerable, además toda la ermita se
ha pintado de color blanco.
Son
pocos los actos que se celebran en la ermita de La Encarnación cada año, pero
cuando llega marzo, los casareños no faltan a la cita. Decenas de
personas asisten cada año a la misa y mesa de ofrendas que la Hermandad
organiza con motivo de la festividad del 25 de marzo.
ERMITA DE LA CASA DE LA BRUJACA
Se
encuentra esta ermita en el término del Casar de Cáceres. Perteneció a la
denominada Casa de la Brujaca, dedicada a actividades agropecuarias. Delante de
la casa se puede apreciar el patio que en otras épocas debió tener un ambiente
de reunión, muy frecuente en las casas de la nobleza cacereña en el siglo XIX y
principios del siglo XX; también existen espacios destinados a otros usos como
el horno que existe en una esquina de la fachada, y los bancos adosados a los
muros[40].
Es
posiblemente una construcción del siglo XVIII, verificándose un segundo piso en
el siglo XIX tal y como consta en una inscripción donde se puede lee: “AÑO DE
1839”. Está ornamentada con pináculos en la cubierta y destaca en el exterior
la airosa cúpula.
La
ermita, a la que se accede por una puerta rectangular, tiene una sola nave
cubierta con bóveda de cañón y presbiterio con cúpula algo peraltada sobre
pechinas, datable en el siglo XVIII. En el interior se aprecian, en muy mal
estado de conservación, restos de pintura mural en tono ocre a base de rombos
rodeando la hornacina central y temas geométricos en la cúpula.
[1] Evangelio de San Juan: 49 Natanael
le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. 50 Respondió
Jesús y le dijo: ¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas
mayores que éstas verás. 51 Y le dijo<***>: En verdad,
en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo
y bajando sobre el Hijo del Hombre.
[2] Libro de Cuentas de San Bartolomé,
1671-1737 (sign 66) y 1769-1804 (sign 67). Archivo Diocesano de Cáceres.
[3] El amor de Cristo ha reunido a un gran
número de discípulos para llegar a ser un sola cosa, a fin de que en el Espíritu,
como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los
siglos, amándolo «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas»
(Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» (cf Mt 22,39).
[4] Don Tomas Martín Gil fue el primer autor
que mencionó a Tomás de la Huerta cuando publico la documentación del
retablo mayor de la parroquia del Casar de Cáceres, extraída de los Libros de
Cuentas de Fábrica en 1931. MARTIN GIL, T: “La iglesia parroquial de Casar de
Cáceres y su retablo mayor”. Revista del Centro de Estudios Extremeños,
5, Badajoz, 1931, pp. 39-58. Vid. Igualmente GARCIA MOGOLLON, F. J.: “El
retablo mayor de la parroquia del Casar de Cáceres y el escultor Tomás de la
Huerta”. Norba, 4, 1983, pp. 25.55. Pero, es a don Tomás Pulido al
que debemos la escritura de la imagen de San Bartolomé para la ermita de su
mismo nombre en el Casar de Cáceres, cuando publicó datos inéditos de la
sección de Protocolos del Archivo Histórico de Cáceres. PULIDO Y PULIDO,
T, Datos para la Historia Artística Cacereña, Cáceres, 1980, pp.
250-254.
[5] TORRES PEREZ, J. M: “Una escultura de
San Bartolomé realizada por Tomás de la Huerta para su ermita en Casar de
Caceres”. Norba, XIV-XV, Cáceres, 1994-1995, pp. 321-326.
[6] Vid. FERRANDO ROIG, J: Iconografía
de los santos, ediciones Omega, Barcelona, 1950, p. 57.
[7] SANCHEZ DE DIOS, G: Descripción
y noticias del Casar de Cáceres. 1794 (reed. Cáceres, 1952), p. 43.
[8] MARTIN GIL, T: MARTIN GIL, T: “Ermitas
de Nuestra Señora del Almonte y de Nuestra Señora de Tebas”. Revista
del Centro de Estudios Extremeños, 1933, págs.. 154- 164.
[9] MATEOS, P y CABALLERO, L: Repertorio de
Arquitectura cristiana en Extremadura: Época Tardoantigua y Altomedieval.
Anejos de Aespa XXIX, Madrid, 2003, pp. 44 y 45.
[10] Hemos de destacar que esta ermita
se encontraba cerca de la confluencia de los ríos Almonte y Guadiloba. . En
1794 don Gregorio Sánchez de Dios escribe sobre la ermita de San Benito: “A
distancia de media legua y medio cuarto, a la mano derecha, distante cosa de
300 pasos del camino que va de este lugar al de Santiago del Campo, están dos
ermitas, distante una de otra unos 60 pasos, en una dehesa de diferentes
caballeros de Cáceres, las que antes de dar el rey esta dehesa eran del pueblo,
y hoy se mantiene en posesión de ellas, la una con el título de San Benito Abad
y la otra con el de María Santísima de Almonte. Se considera que este título es
por estar cuarto y medio distante del río Almonte. La efigie de María Santísima
es antiquísima, como la obra de la ermita. La de San Benito es más moderna”.
