lunes, 15 de enero de 2024

 

TRUJILLO, CIUDAD DESDE LA EDAD MEDIA

 

Trujillo fue pueblo celtíbero; Villa del imperio romano desde el años 206 antes de Cristo, hasta el 414 de la era cristiana en que pasó a ser visigoda. Ocupada por los árabes, permaneció en su poder hasta 25 de enero de 1232, en que fuera reconquistada definitivamente por las tropas de Don Fernando III de Castilla, cuyo Rey Santo le concedió Escudo de Armas: En campo de plata, una imagen de Nuestra Señora, bajo la advocación de la Victoria (en recuerdo de la gran victoria sobre los agarenos), con el Niño Jesús en brazos, sobre la muralla almenada y acostada de dos torres, todo en gules y mazonado de plata. El 27 de julio de 1256, en Segovia, Alfonso X el Sabio le otorga Fuero. Sancho IV, le concede el título de Villa Realenga, en Medina, el 25 de abril 1302. Alfonso XI, el de alfolíes de la sal, en las Cortes de Madrid. El rey Don Pedro I, por la gran seguridad de la fortaleza, guarda sus tesoros en el Castillo de Trujillo, custodiado por su tesorero real, Samuel Leví. Don Juan II de Castilla, valorando los grandes servicios prestados a la Corona, le concede el título de Ciudad, por Real Cédula de 12 de abril de 1.430, en Astudillo. Su hijo Enrique IV, en premio a su lealtad, el privilegio de Mercado franco los jueves de cada semana, favor que solo se concedía a muy determinadas ciudades. Abolidos por los Reyes Católicos, Carlos I concedió nuevo privilegio de Mercado Franco, en las Cortes de Toledo en 1522, pero distinto al anterior y por distintos méritos, que aún se conserva vigente. En el reinado de los Reyes Católicos, Trujillo era capital de la provincia de Extremadura, como así lo dice E. Escobar Prieto, Académico C. de la Historia, en su escrito "Los Reyes Católicos en Trujillo", cuando dice: "Las honrosas distinciones otorgadas a Trujillo, Capital de Extremadura en aquel entonces...". En 1479, la Reina Isabel fundó en Trujillo la Santa Hermandad, para combatir el pillaje y el latrocinio, muy extendido en aquellos tiempos. Trujillo fue una de las ciudades que dispuso de la fuerza conocida por Los Pardos, creada en 1526 por el Cardenal Cisneros, para el respeto y defensa interior de España. En 1790 Trujillo disponía del Partido judicial de mayor extensión de la provincia de Extremadura, al que se hallaban adscritos 84 villas y aldeas, llegando su jurisdicción hasta Belalcázar e Hinojosa del Duque, hoy de la provincia de Córdoba y por el norte incorporaba aldeas de Toledo, quedando también incluidas poblaciones importantes, como son Guareña, Medellín, Don Benito, Puebla de Alcocer, Herrera del Duque..., solamente agregar que los demás Partidos Judiciales tenían: 61, 48, 45, 40, 37, 36, 20 y 18 villas y aldeas en sus demarcaciones. Hecho suficientemente elocuente para demostrar la importancia de Trujillo dentro de la provincia de Extremadura, de la que fue su Capital durante siglos.

La fuerza militar en la ciudad, ya en 1815, la componía el Regimiento Provincial de Trujillo, que permanecería hasta 1873. La Administración provincial de Correos fue creada en Trujillo, de la que dependían subalternas, todas las estafetas, permaneciendo hasta 1857 en que se la llevaron.

En 1888 se estableció en Trujillo uno de los cuatro Colegios Preparatorios Militares, creados en España por el Ministerio de la Guerra, que funcionó con gran aprovechamiento durante muchos años. El nivel cultural y sanitario de la ciudad era tan elevado, que a finales del siglo XIX, disfrutaba de agua corriente abundante, cuyos gobernantes habían conseguido con grandes esfuerzos y sacrificios, con la canalización de las aguas de la garganta de Santa Lucía, en las Villuercas, con un recorrido de unos cincuenta kilómetros, el primer proyecto se había realizado en 1874, sin duda debió ser una de las primeras obras de su categoría a nivel nacional. Por Decreto 2223/1962, del 5 de septiembre, "se declara Ciudad Monumental

Histórico-artística, el Conjunto Urbano de la Ciudad de Trujillo". Por sus valores arquitectónicos, históricos y culturales, en 1.975, mereció ser la aportación de España al año Europeo del Patrimonio Arquitectónico de Europa. El 29 de diciembre de 1979, se reunía en Trujillo la Junta Gestora para crear la Academia de Extremadura, recordando que en esa fecha cinco siglos antes, se había firmado en la ciudad, por los Reyes Católicos, el Primer Documento de Cancillería, en el que aparecían unidos por primera vez Aragón y Castilla, como Reyes de España. El resultado de aquella reunión fue el Real Decreto 1422/1980, de 6 de junio que creaba la Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes, con sede en Trujillo. Y el 3 de diciembre de 1980, se inauguraba en Trujillo, con toda solemnidad, la Real Academia de Extremadura, representando a los Monarcas, sus hermanos los Duques de Badajoz.

 

DATOS HISTORICOS IMPORTANTES

Se encontraba en Trujillo Enrique IV, cuando recibió una carta de su hermana, la infanta doña Isabel, comunicándole su matrimonio con el infante de Aragón don Fernando. Se ha escrito, que entre 1477 y 1479, los Reyes Católicos cruzaron sin cesar las tierras extremeñas, especialmente las de Trujillo "como si la Reina Católica presintiera los servicios que la había de prestar la Ciudad y los altos destinos reservados por la providencia a sus hijos".

Fallecido Enrique IV, puede decirse que la lucha entre doña Isabel y doña Juana la Beltraneja, por los derechos a la corona de Castilla, transcurrió por tierras trujillanas, que fue teatro de la mayor parte de los acontecimientos que determinaron los destinos históricos de España. Para la mayor seguridad de doña Juana, se la había enviado para residir en el castillo de Trujillo, que se le tenía como inexpugnable, en donde se habían acordado sus desposorios con el Rey de Portugal, don Alfonso V. Conocido por doña Isabel, trató de ganar la plaza para evitar el matrimonio anunciado, para lo que mandó un nutrido ejército, dando lugar a la huida de doña Juana a Plasencia, temerosos de que fuera hecha prisionera.

En agosto de 1.478, doña Isabel mandó otro ejército más poderoso que enfrentara a los portugueses y castellanos, partidarios de la Beltraneja, repartiéndole entre la ciudad, sus arrabales y aldeas más próximas. Doña Isabel i don Fernando llegaron a la ciudad el 20 de noviembre siguiente, hospedándose en el alcázar de Luis Chaves, ilustre y poderoso personaje trujillano e incondicional y fiel servidor de los monarcas. En enero de 1.479, los Reyes Católicos habían trasladado la Corte de Castilla a Trujillo, estableciendo la capital del reino. En ese mes se produce el fallecimiento del rey don Juan de Aragón, padre de don Fernando, celebrándose solemnes funerales en la iglesia de Santa María la Mayor. Terminado el luto oficial, los Reyes convocan a la Corte, al Clero y a la Nobleza, a un Consejo que resultó de la mayor importancia y trascendencia, en el que se resolvieron importantes problemas de Estado. En él fue designado, por disposición testamentaria, a don Fernando para suceder a su padre a la corona de Aragón y Sicilia. Mas como doña Isabel era reina de Castilla, León, Toledo, Valencia, Mallorca, Sevilla, Cerdeña, Córdoba, Córcega, Murcia, Jaén, los Algarbes, Algeciras y Gibraltar, y poseía ducados, marquesados y condados, aconsejaba la unión de todos estos territorios bajo el cetro de Isabel y Fernando, lo que así se acuerda, pues dijeron y escribieron "Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando". En este acuerdo se habían sentado las bases para la Unidad de España, se había gestado la Hispanidad. De ahí que se haya escrito que Trujillo fuera la primera Capital de España, y que se la conozca como "Cuna de la Hispanidad".

En Trujillo se encontraba doña Isabel, donde tenía su cuartel general, cuando recibió la noticia del triunfo de sus tropas contra las de la Beltraneja y las portuguesas, en la batalla de La Albuera, el 24 de febrero de 1479. Su consecuencia fue la firma del documento que la historia conoce como la Paz de Trujillo, el 30 de septiembre siguiente, que se ponía término a la guerra de sucesión y acordaba la paz con Portugal (y Francia su aliada), con renuncia por la Beltraneja a cualquier derecho a la corona de Castilla.

La firma se llevó a cabo en el alcázar de Luis Chaves, quien había perdido tres de sus hijos en estas luchas en favor de los Católicos, siendo recompensado con grandes privilegios.

Otro importante hecho tuvo lugar en Trujillo, para la unidad de España, el 29 de diciembre de 1.479 y en dicho alcázar de Luis Chaves, cual fue la firma por los Reyes Católicos, del Primer Documento de Cancillería, donde aparecen por primera vez unidos Castilla y Aragón, figurando ya como Reyes de España. Las posteriores incorporaciones de Granada (1492) y Navarra (1512), lo serían a la corona de España.

Don Antonio Vargas-Zúñiga, Académico de Extremadura, refiriéndose a la unión de los reinos españoles, afirma que la primera Capital de España fue Trujillo, pues es allí donde se encuentran los Reyes Católicos cuando nace el reino de España, hechos que se produjeron en 1479, con los que termina la Edad Media.

La historia de Trujillo está tan vinculada a la vida de los Reyes Católicos, que podían llenarse muchas páginas con hechos relacionados con ellos. Tan importante fue esta vinculación, que el Conde de Canilleros la define con esta significativa frase: "principio y fin de un periodo histórico", para continuar diciendo: "En Trujillo comenzó el reinado completo de los Reyes Católicos, al morir el Rey Juan de Aragón; en Madrigalejo, Aldea de Trujillo, terminaba definitivamente la prolongación de aquel reinado, con la muerte de Don Fernando en 23 de enero de 1.516. En aquellas tierras se marcó el rumbo futura de la Patria dos veces: con la unificación de las tierras españolas bajo el mando de los Soberanos, primero; ahora con el testamento regio". Efectivamente, como ya se ha dicho, en Trujillo, en enero de 1,479, por disposición testamentaria, se designa a Don Fernando Rey de Aragón para suceder a su padre, y a pocos kilómetros, en 1,5 16 se produce su fallecimiento. La primera carta en que menciona a Don Fernando, es la que escribe Doña Isabel a su hermano Enrique IV, dirigida a Trujillo, comunicándole su matrimonio; la última carta del Rey Católico, el 13 de enero de 1.516, fue dirigida al municipio de Trujillo y ambas se encuentran en el Archivo de Trujillo. Su original fue encontrado por el archivero e historiador en este escrito. A este insigne trujillano, le hemos tomado este interesante contenido: "Los Reyes Católicos, Colón y Trujillo, son los pilares firmísimos sobre los que se levanta la historia del Nuevo Mundo". Noticias de última hora --pendientes de confirmar- nos dan a conocer que en el Archivo de Simancas se ha encontrado un documento que acredita que el dinero que financia el primer viaje de Colón a América, lo aporta la ciudad de Trujillo.

