sábado, 4 de marzo de 2023

 

ALISEDA

 

Esta población se localiza entre los 39º 25’19’’ de latitud norte y los 6º 41’23’’ de longitud oeste. Pertenece a la comarca funcional de Cáceres, de la que dista 30 km. La tensión del término municipal es de 80, 51 kilómetros cuadrados. Su término municipal ocupa terrenos en la vertiente norte de la Sierra de San Pedro, concretamente en la confluencia con la penillanura trujillano-cacereña, en un clima característico mediterráneo subtropical presentando veranos muy rigurosos y secos e inviernos húmedos y suaves. El ecosistema autóctono está conformado por el típico bosque esclerófilo mediterráneo, representado por encinas y alcornoques.

Es una población que cuenta con una rica historia, concretamente en el año 1920 se encontró  un tesoro tartésico de enorme relevancia histórica. El hallazgo de El Tesoro de Aliseda[1] en 1920 desveló que el origen de la localidad pudo pertenecer a un período anterior al siglo VII a. C., ya que encontramos vestigios de la Edad del Bronce Final en la cima de la Sierra del Aljibe (su cota más destacada con 551 ms.), que datan de la época del tesoro, cuyo lugar de aparición debió constituir una sepultura, semejante a otras del área andaluza, enclavada en un pequeño cerro hoy alterado por la ampliación del pueblo.

También se encontró en el año 1790 un exvoto en bronce fundido representando una cabra, animal consagrado a la diosa indígena Ataecina. Está datado entre los siglos V y IV a. C.
Tras la conquista de Cáceres, en 1229 varias aldeas, entre ellas Aliseda, constituyeron el Sexmo de Cáceres. Aliseda creció rápidamente gracias a la fertilidad de su suelo, así como gracias a su situación, ya que, tras saquear los portugueses Alburquerque en 1386 y 1397, Aliseda era el único pueblo entre Cáceres y Portugal[]

En 1426, el concejo de Cáceres recibió una merced que eximía a Aliseda de pagar tributos para su repoblación. Esos privilegios fueron confirmados por Juan II en 1429 y por los Reyes Católicos en 1486, así como los siguientes reyes hasta 1760.

En 1809, fue sede temporal de la Real Audiencia de Extremadura debido a la Guerra de la Independencia.

 

 

ERMITA DE NTRA. SRA. DEL CAMPO

 

 










La ermita de Ntra. Sra. del Campo, Patrona de Aliseda, se encuentra en la dehesa del Hito, a 5 km de la población. Es una construcción de mampostería enjalbegada, de una nave y cuatro tramos; la capilla mayor se cubre con bóveda de media naranja sobre pechinas y los tres tramos se cubren con bóveda de aristas y están separados por arcos de medio punto que se apoyan en pilares cuadrangulares adosados. La sacristía es cuadrangular y se cubre con una bóveda de cañón con lunetos, sobresale en el muro de la epístola, destacando en la zona meridional tres robustos contrafuertes en la fachada. A los pies, a y una portada de medio punto precedida por un pequeño pórtico semicerrado, cubierta por bóveda de arista. La ermita es una obra popular del siglo XVII, realizándose importantes obras hacia el año 1732, fecha en la cual se alzó la actual capilla mayor, la sacristía y el cerramiento con bóvedas, considerando que la vieja ermita estaba techada como armadura de madera y, en 1737, se hizo la espadaña. Aunque existió un templo anterior que según Tomás Pizarro correspondía al siglo XIV[2], en dicho lugar se veneraría a la imagen de Nuestra Señora del Campo, obra de los inicios del siglo XIV. Esta afirmación la apoyamos igualmente con el documento más antiguo que se conoce acerca de la ermita que data del año 1485, en dicha fecha el Obispo Pedro de Villalobos visitó la ermita de Santa María del Campo, era mayordomo por entonces García Alfonso[3]. En el interior de la ermita se conservan una pila granítica de agua bendita de finales del siglo XVI, un cuadro con bordado de tipo popular que representa la Virgen del Campo, fechado en el año 1854; y la imagen de la Virgen del Campo, madera policromada, es una figura sedente, sustentada sobre una peana del siglo XVIII, a la que se acusaba un madero donde se leía el siguiente epígrafe: “Joan Domínguez Zambrano, pintor y dorador, vezino de Ole.., doré y pinté esta ymajen”. Fue restaurada en el año 1984 en el taller de restauraciones artísticas que tenía en Trujillo el sacerdote don José Gómez, este importante escultura de la Virgen con el Niño es obra de los inicios del siglo XIV. Se nos ofrece la Madre sentada en un elemental trono constituido por un simple madero vertical, adoptando una postura solemne, rígida como es propio de la estatuaria románica, haciendo la función de Tronum Dei. Se cubre con un velo blanco decorado con dorados y viste túnica talar de color jacinto a la que se añade un manto de color azul, tiene la espalda devastada, y se adorna con rajados que imitan los brocados románicos. Los ribetes de la túnica de la virgen son dorados, destacando semicírculos enlazados y punteados. El Niño descansa sedente apoyado la pierna izquierda de su madre, desplazado del centro de la composición en una típica actitud gótica, bendiciendo con la diestra, mientras que en la mano izquierda tuvo un cetro o una fruta, ya desaparecidos. El Niño viste túnica de color jacinto, decorada con rajados y característicos rombos con círculos en los ángulos. Los zapatos del Niño como los de su Madre tienen punta redondeada. Tanto los ojos de la Virgen como los del Niño son de cristal, les fueron incorporando en las restauraciones sufridas en el siglo XVIII[4].