SANCHEZ DE DIOS, G, op. cit., p. 43. La Iglesia de la Virgen de Almonte estaba
situado en las inmediaciones del río del mismo nombre, ocupó un espacio de
culto de planta semicircular cubierta con una bóveda de cuarto de esfera. Unido
al ábside se construyó una nave rectangular. CERRILLO Y MARTIN DE CACERES,
E: Las construcciones basilicales de épocas paleocristiana y visigoda
en la antigua Lusitania. Tesis Doctoral. Salamanca, 1978, p. 265.
MARTIN GIL, T: “Ermitas de Nuestra Señora del Almonte y de Nuestra Señora de
Tebas”, op. cit., págs.. 154- 164.
[11] GARCIA MOGOLLON, op. cit., p. 64.
[12] El primer libro conservado de la
cofradía data del año 1578. En este año el señor visitador manda al mayordomo
que “ haga hacer en la dicha ermita dos altares y la reteje”.
Cofradía de los Mártires. Libro de Cuentas y de Visitas ( 1570-1629), Archivo
Diocesano de Cáceres.
[13] Mandamientos de la Visita de 1597,
libro número 78, foo. 30 vº. Archivo Diocesano de Cáceres. Asuntos Casar de
Cáceres. Cit. TORRES PEREZ, J. M: “La ermita de los Mártires de Casar de
Cáceres”. Revista de Estudios Extremeños, tomo XXXIX, número
II. Badajoz, 1983, p. 382.
[14] Libro número 78, folio 11,13 vº y 14.
Libro de Cuentas y de Visitas (1570-1629), Archivo Diocesano de Cáceres.
TORRES PEREZ, op. cit., p. 382.
[15] Torres Pérez considera que el
encantador Juan de Santillana pudo haber sido el autor de la imagen de San
Fabián, pues a él vienen referidos los pagos en 1572 y 1580. Libro número 78,
folio 11,13 vº y 14. Libro de Cuentas y de Visitas (1570-1629), Archivo diocesano
de Cáceres
[16] Libro de Visitas (q1526-1716), número
116, fol. 178 vº. Archivo Diocesano de Cáceres.
[17] Concretamente en las cuentas de la
Cofradía del año 1609, “Dio por descargo nueve mil y ochocientos y ochenta
maravedíes que gasto en hazer vna figura de escultura del señor sant sevastian
que hizo pedro de la quadra, escultor, en ocho mil y seiscientos y doze
maravedíes”. Libro 78, fol. 14 vº. Archivo Diocesano de Cáceres. Cit.
TORRES PEREZ, op. cit., p. 384.
[18] La Cofradía de Animas del Casar de
Cáceres. Una tradición viva. Universidad Popular “Helénides de Salamina”. Casar
de Cáceres. Revista Alcántara, números 53-54. Evocaciones y
Recuerdos. Cáceres, 2001.
[19] En I Libro de Cuentas de la Cofradía
data del 6 de septiembre del año 1610, sin excluir que antes ya existiese. La
última de las ordenanzas se reformó en el año 1878, sin modificaciones
importantes hasta la fecha. Archivo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
del Casar de Caceres. Vid. MARTIN GIL, T: “La Cofradía de Ánimas de Casar,
contribución al estudio de nuestro folklore religioso”. Revista de
Estudios Extremeños, tomo IV, 1º Epoca, 2, Badajoz, 1948, pp. 2-16.
[20] V.V.A.A.: Animas del Purgatorio
de Casar de Cáceres. Taller de Etnología de la Universidad Popular
“Helénides de Salamina”. Casar de Cáceres, 1996.
[21] Agradecimiento a doña Manoli Calzada
por facilitarnos el acceso a la ermita.
[22] Cuenta la leyenda que un león se acercó
al monasterio y que San Jerónimo sin asustarse, le ayudó a quitarle una espina
en una de sus zarpas. A partir de ese momento, el león sería el compañero fiel
del santo.
[23] Libro de cuentas de fábrica e
inventario correspondiente a 1524-1652. Archivo Diocesano de Cáceres.
[24] El Libro de Cofradías más antiguo que
se conserva data del 9 de julio de 1524. Archivo Diocesano de
Coria-Cáceres, se inaugura así: “En el Casar, término de la villa de
Cáceres a nueve del mes de julio de 1524. El Ilmo. Sr. Don Tomás
López Cruz, …. obispado de Coria …. en dicho lugar tomó cuenta a
Alonso Galeano (mayordomo )”. Se conservan en dicho Archivo
cuatro libros relativos a la Cofradía del Prado que comprenden los años
1524-1871. Su contenido son cuentas, inventarios de bienes, visitas,
aprobaciones, cuentas y obligaciones del ermitaño. Es importante el inventario
de 1549 por el listado preciso de ropas y alhajas de la Virgen.