Se da la curiosa circunstancia, de que don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, que tanta gloria aportaría a España en guerras de Italia (y con él el trujillano Diego García de Paredes (Sansón de Extremadura y Hércules de España), hizo sus primeras armas en Extremadura, en la guerra contra Juana la Beltraneja y en favor de los Reyes Católicos, mandando una tropa de 120 hombres de su hermano don Alonso Aguilar, llamado a Trujillo por doña Isabel. Y, las cosas del destino, en Trujillo se encontraba el Rey Católico cuando le llegó la noticia de su fallecimiento, y el 3 de enero de 1516, en esta ciudad, fechaba una carta de pésame a la duquesa de Terranova por la muerte del Gran Capitán, justamente veinte días antes de que él mismo entregara su vida a Dios, en tierras trujillanas.

Visto el contenido en este apartado, entendemos tuvo Trujillo una especial y decisiva influencia en la historia hispana durante el reinado de los Reyes Católicos, con una indiscutible proyección en la historia de España con sus derivaciones y repercusiones en la historia universal. Tan decisiva, que nos permitimos las siguientes preguntas: ¿Qué curso hubiera seguido la historia hispana y la del mundo, sin el triunfo de los Reyes Católicos a la corona de Castilla? ¿Se hubiera conseguido la Unidad Nacional? ¿Qué habría sido del descubrimiento de América? ¿Hubiera sido obra española? ¿En qué fecha y con qué resultados? finalmente, ¿aquellos más de 300 millones de seres compartirían hoy nuestra sangre, idioma y religión?

"Trujillo: Plaza Mayor de la Hispanidad"
"Trujillo: Capital del Mundo Hispánico"

El concepto de lo hispánico, entendemos no se produciría sino años más adelante y posteriormente a 1479, pero por hechos "distintos" y "distantes" a los referidos, producidos tras el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, y a los que la historia también tenía reservado un Especial y único protagonismo para con la ciudad de Trujillo.

Políticamente se está desvirtuando y desmesurando aquel importantísimo y glorioso hecho del Descubrimiento, que fue sino el producto de las circunstancias que predominaban en aquella época, en la que la guerra dominaba la vida nacional y europea, tras siete siglos de dominio árabe sobre nuestra nación. E elemento guerrero era al que pertenecía gran parte de la población, que hasta entonces había dedicado su actividad a combatir al agareno hasta la total liberación de Granada, último reducto que permanecía en España, aunque se mantenían guerras en Italia y Flandes. Terminada la campaña granadina, era mucho el elemento militar el que quedaba libre de ocupación habitual, lo que pudo ser el mayor motivo fuera el empleado para embarcar para América, por si se encontraran tribus de las que tener que defenderse. Pero, además, embarcó mucha población civil, de muchas variadas profesiones, con normas muy rígidas de comportamiento, dictadas por los Reyes Católicos, con la misma legislación que regía en España, a los que se agregaron muchos religiosos, que en todo caso protegían a los nativos de cualquier desafuero. Pero la leyenda negra sigue ensañándose contra aquel gran acontecimiento y se están juzgando, con la actual legislación, hechos producidos hace ¡cinco siglos! Nos gustaría conocer como juzgarían la actuación de los franceses en 1808, en que Trujillo sufrió en sus carnes el vandalismo, el latrocinio y la mayor destrucción conocida, ocasionando la dispersión de gran parte de su población, la que jamás pudo volver a sus hogares a disfrutar de sus bienes, que habían sido arrasados y destruidos por la horda francesa. Nos atreveríamos a asegurar que la decadencia de Trujillo arranca en gran parte de 1a triste historia que protagonizaron los franceses, época en que sin duda, esta ciudad ostentaba la capital de la región. Esos mismos que tan a la ligera juzgan a los españoles en América en 1492, ¿qué juicios emitirían de los franceses dos siglos después?

Para rebatir los argumentos de los detractores de aquella gloriosa efemérides, nada mejor que recordar las palabras de un ilustre peruano, don Raúl Porras Barrenechea, destacado y reconocido historiador, Catedrático de la Universidad de San Marcos, en Lima, y uno de los más prestigiosos Embajadores de su nación en España, quien, refiriéndose al Descubrimiento, decía: "Descubrir, para el genio creador y misionero de España, era civilizar y poblar".

Escritores antiguos, hablando de la conquista de América, entre los que se encontraban de otras naciones europeas, decían que los alemanes en sus colonias levantaban ante todo un castillo, los ingleses una factoría, los franceses un salón de baile, y los españoles una iglesia, una escuela y unos talleres.

La importancia del descubrimiento de América la para la humanidad, unos la expresan con toda elocuencia y sencillez, López de Gómara, cuando dice: "la mayor cosa de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo creó, es el descubrimiento de las Indias".

A quienes hicieron posible aquella gran gesta, se les ha calificado de "dioses". Por la gran destacada actuación de los trujillanos, se ha dicho que: "Trujillo es la ciudad donde nacían los "dioses". Y lo entendemos, porque fue magna la obra que realizaron en América, a base de sufrimientos, privaciones y sacrificios, propia de seres superiores, que fueron "sobrehumanos", "sobrenaturales"... "dioses! Alejandro Casona afirma: "El gesto de Pizarro en la Isla del Gallo, al trazar una raya con su espada en el suelo, marcando que detrás de ella estaban los abismos, los desiertos, las fieras, el hambre, las penalidades, las privaciones, las flechas envenenadas; una raya que separaba lo conocido con su vida cómoda y sus prebendas seguras, de lo desconocido, realizó el gesto más sublime de toda la historia del mundo".

El gran comportamiento de los trujillanos en América, nos da a conocer el historiador don Clodoaldo Naranjo, que confirma el también historiador don Juan Tena Fernández, cuando dice: "Trujillo ha puesto en América los dos mayores genios conquistadores. Los exploradores más audaces y valerosos. Los obispos y religiosos de más celo. Las mujeres más patriotas y virtuosas. Ciento capitanes de capacidad y valor a toda prueba. Gobernantes y magistrados los más dignos. Los artistas más notables. Y los colonos en número todavía no calculado".

Otros historiadores y escritores extremeños también nos han dejado su testimonio escrito, del que nos valemos para argumentar este documento. Don Pedro de Lorenzo, en su escrito "Trujillo, Plaza Mayor 2, nos dice: "Una obra de Extremadura se llamaría de este modo: Mérida, Romanidad; su hora universal, Trujillo: Hispanidad. Plaza Mayor de la Hispanidad".... "Trujillense era el maestro -¿digo arquitecto?- de la catedral de Méjico. En tres cuartos, trujillana, la sangre de Hernán Cortés; Francisco de las Casas, yerno de Cortés y Capitán de la desventura, sostiene con otros veinte trujillanos la retirada de la Noche Triste. Trujillana la primera mujer casada europea, que pisa el Nuevo Mundo; trujillano el primer cereal. El ejército de Cajamarca fue una pequeña cruzada de capitanes de Trujillo. ... Trujillo, hora cero de la Hispanidad".

El Conde de Canilleros, en su trabajo "Solar de Conquistadores", nos ha dejado escrito: "No hay en toda Extremadura -que en este caso es decir que no hay en el mundo, porque la conquista de América, fue monopolio extremeño- localidad alguna que pueda adjudicarse con más derecho el título de Solar de Conquistadores... Además se da el caso de que algunos importantísimos paladines, como Hernán Cortés, por ejemplo, aunque no era de Trujillo, tenían sangre trujillana. Es verdaderamente curioso, porque parece como si la providencia hubiera reservado de manera específica a esta ciudad la primacía conquistadora, formando una raza seleccionada para este fin... Sesenta y seis de los conquistadores trujillanos tenían la misma sangre, procedente de un tronco común, la de Fernán Ruiz de Altamirano, personaje casi fabuloso... Junto a los que hay que poner los que faltan para superar los ciento, que fueron los que destacaron en muchos campos diferentes... No hubo rincón de América al que no llegase lo trujillano, y nacieron Trujillo sobre tierras vírgenes, a orillas de mares y bajo cielos de trópicos. El nombre de la ciudad se impuso a puntos de islas, en Cuba y Santo Domingo; a bahía en Chile, a pueblos y ciudades, en Canarias, en Honduras, El Salvador, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, Méjico, Perú... Rematando con los paladines la formación del Imperio Español, estuvieron los frailes de Trujillo y las mujeres trujillanas, tres de ellas con auténtico rango histórico. Se llamaban Inés Muñoz, María Escobar e Isabel Rodríguez. La primera llevó el olivo al Perú; la segunda el trigo... Cuando Trujillo se preparaba para esas glorias que le dieron el título de Solar de Conquistadores, nació aquél, el 30 de marzo de 1468, Diego García de Paredes, Hércules y Sansón de España, cuyas aventuras asombrosas culminó esa tónica de lo extraordinario, símbolo de lo trujillano. Fue el representante magnífico de la ciudad en el Viejo Continente, mientras que en el Nuevo sus paisanos, ganadores del título indiscutible, echaban los firmes cimientos del Mundo Hispánico, de ese mundo que, en frase de Rubén Darío, Aún reza a Jesucristo y aún habla en español".

Don Vicente González Hernández, Académico de la Real Nobles y Bellas Artes de San Luis, en un bello trabajo titulado "La Hispanidad de Trujillo en las Américas", dedicado a Francisco Pizarro, termina diciendo: "En Trujillo y en aquellos lugares del Nuevo Mundo llamados Trujillo; en el paisaje americano abierto al entendimiento entre Culturas milenarias, los nombres de Francisco Pizarro y Hernán Cortés simbolizan ideales de universalidad; representan todas aquellas virtudes y defectos, triunfos y derrotas, proximidades y alejamientos que abrieron los caminos de la Hispanidad, título que doy por merecido y ha de otorgarse con justicia a la ciudad extremeña e hispana en la memoria de América: TRUJILLO.

La Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes, gestada en Trujillo el 29 de diciembre de 1.979 y fundada en la misma ciudad el 3 de diciembre de 1.980, en el art. 4°. de sus Estatutos, establece: "La sede de la Academia estará en Trujillo, ciudad que resume el acervo de cuantos valores históricos y artísticos encierra la región extremeña y aglutina su vocación hacia los pueblos de América, a los que la Academia pulsando el hondo sentir de Extremadura, dedicará singular atención". Creada la Academia, sus primeros Académicos declaraban ante la prensa. Don Antonio Hernández Gil: "Esta Academia se propone ser una nueva ruta de Extremadura hacia América". Don Xavier de Salas Bosch: "Una extensión de la gran aventura americana de los extremeños". Don Antonio Vargas-Zúñiga, su primer Presidente: "Intentar mantener todo momento un íntima relación cultural con América". Y cuando se le preguntó el porqué de la sede en Trujillo, fue rotundo afirmando: "Porque Trujillo ha sido la primera Capital de España y la ciudad donde se realizó por primera vez la unidad territorial de España, como actualmente está configurado", y "Porque aquí se firmó la primera capitulación entre don Fernando y doña Isabel, y sobre todo, cuando muere don Juan II de Aragón, aquí se firma el primer documento de cancillería donde están unidos los reinos de Castilla, León, Aragón, las dos Sicilias con el reino de Valencia y el condado de Barcelona".