La festividad de la Ntra. Sra. del Campo se celebra el Martes de Pascua, una vez bajada la Virgen de la ermita el Domingo de Resurrección Santo. El domingo por la tarde una vez bajada de su ermita llega al pantano de la localidad, donde el alcalde o alcaldesa le impone el bastón de mando del pueblo; una vez realizado este acto continua la bajada hasta llegar al pueblo con canticos, vitores, y vivas... donde la espera la banda hasta subir a la Plaza Mayor, dándole la bienvenida al pueblo con la danza de la Virgen del Campo, y por último la entrada a la iglesia muy emotiva por el cante de la Salve Rociera y la entrega de la ofrenda floral.

EL Martes de Pascua, dos días después de su bajada se realiza por la mañana una Santa Misa en honor a la patrona de Aliseda, Nuestra Señora la Virgen del Campo al finalizar se realiza una procesión por las distintas calles de la localidad. A la entrada de la iglesia es tradición subastar los brazos de las andas de la Virgen para su entrada en el templo. Al día siguiente es la subasta donde los aliseños y aliseñas llevan productos de la localidad o diversos objetos para su subasta. Durante los quince días siguientes a su bajada permanece en el pueblo bajo custodia de sus feligreses. Se celebran dos romerías a la Virgen del Campo: la primera en domingo a los quince días de su bajada, se la despide llevándola a su ermita en la finca El Hito. Y la segunda el primer domingo de octubre la denominada romería del sindicato. En las romerías se realizan la Santa Misa y a continuación la recuperación de juegos tradicionales para todos los vecinos.

Entre los años 1979 y 1980 se realizaron importantes obras en la ermita, colocándose la verja que separa el presbiterio y colocándose la hornacina granítica para cobijar la imagen de la Virgen con el Niño.

 

 



[1] El tesoro de Aliseda está constituido por numerosas piezas: objetos de oro, entre los que cabe destacar una diadema completa y parte de otra, brazaletes, un torque, un cinturón formado por diversas placas, dos arracadas o pendientes, piezas de collar, un cuenco, sellos giratorios, sortijas y anillos, además de otros elementos menores. Entre las piezas de plata destacan: un braserillo y restos de recipientes; de bronce: un espejo; de piedra: un posible afilador, de vidrio: una vasija completa, y fragmentos cerámicos. La complejidad decorativa de los ejemplares de oro, las técnicas de filigrana y repujado, la existencia de detalles ornamentales figurados, convierten a este tesoro en el máximo exponente de la orfebrería oriental importada en el Mediterráneo occidental. La fecha de fabricación habría de fijarla hacia el 625 a. C. Se trata de uno de los conjuntos arqueológicos más representativos del período orientalizante peninsular y de la cultura tartésica, que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid).

 

[2] PIZARRO JIMENEZ, T: Aliseda y su historia religiosa. Cáceres, 1985, pág. 65.

[3] Ibidem, p. 66. También hemos de tener en cuenta que desde el año 1520 constan las cuentas de la ermita.

[4] Importante el estudio realizado por el profesor GARCIA MOGOLLON, F: Imaginería medieval extremeña, op. cit.,  pp. 36 y 37.

viernes, 24 de febrero de 2023

 

LA PORTADA DE LA DEHESA DE LAS YEGUAS (Trujillo)

 

 

 

Al caudal de Bienes de Propios y Camunales de Trujillo, pertenecía la Dehesa de las Yeguas, de la que ahora me ocupo y que estaba formada de los predios del Albaladejo (terrenos de explotación agrícola y pecuaria próximos a un núcleo urbano).

 

El Albaladejo trujjillano, era un plantío de olivares y viñedos que se extendían al sureste de la ciudad desde los límites del ejido llamado Campo de San Juan, lindero con Cerro Blanco e izquierda, bajando por la actual carretera de Cáceres, hasta el río Magasca, en un perímetro de muchas hectáreas cuyo amojonamiento no interesa detallar.

 

Uno de los Criaderos Nacionales de caballos, muy estimados estos por su lámina y gallardía, como por su empuje y brío para tiro de carrozas y especialmente para servicios de guerra, fue desde antiguo, el Berrocal de Trujillo. En corroboración de este aserto, pueden verse las series de fondos documentales conservados en el Archivo Municipal, podemos destacar la Real Cédula de Felipe II al Concejo de Trujillo y mandamiento de hacer unas Ordenazas sobre la cría caballar, firmada en Madrid, a 29 de noviembre de 1575, refrendada de Juan Vázquez.