[25] Libro de cuentas de fábrica y asiento
1732-1838. Archivo Diocesano de Cáceres.
[26] Moabita que habiendo perdido su marido,
hijo de Noemí, vuelve con ésta a Belén, en medio de la mayor pobreza, obligada
por ella, sigue espigando a los senadores de Booz pariente de su marido que la
favorece e invita a que vuelva siempre sus campos y recoja las espigas que caen
de las manos de sus secadores. Aconsejada últimamente por su suegra Noemí,
consigue de Booz e, adoptando la por esposa, levante del nombre de su marido,
llegando a ser madre de Obedegón, abuelo de David (Lib. De Rut).
[27] Mujer de Haber, cineo, la cual, después
de la victoria de Barac, general de los ejércitos del pueblo de Israel, huyendo
Sísara, caudillo del rey de Canán, le sale Jael a su cuenta no ya viéndolo
acogido en su tienda, lo escondió en ella hasta tanto que, rendido el general
por el cansancio de la batalla, érase profundamente dormido. Toma entonces Jael
uno de los clavos de su tienda y un martillo, y atraviesa con él las sienes del
malaventurado Sísara dándole muerte y vengando en él a todo su pueblo (Lib. De
Jueces, cap. 4).
[28] Joven viuda de Betulia, en la Judea que
vive retirada y en continuos ayunos y oraciones. Invadida la tierra de Judea
por Holofernes, general de los ejércitos asirios, y puesto el cerco su ciudad,
se vio esta en gran aprieto y a punto de perderse. Entonces, Judit, inspirada
por Dios, se adorna con todas joyas en sus días de gloria, desciende el
campamento de los asirios, y presentada a Holofernes, que queda prendado de su
hermosura y gentileza, la hace venir a su presencia en medio de las alegrías de
un banquete y ebrio, es conducido su tienda de púrpura y seda. Mientras
profundamente duerme el sueño de la embriaguez, Judit, invocando al Señor, toma
la espada del general, que pende junto a su lecho, y con ella cortar un tajo la
cabeza del enemigo de Israel, liberando así a su ciudad y a todo su pueblo
(Lib. De Judit).
[29] Se criaba con su tío Mardoqueo y
mereció por su incomparable hermosura ocupar el lugar de la reina Vasthi,
siendo elegida esposa de Asuero. Condenado Mardoqueo y todo el polo de Israel a
la muerte por la crueldad y soberbia del impío Amán, ministro del rey, Esther,
exponiéndose a la muerte, se presenta ante el rey e interceder por Mardoqueo y
el polo de Israel y por ella y consigue que se alce la pena de muerte de
Asuero. Al mismo tiempo Amán es ejecutado en un patíbulo (Lib. De Esther c. 7).
[30] Se conservan los libros de cuentas de
fábrica e inventarios correspondientes a 1524-1652, 1647-1730, 1730-1769,
cuentas y asientos de 1730-1769, inventario de 1789-1871. Archivo Diocesano de
Cáceres.
[31] BENITO BOXOYO, op. cit., p. 121.
[32] Vid. MOGOLLON CANO-CORTES, M. P: “La
pintura extremeña del siglo XVIII: los Hidalgo”. Norba IV. Cáceres,
1983, p. 61. Algún de considerar que José Hidalgo era pintor de cuadros en
Cáceres y buen restaurador de imágenes. AGUNDEZ FERNANDEZ, A: Viaje a
la Serena en 1791. Cáceres, 1955, p. 49.
[33] Libro de cuentas de fábrica y asiento
1732-1838. Archivo Diocesano de Cáceres.
[34] Se encuentra en el Archivo Diocesano de
Cáceres. Según los interesantes estudios del profesor GARCIA MOGOLLON, F.
J.; Imaginería medieval extremeña. Esculturas de la Virgen María en la
Provincia de Cáceres, Cáceres, 1987, p. 66.
[35] Ibidem, p. 67.
[36] Actas. Libro de Cofradía de la Virgen
del Prado, 1580. Archivo Diocesano de Coria- Cáceres.
[37] SANCHEZ DE DIOS, G: Descripción
y noticias del Casar de Cáceres. 1794, op. cit., p. 43.
[38] Inventario del año 1652. Tomo I.
Archivo Diocesano Coria-Cáceres.
[39] Agradecimiento a don Alfonso Aguilar
Andrada por facilitarnos las fotografías previas a la restauración.
[40] Vid. NAVAREÑO MATEOS, A: Arquitectura
residencial en las dehesas de Cáceres. Cáceres, 1999, p.
259.
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