Francisco Pizarro, quien tuvo amores con la princesa Inés Yupanqui Haylas, hija, nieta y hermana de emperadores Incas, con la que tuvo dos hijos, creando la familia y la raza hispánica. A su muerte, asesinado por los almagristas, le protegen su hermano Francisco Martín de Alcántara y su fiel amigo y paisano Francisco de Chaves, que les preceden con la entrega de sus vidas. Tres mujeres trujillanas: Inés Muñoz, María Escobar e Inés Rodríguez, cumplen el triste deber de dar sepultura a los cadáveres. Sus cenizas reposan en la Catedral de Lima (que dedicó a Santa María de la Asunción, a la que rezaba en su juventud en la iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo), construida (como las de Méjico, Puebla y Cuzco) por el arquitecto trujillano Francisco Becerra, y de la que fuera su primer Arzobispo, el también trujillano Fray Jerónimo de Loaysa.

Su hija Francisca Pizarro Yupanqui, nacida en Jauja, hija de princesa y nieta y sobrina de emperadores Incas, con sangres mestiza, viene a Trujillo, donde contrae matrimonio con su tío Hernando Pizarro, creando nuevo mestizaje con los hijos habidos. Y se hace trujillana por hija esposa y madre de trujillanos y, a perpetuidad, porque sus cenizas reposan con las de su esposo y tío Hernando, en la iglesia de San Francisco, de Trujillo.

Gonzalo Pizarro, hermano de Francisco, mezcla su sangre trujillana en los hijos que tuvo con la princesa Inquill, o Flor Olorosa, de la familia del Inca Manco Capac, con la que tuvo dos hijos, uno llamado Francisquito y una hija llamada Inés, nacidos en Cuzco y que fueron legitimados por el rey Carlos I. También vinieron a Trujillo, donde conocieron la ciudad natal de su padre y a sus familiares.

Otro singular hecho le encontramos en la participación trujillana en el descubrimiento y exploración del río Amazonas, del que se ha dicho que fue un mal entendimiento entre dos paisanos, Gonzalo Pizarro y Francisco de Orellana. Pero se da la circunstancia, de que entre los escasos componentes de aquella difícil empresa, llena de peligros, hambre y privaciones, figuraron varios trujillanos, entre los que encontramos junto a su figura principal, Francisco de Orellana, a su paisano Fray Gaspar de Carvajal, que llevó las tareas de cura de almas y de cronista de la extraordinaria aventura, junto a los cuales están también Rodrigo de Arévalo (muerto en aquella empresa descubridora), a Lorenzo Muñoz y a Diego Matamoros.

Pero cuando hubo que sustituir una de las naves, a la nueva se la bautizó con el nombre de Victoria, tal vez en recuerdo de la patrona de Trujillo, posiblemente a petición de tan abundante representación trujillana. Esta obra descubridora, abría el camino a la exploración y colonización de una zona cuya extensión es de cinco millones de kilómetros cuadrados que dicen, equivalen a la mitad de os territorios de Europa.

Interminable se haría mencionar aquí y sus méritos, a cuantos trujillanos pasaron a Indias con tareas de descubrir, colonizar o evangelizar. No todos fueron con funciones conquistadoras, sino a ejercer el sagrado ministerio del sacerdocio, a labrar la tierra con que cosechar el trigo y el aceite para el sustento diario, que las trujillanas se habían encargado de llevar. Pero es que entre millar y pico que tenemos catalogado, se encuentran casadas y viudas con hijos pequeños, unas a reunirse con sus maridos y las otras tal vez en busca de un supuesto bienestar, para los que la travesía, en barcas de poca seguridad, quedaban expuestas a toda serie de peligros y muchos no lograrían sus deseos de conocer tierras y parajes nuevos y desconocidos. El más representativo de los trujillanos es Francisco Pizarro, quien incorporó un nuevo Imperio a la corona de España, y del se han ocupado ampliamente los historiadores, del que se han publicado más de 135 biografías. Seguimos con sus hermanos Hernando, Juan y Gonzalo Pizarro y Francisco Martín de Alcántara, todos destacadísimos y con luz propia, con hechos relevantes propios. Francisco de Orellana, descubridor y explorador del inmenso río Amazonas y Fray Gaspar de Carvajal, su cronista de aquella epopeya. Fray Jerónimo de Loaysa, dominico, primer Arzobispo mártir en América. Fray Diego de Torres Altamirano, franciscano, Obispo de Cartagena de Indias, consagrado en el Convento de la Concepción de Lima, donde era Abadesa una hermana suya. Fray Juan de Trujillo, Jerónimo, a quien Felipe II le presentó para el obispado de Guadalajara, en Méjico. Diego García de Paredes, hijo del Sansón y Hércules de España, a quien Felipe II nombró Gobernador y Capitán General de la provincia de Popayán y fundador del Trujillo de Venezuela. Francisco de las Casas, destacado capitán con Hernán Cortés, al que encargó quemar las naves tras el desembarco; también capitán de la flota de Garay y encargado de la armada que se mandó a la Especiería a través del Estrecho de Magallanes.

Juan Chaves, fundador de Gracias a Dios, en Honduras, en 1.536. Nuflo de Chaves, fundador de Nueva Asunción en 1559 y de Santa Cruz de la Sierra, en 1.561, en Bolivia, que se llamó así por su parecido a la villa de su nombre, muy próximo a su natal Trujillo. Hernando de Alarcón, descubridor y explorador de la desembocadura del río Colorado, que bautizó con el nombre de la Buena Gracia, describió la primera carta hidrográfica de la costa californiana más exacta y que aún se conserva en un Museo. Alonso de Hinojosa, General de la escuadra de Gonzalo Pizarro, compuesta de 22 buques. Alonso de Sotomayor, que hizo la campaña de Chile bajo su mando con el grado de Coronel, y su también hermano Luis de Sotomayor, Maestre de Campo de Alonso. Alonso de Toro, que desempeñó cargos de la máxima confianza de sus paisanos los Pizarro, siendo Maestre de Campo Gonzalo y Gobernador de Cuzco. Alonso de Briceño, uno de los "Trece de la Fama", que le valieron grandes honores y recompensas. Francisco de Chaves, fundador y Regidor de la Villa Real de Chipa en 1528, pasando después al Perú fundando la ciudad de Guatemala. Francisco de Carvajal, valeroso general en la campaña de Italia, enviado por Carlos I a América, fue Maestre de Campo de su paisano Gonzalo Pizarro. Diego de Sanabria, nombrado en 1.547 adelantado en el río de La Plata, y su hermano Juan de Sanabria, que compartió con él sus descubrimientos. El Licenciado Diego González Altamirano, Oidor en Lima en 1.551 y después Alcalde del Crimen de su Audiencia. Francisco Altamirano Torres, Corregidor en la Paz, Bolivia. Fray Diego de Altamirano, primo de Cortés, con el que partió al país de Anahuac. Blas Altamirano Torres, Oidor de Quito y Fiscal Oidor de Lima. Juan de Olmos, Gobernador de Puerto Viejo, ciudad del Perú. García Torres Carvajal, capital y encomendero de Osorno. Fray Alonso de Trueno, dominico, que partió para América con el Obispo de Chiapa, Bartolomé de las Casas, desarrollando tan gran labor espiritual en la Isla de Santo Domingo, que hubo de quedarse a ruegos de los naturales. El Licenciado Alonso de Tapia, que pasó como canónigo de la catedral de Lima. Fray Juan de la Cruz, dominico, vicario, guardián y definidor varias veces de la provincia de Méjico, fundador del Convento de la Piedad de Ahuehuetián, donde vivió y murió con fama de santidad. Nuño Chaves Figueroa, Alcalde Mayor de la Villa de Santa María de la Victoria de Tabasco, en Méjico. Juan Prieto de Orellana, abogado, marchó como visitador de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá, en 1.582. Hernando Alonso Villarejo, nombrado Arcediano de la Catedral de Cartagena de Indias. Gaspar Sánchez Sanjuán, que marchó al Perú siendo niño y llegó a Canónigo de la Catedral de Lima. El Licenciado Mateo Sánchez, médico, marchó a Santo Domingo, donde ejerció la medicina con gran ejemplaridad... Pero antes de cerrar esta breve relación, queremos incluir cuatro mujeres trujillanas, tres de ellas ya aludidas: Inés Muñoz, que llevó el olivo al Perú y que llevó el trigo, e Isabel Rodríguez (acaso familiar de los Pizarro, pues así se llamó su abuela materna), las tres, como las Tres Marías en el entierro de Cristo, protagonizaron el triste deber del traslado de Pizarro a su sepultura. Hemos de dejar para el final, a Sor María de Jesús

Paredes, fundadora de las Carmelitas Descalzas, a la que se conoció como la "Azucena de Quito", que murió en olor de santidad.

El eco de la destacada participación trujillana en el Nuevo Mundo, ha motivado a historiadores y escritores para que le dediquen sus mejores titulares e inspiradas frases, de las que hemos seleccionado las siguientes:

"Trujillo, Casa Solariega de la Hispanidad".

"Trujillo, Hogar Universal de la Hispanidad, Ciudad Madre de la Américas y soberana Cuna de Conquistadores".

"Vientre erguido que gestó el Nuevo Mundo"

"Plaza Mayor más que de Castilla, de la Hispanidad la de Trujillo".

Trujillo ha sido señalado como: "Hogar, vientre, alma, corazón, casa propia... de la Hispanidad"

"Trujillo tiene el orgullo de ser cuna de múltiples conquistadores, colonizadores y evangelizadores, forjadores de nuestro Imperio y alma de la Hispanidad".

"Madre y cuna, elección y ejemplo, grito y estandarte, reloj y altar, para nacientes tierras"

Terminamos con el contenido de los dos tercetos del soneto titulado "A la puerta de Santiago", de la obra "Trujillo en Sonetos", del Padre Máximo González del Valle, que tenemos editada:

Aquí nace el fecundo "Monta Tanto, o Tanto Monta", y aquí un augusto encanto tiene color de mies y olor de entraña. Aquí la Hispanidad. Aquí represan los siglos su inquietud. Aquí se besan la sombra de Santiago y la de España.

TRUJILLO: CONJUNTO MONUMENTAL

Se ha indicado en el Prólogo, que investigadores e historiadores que sitúan los orígenes de la ciudad, en el siglo IV antes de Cristo, en razón a los vestigios encontrados. Son muy interesantes los estudios realizados sobre las pinturas rupestres encontradas en las Cuevas del Pradillo y sobre los hallazgos en las excavaciones efectuadas en la finca "Agua Vieja". Posteriores civilizaciones también han dejado marcadas sus huellas, como lo atestiguan los restos romanos, visigóticos, árabes... Como se ha indicado, a comienzos del siglo XIII, el 25 de enero de 1232, Trujillo fue recuperado para el cristianismo, siendo esta época la que más defina la arquitectura que domine.

El paso de la historia, ha dejado uno de los conjuntos históricos y monumentales más interesantes de Extremadura y de España. Así lo atestigua su recinto amurallado, cuyos palacios conforman un excepcional conjunto, en el que sobresalen los alcázares cuyos rasgos militares aún persisten a pesar de los siglos y las reformas realizadas.