 

En el siglo XVI, el Concejo de Trujillo compró el Albadalejo a sus numerosos propietarios para Dehesa de las Yeguas. Las escrituras públicas de compra-venta se conservan en el Archivo Municipal. En el libro de Acuerdos Capitulares, año1573, abril 28, está el deslinde y amojonamiento de la Dehesa de las Yeguas y cinco folios adelante la Provisión Real para que esta dehesa se hiciera. A Trujillo, como parte más importante de su rico patrimonio de bienes de Propios, perteneció esta dehesa hasta que por las leyes masónicas llamadas de Desamortización, pasó al dominio de particulares en el siglo XIX.

 

Destacamos su magnífica portada que fue trazada por el arquitecto Francisco Becerra, maestro que se marcharía a América, en cooperación con su hermano Rodrigo, naturales de Trujillo. Entre los Becerras y el Concejo truxillense, hubo diferencias de criterio sobre el precio de la obra que ya estaba comenzada en 18 de mayo de 1573 y a esto se refiere la comisión que el folio 556r, del Libro Capitular de este año, dice literalmente, "Que se comete al Sr. Pedro Mexía de Escobar haga tasar lo que está hecho en la portada de la Dehesa de las Yeguas y que se vea lo que tiene recibido Francisco Becerra, cantero y se cobre lo que hubiere recibido demás de lo que se merece". En 22 de junio siguiente se lee este libramiento: "En este día se mandaron librar a Francisco Becerra, cantero, Rodrigo Becerra, su hermano, cuatro mil maravedíes de la obra de la portada de la Dehesa de las Yeguas, conforme al parecer de los señores Pedro Mexía e Melchor González". Parece ser que los Becerra no tuvieron que devolver demasía de cantidad alguna, sino que aun  el Concejo, les fue en abandonar cuatro mil maravedíes sobre lo antes recibido.

 

La dehesa era para guardar los ganados mostrencos. La obra estaba concluida el 30 de octubre de 1576. Las paredes del cercado corrieron a cargo de Martín Alonso Trabas y de Francisco González. Este algunas veces trabajó también en la portada con los canteros Juan Vizcaíno y Pedro de Plasencia, continuadores y ejecutores del proyecto Becerra. El cerrajero Santos García hizo las puertas de hierro que desaparecieron en el siglo XIX[1].

 

 


La portada está tallada en piedra berroqueña y cuya luz es de 40 x 4,90. Su traza grecorromana se cataloga en el período del Renacimiento clásico. Se alza sobre pedestales, columnas, entablamento y frontón y dentro de estos, el zócalo, realzando su gallardía y belleza.

 

Esta portada está flanqueada por dos columnas toscanas, coronadas por airosos ábacos y ligeros estrágalos, con sus collarinos. Sobre las columnas, gravita el entablamento con su arquitrabe, friso y cornisa, sobre la cual descansa el frontón que determina un tímpano triangular. Realzan la belleza de esta soberbia portada, tres flameros que la coronan en las intersecciones de las líneas triangulares del frontón y los escudos de Felipe II y de Trujillo que capean en los ángulos del tímpano. Lleva por acroteras dos pirámides rectangulares sobre los lienzos de los muros laterales que son de mampostería concentrada e inician la vallo o el cercado de toda la finca. En el friso tiene grabada la siguiente inscripción: "Dehesa de las Yeguas echa con licencia  e facultad de la Católica y Real Majestad del rey Don Felipe II Nuestro Señor y con acuerdo de la Muy Noble y Leal Ciudad de Trujillo, siendo Corregidor de ella Juan Casco, Regidores. Año 1576".

 

 



[1] .  Hasta aquí las notas históricas sobre esta portada. Están tomadas de los Libros Capitulares del Concejo de Trujillo, catalogados en su Archivo Municipal pertenecientes a los años 1573 a 1576.

 

lunes, 13 de febrero de 2023

 

 

 

Plato con blasón de los Gómez de Cervantes en el asiento y cenefa vegetal en el alero

 

 

Técnica: Cerámica esmaltada de la primera serie tricolor.

 

Origen: Talavera o Triana (España).

Época: Felipe III de España,  circa 1600.

Diámetro aprox.: 40 cm.                                                                            

Procedencia: Antigua colección duques de Valencia.

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Introducción.-

Los títulos nobiliarios fueron muy escasos durante las primeras décadas de la conquista, aunque tanto en México como en Perú, su número se incrementó en el último tercio de la época virreinal, cuando de hecho, cualquiera que tenía suficiente dinero para comprar un título, podía ser noble, ya que la corona española estaba en bancarrota.