Consciente de sus responsabilidades, el gobierno de la nación, inició una interesante campaña de restauraciones, por los años 1960, que a la vista quedan. La posterior Asociación de Amigos de Trujillo, responsablemente, continuó aquella tarea con resultados satisfactorios, no obstante sus reducidos medios económicos, recuperando de sus ruinas, verdaderas joyas arquitectónicas. Pero aún queda mucho por recuperar con verdadero valor monumental y sentimental, por haber sido cuna de trujillanos con talla universal, que consiguieran gloria para su natal Trujillo, para Extremadura y para España. Incomprensiblemente aún se conservan las ruinas del que se tiene por solar de Diego García de Paredes, conocido por el Sansón de Extremadura y Hércules de España, que asombró al mundo con sus prodigiosas fuerzas en las guerras de Italia. Otro tanto ocurre al que se le tiene como palacio de la familia Carvajal, a la que pertenece el Cardenal Juan de Carvajal, diplomático al servicio del Vaticano durante 25 años, al que, según sus historiadores, su gran humildad le privó lucir la Tiara Pontificia. El ruinoso palacio que fuera de Juan Alfonso Altamirano (Juan Alfonso de la Cámara), primer Señor de Orellana la Vieja, cuyos ruinosos cubos, dejan entrever su belleza monumental. El de la familia Vargas, en las proximidades del Mirador de las Monjas, en cuya hermosa y bella fachada resiste las inclemencias de los siglos los escudos de su nobiliaria.

Y otros más que urge rescatar para rehabilitar en su totalidad el conjunto intramuros, que formaba la antigua "Villa". A pesar de los actuales abandonos, hemos de confesar que jamás disfrutamos de nada tan hermoso y bello, quede ese conjunto monumental, en los años en que dispuso de iluminación artística. A cierta distancia, no se podía apreciar si ese bellísimo espectáculo descendía desde el cielo, o por el contrario era que emergía entre luces maravillosas.

En el siglo XV, la ciudad hubo de buscar nuevas zonas donde encontrar cobijo para el aumento de su población. Fueron naciendo arrabales, que se situaban en torno a los muchos Conventos que circundaban la ciudad. En las proximidades de uno de ellos, se tiene casi la certeza que naciera el trujillano más universal, Francisco Pizarro. Todas las teorías se encaminan a que en la actual calle Tintoreros, en su n° 20, llegara al mundo nuestro personaje, junto al Convento de San Miguel, demostrado que dicha casa fuera propiedad de Juan Casco, que se encontraba en la Huerta de Trujillo, pues es sabido que los Conventos disponían de hermosas y feraces huertas, que el trujillano labraba. Hay algún autor, afirma que Pizarro fundó su primera ciudad llamándola San Miguel, en recuerdo de su arrabal trujillano. Buena ocasión para acelerar estas investigaciones y en caso afirmativo tener un recuerdo colocando una lápida en su fachada, que recuerde el lugar de su nacimiento. Casa humilde y sencilla, como corresponde a las grandes figuras; Cristo nació en un pajar.

La importancia monumental de Trujillo, motivó que fueran declarados de interés nacional los más representativos. Pero el Decreto 2223/1962, de 5 de septiembre, en su art. primero: "Declara ciudad monumental histórico-artística el conjunto urbano de la ciudad de Trujillo", reconociendo los valores monumentales a que nos venimos refiriendo. No tardaría en llegarle el espaldarazo, cuando en 1975 merecía ser la aportación de España al Año Arquitectónico de Europa, con cuyo motivo, la Asociación de Amigos de Trujillo, organizó una interesantísima exposición en el Club Urbis, de Madrid, que se tituló "Trujillo en el Año Internacional Arquitectónico". Se ofreció el Club para organizarle porque Trujillo había sido seleccionado como una de las ciudades modelos en España de lo que es y puede ser una ciudad antigua. Su inauguración fue refrendada por las conferencias del Ilmo. Sr. D. Miguel Alonso Báquer, Director General del Patrimonio Artístico, sobre "La vitalización del patrimonio arquitectónico hispano", y otra por el Excmo. Sr. D. Javier Carvajal, Doctor Arquitecto, con el tema "Trujillo, ciudad histórica". Mientras tanto, en la exposición, plazas, calles, retablos de iglesias y retablos fabulosos de sus fachadas solariegas, quedaban reflejadas por obra y gracia de las fotografías del genial Romero, a la admiración de todo Madrid. Y para que nada faltara, allí había un magnífico panel con los nombres de Trujillo en la geografía mundial, que hasta 16 veces se repite, y los blasones de los linajes trujillanos. Y es que, se decía:

"Trujillo Universaliza Extremadura". Está claro, que si España selecciona a Trujillo para que la represente con motivo del Año Europeo del Patrimonio Arquitectónico de Europa, es porque tiene categoría y méritos más que suficientes para ocupar un lugar ante la UNESCO.

El programa de TVE, titulado "Las Cuentas Claras", emitido el 31 de diciembre de 1.985, estuvo dedicado a la entrada de España en el Mercado Común Europeo. Trató la apertura de España hacia Europa, la que se incorporaba en su cultura. Con ese motivo, las cámaras ofrecieron un esmeradísimo programa documental de las dos ciudades españolas que habían sido seleccionadas como las más universales, Santiago de Compostela y Trujillo. Aquella por su apertura hacia Europa, a la que tiene abiertos caminos de peregrinaje hacia el sepulcro de nuestro Santo Patrón, el Apóstol Santiago. A Trujillo, como genuino e indiscutible representante de España, por su especial proyección hacia tierras americanas, por el camino que abrieron los trujillanos, a través de tierras y océanos, y por el puente espiritual que establecieron entre España y aquellas fraternas y queridas naciones hispanas. Se las representaba con tantos paralelismos, que se las hacía coincidir como hermanas gemelas. Las dos son interesantísimos Conjuntos Monumentales, cuyo mensaje televisado debió llegar a todos los rincones patrios y a otros muchos puntos del extranjero. Si Santiago había sido declarado Patrimonio de la Humanidad, Trujillo había representado a España en el año Arquitectónico de Europa, como modelo de lo que es y debe ser una ciudad histórica y monumental. Nos hace pensar, que tanto en este como en el anterior caso, fueron mensajes lanzados por las autoridades nacionales, reconociendo y recordando innegables e indiscutibles valores, hasta ahora ignorados por quienes tienen responsabilidades regionales, estimulándoles en funciones que no ejercen. Resultado curioso, que en tanto a nivel nacional, repetidamente, se le reconoce, se le ensalza, engrandece y valora a Trujillo, a nivel regional se le ignora, menos cuando se quiere salir airoso en determinadas fechas. Confiemos que los políticos extremeños, de una vez para siempre, se tomen con la debida seriedad un tema tan serio, que sólo abundantes frutos pueden acarrear a nuestra región.

Nadie ignora el gran papel que viene jugando Trujillo en los últimos años, asumiendo con la mayor dignidad, su condición de Centro Cultural Regional y su Plaza Mayor convertida en la Plaza Mayor de Extremadura -funciones que siempre ha asumido- con motivo del Día de Extremadura, acogiendo a esos 90.000 representantes de nuestra región que se dieron cita el último año, para festejar los importantes actos. Pasados los primeros años, que se hicieron coincidir con los religiosos en honor a la Patrona, la Stma. Virgen de Guadalupe y en aquella villa, la Junta Regional se convención de la necesidad de desligar unos de otros festejos. Haciéndolos coincidir en Guadalupe, se creaban serios problemas de espacio, había que buscar a los profanos un lugar más apropiado dentro del territorio regional, se necesitaba una ciudad con unas características determinadas y con una Plaza Mayor, la de mayor capacidad donde acoger en un mismo acto a miles de extremeños. No hubo necesidad de un concurso, porque todas las miradas se encaminaron hacia una misma dirección, porque en todas partes se sabía que la de Trujillo ofrecía todas las características que se necesitaban. Es la de mayor cabida, la más bella, la más monumental y envuelta en un Conjunto Monumental de primera magnitud, que siempre ha asumido su condición de Capital de la Región, desde que lo fuera durante siglos. Sus características aseguraban de antemano todos los éxitos, como se ha demostrado en los años pasados. Se ha comportado como la auténtica Capital Cultural, porque además de ser sede de su Real Academia, ha acogido en años precedentes a todas las asociaciones culturales, reuniendo durante varios años, a todas las bandas de música, orfeones, agrupaciones corales, folklóricas y de cualquier otro tipo y todas las deportivas que se han dado cita en esta misma fecha, hecho que no se ha producido en ningún otro acto regional, en ningún otro punto de nuestra geografía. Y se ha rebasado lo regional y nacional con intervención de espectáculos internacionales (aunque sus protagonistas sean nacionales). Nada más que recordar a Montserrat Caballe, José Carreras, Luis Cobos y su orquesta, The Royal Philarmonic Pops Orchestra de Londres y Otras. Y es que, una vez más "Trujillo Universalizaba Extremadura".

Aprovechando la referencia que hemos hecho de la Plaza Mayor de Trujillo, completaremos su información, con unas citas sobre ella que tenemos archivadas, en las que sus autores nos dejan de cuanto en ella han creído ver, que reforzará los juicios que sobre la misma se han vertido en el párrafo anterior.

Para una de las últimas Marquesas de la Conquista: "La Plaza Mayor de Trujillo era la más bella".

Javier Martín Artajo: "La Plaza Mayor de Trujillo es única del mundo por su anárquica belleza, circundada de palacios y de casonas nobles, cuyas fachadas barrocas uno ha visto reproducidas muchas veces en Méjico, Puebla, Tasco y otras antiguas ciudades del Nuevo Mundo".

Antonio Lucas Verdú: "Asombro de propios y extraños. Oh, bella Plaza trujillana, exclamará Chico Pello, que la ve más hermosa y bella que la Grande Place de Bruselas, orgullo también de españoles, lujo de España, o la de Trafalgar Square y aún más hermosa que las Plazas Mayores de Madrid y de Salamanca. Plaza, sin duda, precisaré, más en su apertura, frente a la perfecta y geométrica Plaza Mayor de Salamanca, como la intuyó Pemán, ser la Plaza Mayor del Imperio Español. ...Plaza Mayor trujillana, en cuyo recinto se alzaron pendones a voz de pregoneros proclamando a los Reyes de España, o se celebraban fiestas y torneos cuando los trujillanos ensanchaban los mundos o realizaban la unidad geográfica. Plaza Mayor de la hispanidad, Plaza de Trujillo".

Juan Pedro Zarranz y Pueyo, que fuera obispo de Plasencia: "La Plaza Mayor de Trujillo es la ¡Plaza Mayor de España!".

Felipe Sasone: "La Plaza Mayor de Trujillo es la Plaza más española de España".

Francisco Acaso Gómez: "Prefería la de Trujillo entre todas las Plazas de España, porque es la más bella, porque es la obra del subconsciente por espontánea y madurada de un proceso de siglos, no del genio de un sólo hombre, sino del genio de un pueblo. Y reveladora de las más hondas raíces de España. Anchurosa Plaza, máxima representación de las plazas españolas. En Trujillo y en su Plaza Mayor como símbolo, está España, la España viva, la España auténtica y eterna".

José García Nieto: "¡Bien servida fuiste, Ciudad de Trujillo, bien recordaba y amada de lejos, en distancias que nadie había logrado!... Tú eres América... Porque de tu espléndida riqueza monumental yo quiero escoger ese Palacio del Marqués de la Conquista. Y de ese Palacio voy a quedarme con la fachada, ay de esa fachada con una esquina, y de la esquina con ese maravilloso balcón. Porque ese balcón eres tú, Trujillo, esa esquina, esa proa de una nave que abre la esperanza del mundo nuevo, ese balcón, ese pecho abierto a la luz estelar de la futura Hispanidad".

Ángeles Villarte, de su escritorio "Evocación de América en la Plaza Mayor de Trujillo": "La Plaza deja maravillados a quienes la contemplan... Se la ha calificado de monumento único en el mundo y no hay exageración".

Pedro de Lorenzo: "Plaza de caballeros, en su ruedo el trujillano corre toros a la antigua usanza... Amplia, perfecta, circunstanciada, se merece lo que es: Plaza Mayor, de las más acabadas de la patria. ¡Plaza Mayor de la Hispanidad!".

Jean Cau, premio Goncourt: "Trujillo es una maravilla. Una ciudad fijada en el tiempo, en la Historia. Da la impresión de una ciudad petrificada, en el paisaje. Me pareció extraordinaria -no me importa si es buena o mala la estatua "surrealista" de Pizarro. Su sombra se dibuja gigantesca, por las noches, en el palacio que tiene enfrente. Es como una nueva Pompeya. La gente visita Toledo como visita obligada. Debiera visitar Trujillo".

Antonio Díaz Cañabate: "Hay que imaginarse la Plaza Mayor de Trujillo en los buenos siglos, en los del esplendor trujillano, el XVI y XVII... Plaza Mayor es, en efecto, la de Trujillo, concebida con grandeza y riqueza trazada. Palacios la rodean. Un templo la preside. Un amplio espacio la forma. La vista se extasía. El ánimo se esparce. Las bellezas se amontonan... Remanso de glorias pasadas es hoy la Plaza Mayor de Trujillo, que es para mí la Plaza Mayor de la España Imperial, la Plaza de Carlos V".

En este interesante muestrario de opiniones, expresadas con la mayor sencillez y sinceridad, creemos haber captado seguridad y continuidad en sus afirmaciones por parte de sus autores, por espontáneas. Un momento más, en el haber trujillano que en lo histórico, monumental y en lo universal, digno de ser patrocinado por la UNESCO.

Como dejara escrito el Conde de Canilleros: "...mientras en el Nuevo los trujillanos echaban los firmes cimientos del Mundo Hispánico, en el Viejo Continente, los magníficos representantes de la ciudad mantenían esa tónica de los extraordinarios, símbolo de lo trujillano". Y sin hacer una meticulosa Selección, esos Trujillanos podían llamarse:

Diego García de Paredes.- Sansón de Extremadura y Hércules de España, cuya fama llegó a todos los rincones del mundo. Destacó en Nápoles y en Roma, en las guerras de Italia. Estuvo al servicio directo del Papa Alejandro VI. Brazo derecho del Gran Capitán, cuya fuerza era tal, que se contaba que él solo era capaz de detener un ejército de enemigos apostado en un puente. Sus últimos años permaneció a las órdenes personales del Emperador Carlos V. Alcanzó el grado de Coronel. Su biografía, contiene abundantes e interesantes hazañas de nuestro personaje.

Juan de Carvajal.- Estudió en Salamanca y en Roma. Cardenal de Santo Ángelo. Durante un cuarto de siglo fue el diplomático y embajador más hábil del Vaticano, disfrutando de la confianza de los Papas Martino V y Eugenio IV. Destacó por su piedad y sabiduría. Su gran humildad le privó de la Tiara Pontificia.

Gaspar Cervantes de Gaete.- Fue Arzobispo de Mesina, en Italia. Destacó como Canonista en el Concilio de Trento en 1563. Arzobispo de Salerno hasta 1564. Nombrado Arzobispo de Tarragona en 1568, le retuvo el Papa San Pío V, gran amigo suyo, para solucionar la famosa causa inquisitorial del Cardenal Carranza, Arzobispo de Toledo. Ocupó el Arzobispado de Tarragona en 1572. Se le atribuye la fundación de los llamados Seminarios Tridentinos, primeros Seminarios de España.

Juan Alfonso Altamirano.- Estudió Leyes en Sevilla, alcanzando altos puestos en Burgos y en Valladolid. Alfonso XI le nombró su Secretario de Cámara, por lo que se le conoció como Juan Alfonso de la Cámara. Valorando sus méritos, el Rey le concedió el Señorío de Orellana la Vieja, apellido que adoptó desde entonces, aunque manteniendo el escudo de armas: los diez roeles.

Juan de las Casas.- Capitán de corazas en la guerra de Alemania y Portugal. En 1600 era Regidor de Trujillo. Murió siendo Alcaide del Castillo de Alcalá la Real. Tenía el hábito de Calatrava.

García Cervantes de Gaete.- Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Fue Oidor en la Cancillería de Granada y después del Consejo Real. Era sobrino del Cardenal Cervantes de Gaete.

Hernando de Becerra, "El Maestro".- Profesor de la Universidad de Valladolid en la facultad de Filosofía. Era hermano de Alonso Becerra, padre el arquitecto Francisco Becerra.

Diego García Bejarano.- Conocido por "El Rico". Político distinguido. Intervino en las guerras sostenidas por Enrique III. Cuando subió al trono Juan II, le nombró de su Consejo Real.

Diego Bejarano Cervantes Orellana.- Ingresó en 1646 en la Orden de San Juan de Jerusalén, con el cargo de Procurador en Andalucía y después en Castilla. Secretario de Embajada en 1672, y en 1674 Recibidor o Tesorero General en Madrid y, en 1675, Gran Canciller. Confirmado Recibidor en 1676 y Bailío del Santo Sepulcro en 1679. Permaneció casi 50 años al servicio de la Orden de San Juan de Jerusalén.

Fray Felipe Meneses.- Dominico. Estudió en Salamanca. Profesó en el Convento de la Encarnación de Trujillo, componiendo las sabias Reglas de la Cofradía de Caballeros del Hospital del Espíritu Santo. Colegial en San Gregorio de Valladolid y catedrático de la Universidad de Alcalá. Reformador de la Orden de la Merced. Escribió "Tratado de Confesores", "Tratado de los Sacramentos", "Compendio de la Doctrina Cristiana", y la obra ascética "Luz del Alma".

Fray Juan de Orellana.- Perteneció a la Orden de Predicadores. Escribió sobre Dogma y Moral Ascética con gran elogio de sus contemporáneos. Fue consultor del Supremo Tribunal de la Inquisición y del Consejo Real.

Fray Gaspar de Nelo.- Agustino. Muy versado en sagrada Escritura, escribió "Comentarios de San Mateo y San Lucas", "Comentarios sobre el Apocalipsis de San Juan", editadas en 1584. Residió en Salamanca, donde fue Maestro de su Orden y Profesor de sagrada Escritura en Valladolid.

Fray Diego de Borja.- Jesuita. Prefecto de Estudios de América. Escribió "Epístolas sobre la vida y muerte del padre Alfonso de Aragón".

Fernando Calderón y Chaves.- Perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén, profesando en 1612 y fue nombrado Procurador de la Enfermería en 1631 y Procurador del Granero en 1631.

Luis Francisco Calderón.- Distinguido militar, de vida azarosa, pero hecha penitencia, escribió un libro "Opúsculo de Oro", el camino de la perfección, que describe siguiendo a Santo Tomás. Sus prologuistas y censores le califican de "príncipe de los eruditos".

Álvaro Carvajal Pizarro.- Fue un gran militar. Sus campañas en Francia y en Portugal le dieron renombre y prestigio entre los generales del ejército.

Fray Diego de Chaves.- Nacido en 1.492. Dominico en su natal Trujillo. Estudió en Salamanca y en Sevilla. Lector de Teología en San Esteban de Salamanca. Sustituyó en la Cátedra de Prima a Fray Pedro de Soto cuando marchó al Concilio de Trento. También sustituyó al gran Melchor Cano por el mismo motivo -Concilio al que también fue a sentarse entra tantos sabios-, teniendo como discípulo al que sería Gran Teólogo, Domingo Báñez. Nombrado por Felipe II confesor de su esposa Isabel de Valois y del príncipe Carlos. Posteriormente el mismo Rey le nombró su confesor, cargos del que jamás fue relevado. Fue muy elogiado por los sabios de la época: Soto, Melchor Cano, Santa Teresa de Jesús, Arias Montano... Su humilde condición no le permitió aceptar de Toma, los obispados para los que fue propuesto Felipe II.

Gabriel de Chaves.- Jurista distinguido, nacido a finales del siglo XVI. fue del hábito de la Orden de Calatrava, gozando en Madrid gran renombre como abogado. Fue del Consejo Real de Hacienda y del de Castilla.

Juan Chaves Mendoza.- Estudió en Alcalá de Henares. Fue Juez y Corregidor de Sevilla y más tarde se le nombró en Madrid Consejero Real de Castilla, y cuando murió desempeñaba la Presidencia del Real Consejo y Cámara de dicho alto Cuerpo. Tuvo el hábito de Santiago.

Luis Chaves, el Viejo.- Gran caballero, nacido en 1400. En su Alcázar fue donde se hospedaron los Reyes Católicos cuando trasladaron la Corte de Castilla a Trujillo, en sus luchas contra la Beltraneja. En su palacio se celebró el Consejo en el que le nombró a don Fernando como Rey de Aragón, a la muerte de su padre don Juan, y en el que se tomó el acuerdo de la unión de todos los territorios para la Unidad Nacional, con el "Tanto Monta...". También se firmó con Portugal la "Paz de Trujillo", que afirmaba a los Reyes Católicos en la corona de Castilla, y también se firmó el Primer documento de Cancillería, en diciembre de 1479, en el que por primera vez aparecen unidos Castilla y Aragón, y ellos como Reyes de España. Perdió tres de sus hijos defendiendo los derechos de doña Isabel. Recibió grandes recompensas y honores, entre ellos el Señorío de Caudilla (Toledo) y tomar juramento a los Reyes de Castilla. Fue un personaje que disfrutó de la estima personal de los Reyes Católicos. Murió en 1492.

Alonso de Escobar.- Renombrado militar, nacido a finales del siglo XVI. Caballero del hábito de Santiago. Alcanzó el empleo de Teniente General del Ejército, en el que tuvo una actuación muy destacada. Gozó de la Encomienda de la Orden.

Gonzalo Pizarro.- Fue el padre de Francisco, Hernando, Juan y Gonzalo Pizarro, grandes conquistadores en América. Se inició en la guerra en Trujillo en tiempos de Enrique IV. Tomó parte muy activa en la conquista de Granada, pero donde se distinguió fue en las campañas de Italia y Flandes, con su paisano Diego García de Paredes. Enviado a Navarra para contener a los franceses, falleció en Pamplona por las heridas recibidas en el sitio de Amaya. Se le conoció por El Largo, por su estatura y El Romano por sus campañas en Italia, habiéndose distinguido en el asalto a la Ciudad Eterna. Alcanzó el grado de Coronel.