 

En la naciente sociedad virreinal americana, las personas no se veían a sí mismas como individuos aislados, sino que se concebían como miembros de una unidad más amplia; la familia. Y juzgaban a otros también como componentes de grupos familiares. El prestigio de cualquier persona reflejaba el de su estirpe y viceversa. Por esta razón cualquier intento por definir o establecer los parámetros del grupo conocido como la élite,  debe considerar el vínculo de la familia.

Los criterios de posición de las élites del siglo XVI y principios del XVII, son algo distintos a los del período posterior. En la primera etapa, los sucesos de la conquista estaban aún muy presentes, y el rango del conquistador, seguido muy de cerca por el estatuto personal del encomendero, fueron muy importantes en la escala social. Cuanto más distante se estaba de la conquista, menos importante era la encomienda; cuanto más tiempo había residido una familia en los Reinos de Indias, más velados eran sus orígenes en España.

De hecho, el nexo directo con la generación de los conquistadores, siguió siendo de mucho prestigio en el siglo XVIII, aunque pocas fueron las familias que pudieron reclamarlo legítimamente.

 

La Casa de Gómez de Cervantes.-

Es una casa nobiliaria novohispana, originaria de la corona de Castilla y descendiente del Condado de Castellar, que llegó a México de la mano de Hernán Cortés, durante la conquista de Tenochtitlan en el siglo XVI.

El fundador de la familia dentro de los territorios de la Nueva España fue Juan de Cervantes Casaus, pero sin embargo fue su suegro y a la vez primo de su padre, el comendador Leonel de Cervantes Tello, el que arribó primero; en la expedición que participó en la conquista del Imperio azteca.

 Aunque las dos ramas de la familia acabaron entroncando con el matrimonio de Juan de Cervantes y Casaus y Luisa de Cervantes Lara y Andrada, hija de Leonel de Cervantes.

A lo largo del Virreinato, la casa contrajo parentesco con múltiples casas nobiliarias novohispanas, y también con los descendientes de varios conquistadores: como el Capitán Antonio de Carvajal y Tapia, Bernardino Vázquez de Tapia, Fernando de Xeréz o Pedro de Sotomayor.​

También estaban unidos con la alta nobleza castellana al descender de Don Luis de Velasco y Castilla, que fue Virrey de Nueva España en dos ocasiones (entre 1590-1595 y desde 1607 hasta 1611),​ y que también fue Virrey del Perú (1596 -1604).

 

Y que pertenecía a la antigua Casa de Velasco,unos Grandes e inmemoriales de España, Duques de Frías y Condestables de Castilla. Esta linea a su vez los emparentó con la Casa Real de Castilla, al ser descendientes del Rey Pedro I de Castilla. Del resto de la Casa de Cervantes que se mantuvo en la madre patria nacería en 1547, el máximo exponente de la literatura española, Don Miguel de Cervantes Saavedra. 

Al final del Virreinato de la Nueva España llegaron a ostentar múltiples títulos nobiliarios, al entroncar con los Altamirano de Velasco, heredando el Condado de Santiago de Calimaya, el Marquesado de Salinas del Río Pisuerga, de Santa Fe de Guardiola, de Rivas Cacho y de Salvatierra de Peralta.​ Siendo los primeros dos, el segundo y tercer títulos más antiguos de la Nueva España, así como uno de los más antiguos de América; solo después del Marquesado del Valle de Oaxaca, otorgado a Hernán Cortés. Y todavía hoy, hay algunos descendientes del linaje que aún viven en México.

 

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                                                  Condado de Santiago de Calimaya

 

 

El origen peninsular .-

Los orígenes de la Casa Gómez de Cervantes se remontan a la Iglesia de Omnium Sanctorum en Sevilla. La familia tenía por entonces un importante estatus social, y varios de sus miembros fueron regidores del ayuntamiento, caballeros de Santiago e incluso uno de ellos, Juan de Cervantes y Bocanegra, llegó a ser Obispo y Cardenal y esta enterrado en la capilla de San Hermenegildo de la catedral de Sevilla.

 

 

 

Leyendas de Sevilla: Visitando la Catedral, -XXVII. Capilla de San  Hermenegildo. Leyenda de Santa Librada.

                         

                         Sepulcro del Cardenal Cervantes. (http://leyendasdesevilla.blogspot.com/)

 

Juan de Cervantes era hijo de Gonzalo Gómez de Cervantes y Beatriz Bocanegra, hija a su vez del Almirante Mayor de Castilla Ambrosio Bocanegra, ambos estaban enterrados en la Iglesia de Todos los Santos de Sevilla, son descendientes de almirantes genoveses bajo el Rey Alfonso XI de Castilla.  Y sus ancestros provienen de alta sangre, que viene de ricoshombres del Reino de Castilla y León, que se llamaban Munios y Aldefonsos, que fueron avanzando hacia el sur conforme a la reconquista, llegando a participar con el Rey Fernando el Santo en la reconquista Sevilla y Baeza.