Alonso García de Vargas.- Fue Consejero del rey don Juan II de Castilla, al que sirvió y al que le unió una gran amistad. Obtuvo para Trujillo el Título de Ciudad, del rey citado en el Astudillo en 1430.

Fray García de Loaysa.- Arzobispo de Sevilla. Fue General de los Dominicos y Presidente del Consejo de Indias. Fueron sus hermanos Fray Jerónimo de Loaysa, Arzobispo de Lima y Fray Domingo de Mendoza, que es el siguiente:

Fray Domingo de Mendoza.- Dominico. Era subprior del Convento de San Esteban en Salamanca, cuando en 1510 fue comisionado para llevar diez religiosos de su Orden a la isla de Santo Domingo.

Juan Vargas Carvajal.- Nacido en 1528. Perteneció a la Orden de Alcántara. Vivió muchos años en la Corte de Felipe II, quien le nombró gentil hombre de Casa y Boca. Acompañó al monarca desde Alemania y España a la conquista de Portugal en 1580.

Fernando Pizarro de Orellana.- Colegial en Cuenca. Catedrático de la Universidad de Salamanca. Obtuvo el grado académico de Licenciado, ocupando el puesto de Oidor de la Real Audiencia de Sevilla y de Granada. Pero donde sobresalió, fue como Fiscal del Supremo Consejo de Ordenes Militares. Fue Comendador de Bétera. Contra las falsedades vertidas, reivindicó la fama de sus paisanos en Indias, publicando una obra titulada "Varones Ilustres del Nuevo Mundo" y otra titulada "Descubridores, conquistadores y pacificadores".

Gutiérrez de Vargas Carvajal.- Teólogo distinguido, nacido en 1504. Obispo de Plasencia en 1556. Se le conoció como el Obispo-arquitecto, pues bajo su dirección se alzaron muchas iglesias en su Diócesis. Era hermano de Francisco de Camargo, capitán de la armada de Cortés, de la de Garay de la que marchó a la Especiería, por el Estrecho de Magallanes.

 

 

sábado, 13 de enero de 2024

 

 

 

GARITAS DE FIELATOS EN TRUJILLO

 

En los alrededores de Trujillo se encontraban fuentes y lagunas que utilizaron como agua potable los ciudadanos desde mediados del siglo XV, tales como la Añora, La Almohalla, Olalla, Fontalba, Manzanillo y La Carbonera. El Concejo se preocupaba de su limpieza, dictando normas en sus sesiones concejiles.

 

En Trujillo existen aún algunas de las escasas casetas de cobro de los arbitrios o tasas municipales sobre el tráfico de mercancías o recintos/fielatos con los que contaba la ciudad en los accesos naturales a la misma, concretamente se encuentra cercano al matadero viejo, es semicircular, de mampostería, y está cubierto con una bóveda de ladrillo. Estuvieron en servicio desde finales del siglo XVI. Fue Felipe II el primero en instaurar en Madrid en 1561 el impuesto a determinadas mercancías que se introducían en la ciudad para sufragar obras de mejora en la villa. Felipe IV impulsó nuevamente los fielatos para recaudar fondos capaces de financiar las guerras.

 

A estas construcciones no se les ha prestado la atención necesaria para su conservación y puesta en valor. Por tal motivo, lamentablemente han desaparecido casi todas las casetas de obra de fielato a las que no se han dado importancia y que han llegado hasta nuestros días, excepto esta que dan a conocer y la que está a la entrada del Parque.  Desaparecieron al final de los años cincuenta o comienzo de los sesenta del siglo pasado al quedar abolida la obligación ineludible –si es que no funcionaba la picaresca- de satisfacer aquellas contribuciones o derechos de consumo. Los productos que entraban en la ciudad se pagaban en los llamados fielatos, una especie de aduanas domésticas, que no eran sino unos pequeños recintos habilitados para dar acogida al funcionario de servicio y poco más –en algún caso una simple garita-, ubicados estratégicamente a la entrada de las poblaciones.

 

En otras ciudades estuvieron aplicándose durante gran parte del gobierno de Franco –aunque venían de bastante más antiguo- unas contribuciones que gravaban los productos alimenticios y bebidas que entraban a las ciudades para el consumo de la población.

 


sábado, 30 de diciembre de 2023

 

La Escultura funeraria en Extremadura. El culto a los antepasados en la Historia de Extremadura

 Autores: José Antonio Ramos RubioJosé Luis Pérez MenaÓscar de San Macario

Editores: Tau Editores, Cáceres, 2023.

Este libro trata sobre el fenómeno funerario extremeño con una visión completa, desde la Prehistoria hasta la realidad más próxima, con una clara labor de investigación, trabajo de campo, identificación, contextualización e interpretación de las obras y piezas, no siempre fáciles de contextualizar por la carencia de información, pero que el autor ha sabido analizar con éxito y constancia. Dentro de cada uno de los períodos históricos, hay un capítulo inicial de análisis, que recoge y da forma a lo recolectado en el segundo, en forma de catálogo, donde se describe de forma pormenorizada cada resto funerario, y se interpreta desde el punto de vista del autor los puntos más controvertidos. También, se analiza el mundo de las mentalidades y del pensamiento mágico-religioso en los que se basa la ritualidad y costumbres funerarias que dan lugar a estas esculturas funerarias o monumentos fúnebres.

La historiografía artística de Extremadura se viene consolidando en los últimos años gracias a una serie de estudios construidos con rigor científico. La escultura funeraria extremeña adolece aún de investigaciones. Este desinterés proviene del desinterés que ha tenido en nuestra región el mundo funerario no sólo en la Prehistoria sino también en otras épocas de la Historia.

 

 


viernes, 15 de diciembre de 2023

 

DEPOSITOS DE AGUA DURANTE LA DOMINACIÓN MUSULMANA EN TRUJILLO: ALJIBES Y ALBERCA

 

El castillo de Trujillo se asienta sobre una elevación del terreno a una altura media de 584 m. y con unas coordenadas geográficas de 39º 27" 44" lat.N. y 2º ll" 43" long. W. de la Hoja 7O5 del Mapa Tipográfico Nacional, esc. l/ 50000. Teniendo en cuenta su nombre Turcalion, celta; Turgalium, romano; o Turaca, por su posición sobre un promontorio, su origen se remonta a un pequeño castro integrado en el espacio vetton, que evolucionaría con la romanización hasta constituirse en cabeza de prefectura dependiente de Augusta Emérita. El núcleo urbano se erige como lugar central respecto a su territorio y ubicado dentro de la penillanura dominada por elevaciones con el cerro “Cabezo de Zorro” sobre el que se asienta en castillo en un batolito granítico, lo que le confiere una posición preeminente y estratégica con respecto al resto de su territorio.

El castillo de Trujillo es de origen árabe. La presencia de la cultura musulmana en Trujillo surge a raíz de la expansión llevada a cabo por el general Musa b. Nusayr desde que el 30 de junio del año 713 se apoderara de Mérida (la más importante ciudad de Hispania durante el Bajo Imperio y la mayor concentración urbana del reino visigodo de Toledo). La incorporación de toda aquella extensa porción geográfica al nuevo estado islámico hubo de producirse de modo gradual y sin demasiadas alteraciones.  No es de extrañar, por lo tanto, la reutilización de las grandes cercas romanas, tal y como ocurriera en Trujillo o en Mérida, para el asentamiento musulmán.

       A comienzos del siglo IX tuvo lugar uno de los períodos más turbulentos con una serie de alzamientos contra la autoridad central de Córdoba y tuvo como consecuencia política palpable la disminución progresiva del protagonismo de las ciudades de Trujillo y Mérida y, a la larga, su casi total anulación como centro administrativo de importancia.

Con independencia de los motivos desencadenantes de tan repetidos incidentes, las rebeliones emeritenses y su reflejo en continuas incursiones en Trujillo se veían favorecidas por la especial situación estratégica de ambas ciudades -emplazadas en el centro de una importantísima red de comunicaciones-, la calidad de la muralla romana y las facilidades de abastecimiento de agua.  Todo ello las hacía casi invulnerables ante cualquier ejército no provisto de máquinas de asedio y de un eficaz apoyo logística.  En el caso de Mérida, pieza clave en todo el sistema defensivo era el puente.  Su interrupción obligaba a cualquier agresor a cruzar el anchuroso cauce del río Guadiana por algún vado próximo y eso resultaba casi imposible la mayor parte de los meses del año.

El camino para tener sometidas a Trujillo y a Mérida era controlarlo y evitar su caída en manos de los inquietos maridíes.  En ese propósito ordenó el emir Abd al-Rahman II levantar las Alcazabas de Mérida y Trujillo.

Así pues el nuevo recinto militar, alzado en Trujillo derribando la cerca urbana romana, no estaba destinado en principio a prevenir ataques exteriores.  Su alejamiento de la frontera septentrional no justificaría su construcción sin fijarse antes en otros lugares -Coria, por ejemplo cercanos a las áreas más amenazadas por un peligro exterior.  Su función principal consistía en servir al estado omeya como elemento represivo frente a la ciudad, controlando el acceso a la alcazaba y el -total o parcial- de la población. Abastecimiento de agua, de lo que se deriva la construcción de aljibes.

Ambos recintos –Trujillo y Mérida- reproducen el mismo esquema por su planta cuadrada, por la utilización de torres rectangulares de poco saliente, en los paños, y de otras más grandes, en las esquinas, y por el esquema de puerta con arco de herradura, flanqueada por dos torres.

Es factible atribuir al segundo recinto de Trujillo –el albacar- una fecha semejante a la segunda fase de construcción de la muralla de la ciudad de Cáceres, obra igualmente islámica, representada por una serie de elementos edificados con sillares de granito –a veces reutilizados- dispuestos a soga y tizón. Se accede al mismo por una puerta de arco simple entre dos torres de flanqueo.

El castillo recibió algunas reformas con los imperios africanos (almorávides y almohades. La utilización de la alcazaba de Trujillo en la primera mitad del siglo XII como base de operaciones para los contingentes locales o forasteros periódicamente ocupados en devastar las fronteras cristianas próximas y ese carácter de punto de concentración de tropas hubo de repercutir en la forma y organización de las murallas urbanas y de sus compartimentaciones internas. La revisión de todo el proceso aclara la estructura de las defensas trujillanas. Es muy probable la utilización del albacar como espacio para acantonar tropas en momentos de concentración. Así se explicaría su edificación –en realidad constituye un tercer espacio amurallado, sumado al de la cerca urbana y al de la alcazaba o área de estricto uso militar-, su situación adyacente a la alcazaba- con acceso directo desde ésta y desde la medina. Las tropas foráneas quedaban acuarteladas y defendidas y, a la vez, separadas de las otras dos zonas constituyentes del núcleo urbano, habida cuenta de la noticia del viajero ceutí al-Idrisi que visitó personalmente Trujillo los primeros trece años del siglo XII: “Es grande y parece una fortaleza. Sus muros están solidamente construidos y hay bazares bien provistos. Sus habitantes, tanto jinetes como infantes, hace continuas incursiones en el país de los cristianos. Ordinariamente viven del merodeo y se valen de ardides” (Idrisi, Geografía de España: 177-8. Tex. 186-7).