 

Rumbo al Nuevo Mundo .-

Uno de los origenes de la línea americana, empieza con Gonzalo de Cervantes, que fue corregidor de Jerez de la Frontera y de Cartagena en 1501 y al parecer participó en la Guerra de Granada. Gonzalo de Cervantes casó con Francisca de Casaus, que como él, descendía de una casa de la nobleza sevillana, y procrearon seis hijos; todos bautizados en la Iglesia familiar de Omnium Sanctorum en Sevilla.

Uno de ellos, Juan de Cervantes Casaus, nacido en Sevilla en 1510 y fallecido en 1564 en la Ciudad de México, fue ciertamente uno de los fundadores de la línea novohispana; estableciéndose permanentemente en el Virreinato de la Nueva España a partir de 1524. Antes de partir al Nuevo Mundo, Juan de Cervantes estuvo al servicio del Rey de Castilla. Asistió al rey a suprimir la revuelta de los comuneros entre 1520 y 1521. Y posteriormente en la Coruña, ayudó a organizar la flota que salió para Flandes.

 

Por todos sus servicios, el Rey le otorgó un cargo en Puerto Rico, de donde pasó a la América continental. En 1524 fue nombrado factor de la Real Hacienda en la provincia de Pánuco, con el título adicional de Gobernador y Capitán General.​ Posteriormente se trasladó a la capital del recién establecido Virreinato de la Nueva España, donde desempeñó el cargo de Alcalde ordinario de la Ciudad de México, residiendo en la actual calle de Allende, donde al día de hoy existe una placa marcando su solar

El otro Cervantes que pasó a las Indias Occidentales, fue Leonel de Cervantes Tello, que decía ser comendador de la Orden de Santiago. Esta rama que estaba establecida en Extremadura y se casó en Burguillos del Cerro (Badajoz), con Leonor de Andrada, con la que tuvo una gran descendencia.

Leonel de Cervantes estaba primeramente establecido en Cuba; pero al enterarse el Gobernador General de Cuba, Diego Velázquez de Cuéllar, que Hernán Cortés había desobedecido sus órdenes, organizó una expedición para capturarlo. Esta flota estaba encabezada por Pánfilo de Narváez,​ y Leonel de Cervantes Tello, capitaneó una de las naves, pero al desembarcar en las costas de Veracruz, dio su apoyo al bando de Cortés. Estuvo presente junto a él durante los incidentes de la Noche Triste y en 1521 tras la toma de Tenochtitlan, volvió a La Habana y desde allí embarcó para España.

Pero tres años después, regresó al Nuevo Mundo acompañado de su esposa e hijos, donde finalmente se estableció y se afincó. Fue alcalde y regidor de la Ciudad de México y también recibió las encomiendas de Atlapulco y Jalatlaco, y la concesión       de una venta en el distrito minero de Sultepec, donde aumentó su fortuna. Y como era común entre todos los que participaron en la conquista, casó a sus hijas con otros conquistadores, como el capitán Alonso de Aguilar y Córdoba, el capitán Pedro de Ircio, el regidor y alférez real Alonso de Villanueva,​ el capitán Juan de Villaseñor, visitador de la Nueva España, Francisco de Velasco, hermano del virrey Luis de Velasco, etc.

También pasó a la historia de Nueva España, además de por dejar una extensa extirpe familiar (tuvo seis hijas y un hijo), por ser  junto a su mujer, uno de los principales benefactores de la construcción del Monasterio de San Francisco, en la Ciudad de México. Allí murió en septiembre de 1561 y fue enterrado en la capilla del monasterio al que tanto contribuyó.

Esta extensa estirpe familiar estableció más adelante múltiples alianzas matrimoniales con distintos conquistadores, como Antonio de Carvajal, que fue capitán de uno de los bergantines en el sitio a Tenochtitlan, por el lago de Texcoco. También con Fernando de Xerez, conquistador de Michoacán y encomendero de Zacapu.​

Y de esta manera, por medio de alianzas matrimoniales, el clan se convirtió en uno de los más importantes a mediados del siglo XVI, creando ligas de gran fortaleza con la generación conquistadora del recién establecido Virreinato de la Nueva España.

Y cuando una de las hijas de  Leonel de Cervantes, Luisa, se casó con su pariente Juan de Cervantes Casaus; quedó fundado y consolidado el nuevo linaje de los Gómez de Cervantes en México.

 

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                                      Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya

 

En la Nueva España.-

El matrimonio entre Juan de Cervantes Casaus y Luisa de Cervantes, también referida como Luisa de Lara y Andrada, fue un importante enlace. Ya que Juan de Cervantes se convirtió en uno de los principales encomenderos de la Nueva España, llegando a poseer las encomiendas de Ilamatlán, Atlehuecían y Tamazunchale,​ todas en la zona de la Huasteca y en la desembocadura del río Pánuco. En el año1524 obtuvo el puesto de factor y veedor, y fundó la Caja Real de Pánuco y la Huasteca, con el título adicional de Gobernador y Capitán General.