Extremadura, convertida por motivos de los acontecimientos bélicos en uno de los puntos neurálgicos del extremo norte almohade, se acometió una labor de acondicionamientos y refuerzo general de la frontera, cuya amplitud puede advertirse claramente, fijando las características de sistema táctico establecido por la dinastía africana. Como características principales destaca el tapial, tabiya, como material constructivo; recrecimiento de los muros, utilización de torres más salientes y de módulo más cuadrado que las habituales hasta entonces; incorporación de albarranas, en ciertos casos de planta poligonal, y uso generalizado de puertas en recodo. En  Trujillo es frecuente la presencia de mechinales, cubiertos con enlucidos decorados con falso aparejo de sillares. Las albarranas de Trujillo son todas posteriores al resto de los recintos, de los que se diferencian apreciablemente por su forma constructiva. Las torres de aquellos están levantadas mediante un relleno de piedra y tierra vertida desordenadamente dentro e las caras perimetrales, de aparejo y mampostería bien dispuestos, sistema constructivo característico de lo omeya, por el contrario, para las albarranas se empleó un sistema más cuidadoso, a base de colocar cajas de mampuesto entre lechadas gruesas de una cal muy pura. La técnica es idéntica a la usada en los edificios de tapial y posee sus paralelos más evidentes en Badajoz y Cáceres.

       Nuevas reformas y torres se alzaron después de 1170, cuando Trujillo fue arrancado de las manos del aventurero Gerardo Sempavor, y otras reformas y añadidos cuando las tropas de Alfonso IX amenazaban las Vegas Bajas del Guadiana. Poco sentido tendría, si no, refortificar una alcazaba donde se aunaban unas condiciones defensivas importantes de cara al exterior.

Existen dos aljibes en el recinto principal. Otro, más bien un pozo, se encuentra en el albacar, cercano a la ermita de San Pablo, obra del siglo XVI.

 Los  dos primeros, objeto de este estudio, se hallan adosados y ostentan planta distinta en cada caso. El exterior es geminado y con las claraboyas superiores como único modo de acceso desde la Plaza de Armas del recinto. Está cubierto por bóveda de medio cañón, que a los dístales del eje remata en una nacela remitida y se comunica de un lado  al otro por dos arcos de medio punto peraltados y apoyados en una columna de granito de fuste liso sin basa ni capitel, de 72 cms de altura. En sus lados  Este y Oeste tiene un andén de 2 m. y 2´42 m. de ancho. La longitud es de 9 m. y la anchura de 1´60 m. y 1´70 m. de diámetro y el de los pequeños arcos del andén de 56 cms. y 67 cms. La obra es de piedra y ladrillo. Guarda cierta semejanza con el del castillo del Pinar y el de la Alcazaba  de la Alhambra (Granada).

El aljibe interior es de planta irregular, aprovechando el espacio dejado entre el aljibe anterior y los paramentos exteriores. Tiene escalera de acceso desde la llamada Plaza de San Pablo, que da acceso a un andén. Se divide en 8 cámaras distribuidas en forma de "L". Cada uno de los compartimentos se comunica con el otro mediante arco de medio punto, de 2´10 m. de altura, con estribos para reforzar las paredes contra el empuje del agua. Los dos cuerpos principales del mismo se divide por una nervadura en bóveda. La fábrica es de ladrillo y argamasa. Ambos aljibes corresponden al siglo XIII.

En el año 2002 se ha llevado a cabo la rehabilitación de los aljibes como espacio libre a través de la afirmación de su carácter público (para hacerlos visitables por el turista). Realizándose la reposición de muros, elementos de accesos  en mal estado, de acuerdo a su configuración original, con repaso de los rejuntados en deficiente estado de ejecución

 



EL ALJIBE DEL ALCAZAR DE ALTAMIRANO

 

En la Casa-Fuerte de Altamirano, que probablemente fue Alcázar árabe de la época del Califato, y más tarde fue transformado en palacio señorial de Fernán Ruiz, cabeza de linaje de los Altamiranos y que tan eficazmente contribuyó a la reconquista definitiva de Trujillo, se encuentra un artístico aljibe árabe que se ha puesto en valor desde hace tres años con su apertura al turista.

De este aljibe tenía noticias por referencias documentales en Acuerdos Concejiles (Libros de Actas Capitulares), que se conservan en el Archivo Municipal, donde constan provisiones municipales sobre la limpieza del aljibe de la Plazuela de Altamirano, sobre cómo y cuándo se ha de sacar agua de ellos sobre que se cierren y tapien en tiempos de guerras y probables asedios que pudiera sufrir Trujillo. Previsión esta muy acertada sobre todo para que el enemigo, a su paso por aquí no envenenarse las aguas.

Este Aljibe fue descubierto en 1964 por don Juan Tena Fernández, el entonces Cronista Oficial de la Ciudad. En  calidad de Sub-Apoderado del Patronato de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional dio cuenta del hallazgo a quien jerárquicamente correspondía. El Alcalde don Julián García de Guadiana autorizó  la apertura de la puerta tapiada y mostró un interés decidido por los aljibes. Pero, debido a su mal estado de conservación volvieron a tapiarse, hasta el año 2004 que con motivo de la concesión del Plan de Dinamización Turística se han rehabilitado y abierto al turismo.

Son de tracería árabe, con tres naves sobre muros maestros y sobre arcos sostenidos por pilastras, cubiertos con tres bóvedas  de cañón. Se accede al interior por una puerta en arco de medio punto. Los materiales utilizados: granito en sillar, mampostería y argamasa.

       Las dimensiones son: altura, 10 metros; longitud, 13´15 metros; ancho,12´10 metros; grueso de  pilastras, 0´90 metros, luz de arcos laterales, 3´75 metros; altura 5´50 metros; luz de arcos centrales, 3´85 metros; altura, 5´50 metros.

 


 

LA ALBERCA

 

 

            A escasos metros de este aljibe se encuentra una Alberca árabe. La existencia de agua en esta zona y su utilización tiene lugar en época romana, su uso para baños y riego, cerrando con muros –donde se aprecia el sillar bien escuadrado a soga y tizón y alguna inscripción romana en su fondo como piedra de acarreo- y canalizando el agua excedente hacia el exterior. Hasta el siglo XIX el agua de La Alberca llegaba extramuros al Campo San Juan sirviendo a los abrevaderos del ganado trashumante y local en aquella encrucijada de Cañadas Reales que sigue siendo Trujillo. En la primera mitad del siglo XX seguía vertiendo agua hacia la huerta del Hospital de la Concepción.

 

La Alberca nunca se seca, mana agua por las múltiples filtraciones que tiene la piedra, y tiene doce metros de profundidad. Se han realizado estudios químicos de sus aguas y se ha comprobado que sirven para curar infecciones oculares (conjuntivitis), además después del baño la piel queda muy suave siendo una magnifica terapia que aporta su energía magnífica al equilibrio corporal y por ello es de primordial importancia cuidar su limpieza con máxima rigidez. De ahí, que probablemente fuera utilizada como termas por los romanos.

 

La pieza de cantería que hay tapando su entrada es un sarcófago antropomórfico visigodo del siglo VII d. C., resto de la vieja necrópolis que rodeaba a la iglesia de La Vera Cruz, quedando constancia en su torre espadaña construida con aparejo romano. Al otro lado de La Alberca, tras la torre circular, están los restos de una construcción mozárabe, edificio fortificado que fue el convento-cuartel de los primeros caballeros de Trujillo "Ordo Militum Turijulia", que se unirían al Pereiro, origen de la Orden de Alcántara (entre 1185 que toma Alfonso VIII la ciudad y 1196 cuando perdió la batalla de Alarcos  recuperándola el caudillo almohade Ben Yucef, hasta la reconquista definitiva de la ciudad el 25 de enero del año 1232.

 

 



 

DOCUMENTOS

 

 

ARCHIVO MUNICIPAL DE TRUJILLO

 

  • Carta de los Reyes Católicos sobre las obras de la Fortaleza. En Segovia. Traslado (1503-IX-9) fol.   120v-122v 3/1.
  • Nombramiento de dos hombres para las obras de la fortaleza. En Segovia. Traslado (1503-IX-9) fol.  122v-123v 3/1.
  • Acuerdo: Dinero para la obra de la fortaleza y remate de la misma (1509-II-23) fol. 102v-103-9/1.
  • Acuerdo: Libramiento de dinero para hacer un baluarte en la fortaleza (1509-IV-13) fol. 115-116 -9/1.
  • Acuerdo: Libramiento salario albañil para las obras de la fortaleza (1059-V-11) fol. 123 -9/1.
  • Acuerdo: Libramiento de alcaide para la fortaleza para su reparación (1515-II-16) fol. 148-148v -11/1.
  • Carta de Fernando el Católico al Concejo de Trujillo dada en Abertura para que se tomen cuentas de los gastos efectuados en las obras de la fortaleza de la ciudad. (1516-I-13) fol.542v-10/14.
  • Traslado de cédula de la Reina Dña. Juana para que se paguen 50 mil maravedíes para las obras de la fortaleza (1516-I-13) fol. 543-3/1.
  • Acuerdo de que se libren los 50 mil maravedíes para las obras de la fortaleza (1516-III-15 ) fol 312v-313v-11/1.
  • Acuerdo: Mandamiento de que se escriba una carta al Rey, al Consejo Real, al Procurador de la ciudad y al Regidor sobre la venta de la fortaleza de la misma a "un Grande del Reino a quien la ciudad tiene odio" porque ello causaría un gran perjuicio. (1520-IV-27) fol. 66-66v-14/1.
  • Acuerdo: Se vota a quien se dará la fortaleza y según la cédula de su majestad ni se dará a gran señor ni persona sospechosa ni parcial (1520-v-29 fol. 76-77v-14/1.
  • Acuerdo: Presentación de una cedula donde se estipulan los maravedíes que se destinaran a reparaciones de la fortaleza (1525-VIII-28) fol 16-17 -16/4.
  • Acuerdo: Que se controle la obra que se va a realizar en la fortaleza (1540-VI-11) fol.260-22/2.
  • Acuerdo: Que se repare la fortaleza en el aposento bajo y en otras partes (1541-IX-23) fol.10v-11 -24/1.
  • Acuerdo: Que se mandó hacer un altar a la Victoria (1546-IX-3) fol. 170-26/1.
  • Acuerdo: Que la obra del arco, la bóveda, altar y escalera de Ntra. Sra. de la Victoria la haga Sancho de Cabrera (1547-v-23) fol. 240-257 -26/1.
  • Acuerdo: Libramiento a Sancho de Cabrera del tercio de la obra de la Victoria (1547-VIII--26) fol268v-270v-26/1.
  • Acuerdo: Se nota la necesidad que tiene la fortaleza de reparos (1530-III-8) fol. 265-266 -18/1.
  • Acuerdo Que se ponga la imagen de Ntra. Sra. en la bóveda de la fortaleza entre las dos torres según se apareció cuando la ciudad fue tomando a los moros y según su escudo de armas y que se haga procesión el dia de Ntra. Sra. de Agosto con la imagen que se ha de hacer de piedra y bien lucida y bien dorada y que ese día se corran toros y después se repartan entre la clerecía (1532-IV-21) fol. 123-124-19/1.
  • Acuerdo : Mandando a Diego Duran que haga una imagen de Ntra. Sra.. de piedra para poner en la fortaleza (1531-IV-24)Fol. 124-124v-19/1.
  • Acuerdo: Libramiento a Diego duran para la imagen de Ntra. Sra.. que se ha de poner entren las dos torres (1531-IV-5) -19/1.
  • Acuerdo: Libramiento a Diego Durán por la obra de poner la imagen en la fortaleza (1531-IV-26) fol.  144v -148-19/1.
  • Acuerdo Juramento de tasadores de la obra para asentar la imagen de la Virgen. Los tasadores dicen que están conformes con 14 mil maravedíes (1531-X -16)19/1.
  • Acuerdo: el alcaide de la fortaleza pide que le liben los dos años que le deben de la obra de la fortaleza (1553-V-19) fol. 4-54-20/14.
  • Acuerdo: Libramiento de 50 mil maravedíes para la obra de la fortaleza que es muy necesaria (1553-V-30)20/4.
  • Acuerdo: Que el alcaide de la fortaleza notifique cuando hay que hacer una obra en la fortaleza (1533-XII-22) fol.91-91v-20/14.
  • Acuerdo: Libramiento para reparar el aposento del alcaide en la fortaleza y la escalera por donde suben al homenaje (1585-I-4) fol. 239v-240 -20/14.
  • Acuerdo: Libramiento por la obra de la fortaleza (1536-X-9) fol. 168-170v -21/4.