De su matrimonio con Luisa de Cervantes tuvo una cuantiosa descendencia, doce hijos que continuaron el legado familiar, y cuyas ramas se enlazaron varias veces entre ellas. Aunque también algunos miembros de la familia fueron proclives a tomar los hábitos, muchos de ellos formaron parte de la Orden de San Francisco, que desempeñó un notable papel en la evangelización de América, a lo largo y ancho de todo el Virreinato.  

Los Gómez de Cervantes se establecieron principalmente en la Ciudad de México, la capital del Virreinato, pero sin embargo muchos de ellos nacieron en las provincias, donde la familia era terrateniente y poseedora de grandes haciendas. 

El sucesor de Juan de Cervantes Casaus fue su hijo primogénito, Leonel, que a la muerte de su padre heredó las encomiendas familiares. Casó con María de Carvajal y Tapia, hija de Antonio de Carvajal, conquistador y capitán del bergantín que asedió Tenochtitlan desde el Lago de Texcoco. María de Carvajal y Tapia, por su lado materno, era también nieta de otro conquistador, Bernardino Vázquez de Tapia, encomendero de Churubusco. Leonel de Cervantes se estableció con su familia en la Ciudad de México, de la cual fue el alcalde en repetidas ocasiones.

En 1581 por medio de una real cédula, la familia fundó su primer mayorazgo, que incluía algunas propiedades urbanas, como la mansión familiar en la plazuela de San Francisco; pero sobre todo constituido en su mayoría por diversas propiedades rurales.

 

La Hacienda de La Llave - El Sol de San Juan del Río | Noticias Locales,  Policiacas, de México, Querétaro y el Mundo

                                  Hacienda de La Llave en San Juan del Rio (Querétaro)

La principal concentración de tierra que los Gómez de Cervantes llegaron a poseer, en La Nueva España, fue en torno a la hacienda de La Llave en San Juan del Río (cerca de 8.000 hectáreas), actualmente en el estado de Querétaro, que heredaron del Mayorazgo de la Llave, fundado ya en 1535 por su tía, Beatriz de Cervantes Andrade. Don Leonel de Cervantes murió alrededor de 1598, y a él lo sucedió su hijo mayor, Juan Leonel de Cervantes y Carvajal y así sucesivamente.                                

Árbol genealógico novohispano de la Casa Gómez de Cervantes (línea principal).

 

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Conclusión.-

Fue poco común en el México virreinal, que una familia prominente pudiera mantener su estatus a lo largo de tantas generaciones, pues lo normal era que las familias subieran y bajaran constantemente en la escala social. La economía daba vueltas y no se podía contar con la seguridad de que los hijos varones llegaran a la edad adulta, de modo que era tarea difícil la de lograr que una familia se mantuviera en un nivel elevado social y económicamente. Los datos aportados por estudios más recientes, tienden a sugerir que la fortuna de la mayoría de las familias difícilmente sobrevivía por varias generaciones.

 

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                                                copyright © Brooklyn Museum

Escudo de Armas de Gómez de Cervantes unida con los Altamirano de Velasco. Exhibe todas las casas nobiliarias que son ascendientes de los condes de Santiago de Calimaya, ca. 1802.  Brooklyn Museum.

 

Una característica clave de las elites virreinales, es que compartían un conjunto de valores o propósitos no necesariamente articulados, pero que se hacen visibles en los patrones que emergen del examen de sus decisiones grandes y pequeñas, así como de sus acciones a corto y a largo plazo. El estudio de la familia Gómez de Cervantes, nos permite aproximarnos al caso extraordinario de un linaje mexicano, que logró combinar con  éxito una serie de medidas, modelos y pautas de comportamiento; que les permitió preservar su posición social y económica, durante más de cuatro siglos.

 

 

Desde los fundadores del clan que llegaron a Tenochtitlan, a la vera de Hernán Cortés, hasta su ilustre estirpe, que siguió siendo célebre protagonista de la fecunda historia del Virreinato de La Nueva España. Fue tal su capacidad de supervivencia, su inteligencia social y tan longevas sus influencias políticas; que también terminaron siendo decisivos para el nacimiento de México como nación. Cuando a principios del siglo XIX, el día 28 de septiembre del año 1821, en el que fuera antiguo solar de Moctezuma y de Cortés, y Palacio Virreinal de la Ciudad de México, varios miembros de la décima generación:

José María Gómez de Cervantes y Altamirano de Velasco Padilla y Obando, conde de Santiago de Calimaya y marqués de Salinas del Río Pisuerga, junto con su hermano Miguel Jerónimo Gómez de Cervantes y Velasco, VI marques de Salvatierra y su tío Juan María Gómez de Cervantes y Padilla, firmaron el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.

 

 

 

Bibliografía.-

Martínez Caviró, Balbina, "Cerámica de Talavera" Editorial: Instituto Diego Velázquez., 1984.

Cabañas Bravo, J. Miguel."Talaveras en la colección Carranza". Exposición1994, Talavera de la Reina (Toledo).

Ganster Paul, "La Familia Gómez de Cervantes, Linaje y Sociedad en el México Colonial". Universidad de Costa Rica. 1981.

Schwaller John F. "Tres familias mexicanas del siglo XVI” . Historia  Mexicana , 1981, Vol. 31, No. 2 (Oct. - Dec., 1981),  págs. 171-196. Publicado por El Colegio de México.

Ortega y Pérez Gallardo, Ricardo. 1981. “Historia genealógica de las familias mas antiguas de México”. Mexico: Impr. de A. Carranza.

Himmerich y Valencia, Robert. 1991. “The Encomenderos of New Spain,1521-1555”. Austin: University of Texas Press.

Doris M. Ladd, “La nobleza mexicana en la época de la Independencia”, 1780-1826, Fondo de Cultura Económica, México 1984.

sábado, 24 de diciembre de 2022

 La entrevista que me realizaron y se publicó en la página de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes



José Antonio Ramos tiene un despacho en su casa cómodo, repleto de libros y objetos antiguos; y tan abarrotado que es difícil dar un paso sin encontrarse con papeles, documentos. También cuenta con una magnífica biblioteca con más de 10.000 volúmenes, quizás una de las colecciones más importantes que pueda tener un escritor o un coleccionista, incluso con algunos incunables. Visto esto, no parece increíble que un escritor haya podido concebir una saga de 63 libros, centenares de artículos en revistas y tres libros en imprenta en la actualidad. Incansable investigador, ha seguido los pasos de aquellos Tena, Escobar Prieto, A. Floriano o Tomás Pulido, entre otros. Ramos es doctor en Historia, Cronista Oficial de Trujillo, Académico Correspondiente de la Real Academia de Extremadura y recientemente nombrado Correspondiente de la Real Academia de la Historia. Incansable viajero, siempre con la cámara fotográfica colgada en el hombro y tomando apuntes en los numerosos viajes que realiza. Cuando le preguntamos qué hace un investigador los fines de semana, contesta: "hemos formado un equipo de amigos investigadores y estamos catalogando los bienes culturales de la región. Dice contar siempre con poco tiempo, la pauta que marca su vida. Y es que este autor tiene prisa por acabar las cosas demasiado rápido. Porque en su mente tiene múltiples proyectos y poder abarcarlos todos es casi imposible. --¿Cual es el término correcto para describir la literatura que hace? --No es literatura, es historia, la objetividad y la investigación. Descubrir paso a paso la vida de nuestros antepasados, qué pensaban, las cosas que hicieron y el por qué lo hicieron o construyeron así. Estoy planteándome ahora escribir literatura, novela histórica, pero antes tengo que terminar otros proyectos en los que estoy embarcado. --Además de escritor ha realizado varios proyectos para la ciudad --Personalmente creo que una de las funciones más importantes de los escritores es describir, analizar y criticar el tiempo y el lugar en que habitan. Cuando el escritor es un observador de la época en que vive, y además conoce la historia, puede incluso presentir el futuro. Pero además, hay otra cosa. Las editoriales ponen como condición a los escritores, que escribamos sobre temas locales; quieren ver la geografía de sus consumidores plasmada en los escritos de los autores. Viendo las cosas de este modo, creo que a uno no le queda más remedio que escribir sobre la temática localista, aunque uno siempre puede echar mano de un contenido humanamente universal. He realizado varios proyectos que han dado sus frutos, esencialmente en mi trabajo profesional como gerente de turismo y asesor del Ayuntamiento de Trujillo, con la puesta en marcha de varios centros museísticos que funcionan muy bien y están relacionados con la Historia y el Arte. Y continuamos emprendiendo nuevos objetivos por el bien de la ciudad. --¿De dónde saca el tiempo para publicar tantos trabajos? --Tengo poco tiempo. Mi trabajo me absorbe mucho, pero intento sacar el máximo provecho por las tardes y algún que otro fin de semana. Considero que lo más importante es el trabajo diario, serio, ordenado y, si es posible, que te permitan realizarlo con confianza, libertad y eficacia. --¿Qué le llevó a empezar a escribir? --En realidad, no soy mucho más que un niño hinchado de tiempo. Un tipo observador, curioso, sensible, simpatizante de la creatividad y la comunicación, sobre todo buen lector, a quien escribir le ayuda a conocerse e interpretar el mundo. De hecho puedo decir que empecé a los 15 años. Siempre tenía en marcha algún cuaderno personal donde inventaba aforismos, reflexiones, siempre teniendo como ejemplo la ciudad en la que nací: Trujillo. --Para usted que ha pronunciado varios pregones y conferencias ¿cuáles son las claves de una buena comunicación? --En general, conocimiento del público, del tema y de la situación; adecuación a las circunstancias, coherencia con la finalidad, sinceridad, fidelidad a uno mismo y llegada afectiva. En el ámbito específico de la oratoria, es fundamental querer hacerlo bien, preparar la intervención correctamente e ir ganando tablas mediante la experiencia. Se requieren dos tipos de preparación: próxima y remota (la mejora personal que dura toda la vida), un buen guión, humildad, sencillez y, cuando estamos ante el auditorio, naturalidad, entusiasmo y ganas de disfrutar y hacer disfrutar a los demás. --¿Qué libro le gustaría escribir? --Bueno, básicamente la historia general de Trujillo, pero con un aporte historiográfico y documental importante. Incluso la vida de algún destacado personaje. He dedicado libros y artículos a varios pero nunca un libro dedicado exclusivamente a un personaje histórico. A veces tengo la sensación de que los personajes siguen existiendo. Pienso a menudo que cualquier día alguien abrirá la puerta de mi estudio y se plantará delante de mí para animarme a escribirlos. --¿Qué supone para usted haber sido nombrado académico? --Una enorme satisfacción. Cuando alguien se dedica de por vida a narrar la historia, a investigar, a dar a conocer al público lector todos los datos que localizo, llegar a la Academia es el culmen para alguien como yo. Un orgullo para mí, personalmente, y para mi familia. Mi padre estaría orgulloso de mí. --Una persona como usted, con tantas relaciones en todos los ámbitos, ¿ha pensado dedicarse a la política? --Nunca me lo he planteado. La verdad es que más de un partido político ha intentado que figure en sus filas, pero prefiero dedicarme a mi profesión, a la cultura; creo que no valdría para la política. Aunque en esta vida, no sabemos lo que nos depara el destino, sólo el viento lo sabe. --Para terminar una pregunta socorrida: un escritor, ¿nace o se hace? --El verdadero escritor posee de manera innata unos talentos y habilidades potenciales que permanecen en su personalidad en estado latente, como también le ocurre al futbolista, al comercial o al director de cine. Pero solo el trabajo, la perseverancia, el afán de superación y la trayectoria personal actualizan esas potencialidades haciéndolas reales y extrayéndoles todo el partido. Así que el escritor se hace, siempre y cuando haya recibido la materia prima necesaria y yo gracias a mi familia y al amor que tengo por nuestra tierra así ha sido.