 

Fuentes documentales

 

 

  • Descripción de Trujillo, según al- Idrisi. Al -idrisi (1974) pp.177 y 178.
  • Las localidades de la cura de Mérida según  Yaqut. Alemany, J, (1919 - 1921) pp.79 a 124.
  • Descripción de Targalo. Al- Himyari (1938), pp 79-80.
  • Determinación de los itinerarios de España. Ibn Hawkal (1971) p.68
  • Nombramiento de nuevos gobernadores según una Crónica Anónima de Abd al Raham III al Nasir. Crónica anónima (1950) p. 158.
  • Principales gobernadores en las tahas del país, según Ibn Hayyan de Córdoba. Ibn Hayyan (1981) pp. 193.
  • Visires y gobernadores según Ibn Hayyan. Ibn Hayyan (1981) pp. 237 y 238.
  •  Referencia de Averroes. Fº 146 Al - Maqqari (1964) C.I appendix  XVII y XVIII.
  •  Noticias de la traición del extranjero Gerardo. "El  Gallego", a parte del país de oeste del  Andalus y sus castillos según Ibn Idari. Ibn-Idari (1963) pp.402 y 403.
  • Noticias de los sucesos de traición del extranjero "Gallego" Giraldo , en las ciudades y castillos de Occidente y del Sur , según Ibn Sahib al Sala. Ibn sahid al- Sala (1969) pp. 137 y 138.
  • Toma de Badajoz  y levantamiento del sitio por Fernando II de León. Captura de Geraldo y entrega de  sus conquestas. Ibn Sahib  al-Sala (1.969) pp. 143 y 145.
  • Conquistas de Alfonso  Enriquez,  según al-Maqqari. Al-Maqqari, (1964) v. II. Libro VIII, capIII , p. 318
  • Sitio de Badajoz - 564 H (1.168-1.169 d. C.) según Ibn Jaldun.
  • Ibn Jaldun (1.938) v. II pp. 198 y 199.
  • Algara de Al- Mansur despues de la batala de Alarcos, segun al-Himyari. Al-Himyri (1938) pp. 18 y 19.
  • Algara de  Al-mansur despues de la batalla de Alarcos, segun Al-Maqqari. Al-Maqqari (1.964) v. IIapp. LXVI
  • Fecha de conquista de Trujillo por los cabaleros de la Ordes de Alcantara. Anales Toledanos, segun Flórez, H. (1.797)  España Sagrada, L. XIII, trat. 4. cap. 7.
  • Chronica Albedense. Gómez Moreno (1932). Las Primeras Crónicas de la Reconquista. El ciclo de Alfonso III. BRAH, pp. 562-628.
  • Epitafio de Muhammad Ibn Sulaiman. 408 H (30 de mayo de 1017- 20 de mayo 1018). Codera, F. (1914) rp. 117 y 119.
  • Cronicón Lusitano. Historia de la Baja Extremadura. Terrón Albarrán, 1979, p. 297. 

 

 

 

 

 

 

                                                          

 

DIEGO FRANCISCO MUÑOZ TORRERO: Cura liberal y padre de la Constitución Española de 1812



 

Diego Francisco Muñoz Torrero fue protagonista esencial del sentimiento de comunidad nacional que se configuró en la España de finales del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX.

 

Diego Francisco Muñoz Torrero y Ramírez Moyano nació en la villa extremeña de Cabeza del Buey,  el día 21 de enero del año 1761. Nació en el seno de una familia acomodada por vía paterna, mientras que su madre, María Francisca Ramírez Moyano, procedía de una familia humilde. Su padre, Diego Antonio Muñoz Torrero, era farmacéutico (licenciado por la Universidad de Salamanca), poseía tierras y era profesor de Latín, natural de Cabeza del Buey. Fue el primer vástago del matrimonio contraído el 16 de febrero de 1760. Su padrino fue su tío paterno Juan Muñoz Torrero, escribano de número de la villa y de la Real Encomienda, de familia honrada y reconocida en Cabeza del Buey, se los conocía con el sobrenombre de “los regidores”, por haber venido desempeñando cargos municipales años atrás.

Fue un destacado diputado doceañista que a sus cuarenta y nueve años se enfrentó a la Inquisición, un esforzado defensor de la idea liberal y uno de los máximos defensores de la libertad de imprenta, de la abolición del Honrado Concejo de la Mesta y los gremios, los señoríos jurisdiccionales y el mayorazgo.

Fue un hombre de esclarecido talento, de alma generosa y de brillantes cualidades. Cuando tenía doce años de edad, se matriculó en la Universidad de Salamanca, donde residió quince años, concretamente entre los años 1776 y 1790, viéndose impregnado por el ambiente estudiantil de la época, sobre todo, por el reformismo del reinado de Carlos III. El siglo XVIII ha pasado a la Historia como el “Siglo de las Luces”. Allí orientó su formación académica hacia los estudios teológicos y filosóficos, la base de su futura actividad profesional orientada a la carrera eclesiástica.

 

Muñoz Torrero, que había sido rector de la universidad salmantina, cesó en su cargo y decidió dedicarse a la vida religiosa, abandonando la facultad y Salamanca, para trasladarse a Madrid.

 

El XII marqués de Villafranca del Bierzo, Francisco de Borja Álvarez de Toledo y Gonzaga, le ofreció una canonjía en su colegiata, donde permanece hasta 1810 desempeñando el cargo de Chantre de Coro en la Colegiata, aunque viajará continuamente a Madrid acudiendo a los ambientes liberales de la capital, siendo miembro asiduo en las frecuentes tertulias que Manuel José Quintana organizaba en su casa. Una vez que fuera nombrado chantre de la colegiata de Villafranca, allí permaneció hasta que fue elegido representante a Cortes por la provincia de Badajoz, en una sesión que tuvo lugar en la ciudad pacense.          

En el año 1810, la Regencia promulgó un decreto ordenando que se realizasen las elecciones de diputados y que en el mes de agosto se reunieran los nombrados en la isla de León, donde se daría principio a las sesiones. Las ciudades con voto en Cortes y provincias enviaron a sus diputados entre los que se encontraba Muñoz Torrero por Badajoz. Permanecieron abiertas las Cortes generales y extraordinarias entre  septiembre de 1810 y el mismo mes de 1813, donde Muñoz Torrero ejerció un papel muy activo en los trabajos de diez comisiones (Alhajas de las Iglesias, Comisiones del Congreso, Reglamento de las Cortes, Constitución, Honor, Libertad de imprenta, Lista de Empleados, Mensajes, Consejo de la Inquisición y Traslación de las Cortes), siendo la de mayor relevancia su actuación como Presidente, llegando a contabilizar nada menos que 227 intervenciones suyas en las Cortes Generales y Extraordinarias, destacando como un excelente orador.

 

Precisamente, fue quien inauguró con un discurso todos los principios que sirvieron después de base para redactar la Constitución de 1812. Muñoz Torrero se ganó muy pronto una gran fama como orador en las Cortes. Esa intensa labor parlamentaria se completó con sus artículos en la prensa.  Lo que hizo ese día Muñoz Torrero fue una clara declaración revolucionaria, cuando manifestó que los representantes de la nación son los diputados y que en las Cortes formada por estos reside la soberanía; que sin consentimiento expreso de la Nación no hay monarca ni sucesión en el trono; que se debe proceder a la separación de poderes. Un clarísimo ideario revolucionario.

 

A la vuelta de Fernando VII y el golpe de Estado que significaba su Decreto de 4 de mayo de 1814, declarando “nulos y de ningún valor ni efecto” la Constitución y los decretos de las Cortes, Muñoz Torrero fue arrestado en la noche del 10 de mayo, declarado reo e incautándole todas sus pertenencias, entre las que se encontraban interesantes documentos y, en consecuencia, incurso en pena de muerte. A los liberales se los consideraron enemigos, no solo de la soberanía, sino de la sagrada persona del Rey, como refractarios, de nuestra santa religión, como destructores del gobierno monárquico.

El sacerdote de Cabeza del Buey fue trasladado desde la cárcel de la Corona hasta el Convento de franciscanos en Erbón (municipio de Padrón, La Coruña), adonde llegó en los primeros días de enero de 1816, provisto sólo de sus hábitos y algunos libros, condenado a seis años de reclusión allí se dedicó a la oración y a la lectura. Allí permanecería por espacio de casi un lustro (1816-1820).

Tras el levantamiento de Rafael de Riego en 1820 sería nombrado diputado del Trienio Liberal por Badajoz (1820-1823), pero en abril de 1823 entraron en territorio español los Cien Mil Hijos de San Luis, por lo que, probablemente en los primeros días de la segunda quincena de junio, el ex rector de Salamanca salía de Madrid con dirección a Badajoz, donde, protegido por sus amigos y correligionarios políticos, permaneció durante algún tiempo. A comienzos del otoño de 1823, ante el peligro que corría tras la reinstauración del orden absolutista en España, se marchó a Portugal, concretamente a Campo Maior, donde permaneció casi cinco años. Se recrudeció la persecución contra los liberales. Muñoz Torrero decidió huir a Francia. Cuando se disponía a embarcarse desde Lisboa, en el mes de noviembre de 1828, fue arrestado por los miguelistas y encarcelado en la torre de San Julián de la Barra (Lisboa). Muñoz Torrero sobrevivió los cuatro últimos meses de su vida, hacinado entre una celda subterránea que se inundaba con la subida de la marea y sometido a trabajos forzados y vejaciones bajo la dirección del brigadier José María Téllez-Jordán. Falleció a los sesenta y ocho años de edad en San Julián de la Barra (Portugal) el día 16 de marzo de 1829, este buen sacerdote, catedrático y primer presidente del primer Congreso Parlamentario español.