sábado, 17 de diciembre de 2022

 

DOS OBRAS INÉDITAS DE LUIS ALDEHUELA

 

 

 

En la vivienda de don Carlos Marcos hemos localizado estas dos obras pictóricas del artista jienense Luis Aldehuela Gómez (1920–2011). Pintor y escultor que pasó su

infancia y juventud al calor de su familia, recibiendo la formación de su padre, Manuel Aldehuela Palomino, fundador de la Escuela de Cerámica de su pueblo natal y pintor escenógrafo formado en los principales talleres de Madrid, Valencia y Barcelona, lo que hace que, desde muy temprano, se familiarice con el dibujo y la composición.

 

De hecho, Luis Aldehuela Gómez colaboró con su padre en la ejecución del proyecto de la capilla de Nuestra Señora de la Cabeza de la iglesia de San Ginés de Madrid. Posteriormente, estudió en la Escuela de Artes y Oficios, y en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

 

Estas dos obras que presentamos siguen la línea del artista con sus temas paisajístico y cinegético, centrados en Sierra Morena casi como marco exclusivo y es donde radica su verdadera originalidad, pintando la fauna de la sierra, no sólo su estática, sino también la violenta actividad de los lances venatorios. No solo capta la naturaleza sino también la acompaña con la atenta mirada del animal, siguiendo la pintura italiana del siglo XV, pero utilizando en sus composiciones la combinación de ocres, grises y verdes de Sierra Morena y el azul tan intenso de sus cielos.

 

Otras obras de Luis Aldehuela: Retrato de Susana Alonso, 1944; Retrato de Pilar Alonso, 1944; Retrato de Manuel Aldehuela Gómez, 1945; Oración del Huerto, 1948; San Antonio de Padua, 1948; Restauración del retablo de Su Majestad Cristo Chico de Lopera, 1949; Agarre de ciervo, 1955; Ribera del Jándula, 1964; Verano en Los Escoriales, 1966; Ciervo herido, 1970; Jabalí acosado, 1970; Agarre de jabalí, 1973; Retrato del Príncipe de Asturias, 1980; Perdices rojas en Sierra Morena, 1982; Ciervos en las marismas, 1992; Virgen de la Cabeza, 1995; Asunción de María, 2001; Ciervo acosado, 2001; Cristo resucitado, 2004; Fondo decorativo para la imagen de la Virgen de la Cabeza de Santa María, 2004; La Santa Cena, 2005.

 

Bibl.: F. Amengual Aldehuela: Luis Aldehuela Gómez, pintor de la ciudad de Andújar y sus serranías, Granada, Universidad de Granada, 2005.

 

            Francisco M. Carriscondo Esquivel: Voz Luis Aldehuela, Biografías. Real Academia de la Historia. Madrid, 2009.